por Fabián Waldman.
Mientras desde el gobierno nacional le ponen fecha de defunción a la volatilidad para el próximo lunes 27, otras voces descreen de la certeza de este vaticinio y advierten que aún resta conocer los condicionamientos de la intervención de Estados Unidos en la política y la economía argentina.
En Casa Rosada sostienen la versión de la inestabilidad generada por el proceso eleccionario y atribuida a los «tirapiedras kirchneristas». «El lunes termina la volatilidad», afirman cerca del despacho de Santiago Caputo.
Sin embargo, esta mirada no parece ser la predominante dentro del mercado financiero. Una devaluación ya descontada por actores económicos, políticos y sociales de distintos sectores no logra despejar la incertidumbre sobre cómo continuará el apoyo de Estados Unidos.
«Los EEUU no realizan ninguna inversión sujeta a pérdidas»: la definición, proveniente de un conocedor de estas lides, marca con claridad los límites de las expectativas puestas en una ayuda sin retorno para los norteamericanos.
El respaldo a Javier Milei brindado por Donald Trump y expresado cada mañana antes de la apertura de los mercados por un nuevo tuit de Scott Bessent muestra el grado de intervención sobre la economía argentina.
Esta marcha conjunta deberá concretarse en una devolución por parte de la Casa Rosada: la conjunción de una tenaza impuesta entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Tesoro estadounidense.
Mientras Bessent plantea la flotación entre bandas de la divisa norteamericana, Kristalina Gueorguieva exige una devaluación del peso para juntar dólares y poder afrontar los compromisos externos e internos.
A pesar de las diferencias, nuestro interlocutor marca: «no son tan incompatibles entre a ellos, se tienen que definir». Esas consideraciones deberían incluir la definición del mercado cambiario, monetario, reglas de la flotación y la acumulación de reservas.
Hasta hoy se desconocen los términos del acuerdo planteado entre ambos países que permitió la consolidación del SWAP de u$S 20.000.000.000. En Estados Unidos, voces opositoras —al igual que en Argentina— reclaman conocer la letra chica de un documento que aún no fue difundido.
El martes, nuevamente, Bessent intervino el mercado media hora antes de la apertura con un posteo en X: «No queremos otro estado fallido en América Latina, si una Argentina fuerte y estable, un buen vecino es necesario dentro del interés estratégico de los Estados Unidos».
Y sugiere que esta denominación «ha sido utilizada por los norteamericanos en varias ocasiones para justificar invasiones de todo tipo».
Las declaraciones del ministro de Economía norteamericano fueron destacadas por Bernabé Malacalza, investigador y docente en política internacional: «EE.UU. usa por primera vez en la historia argentina la categoría ‘Estado Fallido'». Y sugiere que esta denominación «ha sido utilizada por los norteamericanos en varias ocasiones para justificar invasiones de todo tipo».
EL patio interno de los EE.UU. tampoco le ha traído buenas noticias a Trump. Manifestaciones multitudinarias durante el fin de semana bajo la consigna «No Kings» mostraron el poderío de los sectores desplazados por la administración republicana.
En contraposición al shutdown del Estado, el uso de recursos para salvar al gobierno argentino está presente en las conversaciones en redes sociales, medios digitales, canales de televisión y periódicos.
Uno de los condicionantes fijados por la administración Trump fue el triunfo el próximo domingo. Desde Balcarce 50 juegan todas las fichas a mostrar ese resultado en las portadas de los principales medios desde las 21 del domingo 26, para que sea replicado en todo el mundo.
La Cámara Nacional Electoral, sin embargo, establece que solo los resultados difundidos por el organismo en el escrutinio final tienen validez, y valida únicamente la elección por distritos. Mientras desde el despacho contiguo al jefe de Gabinete aseguran a este medio que acatarán la resolución del tribunal, otra fuente del gobierno con nexos judiciales afirmó a La Patriada Web que hará uso de la información “a discreción” y difundirá un conteo unificado de las alianzas que compartan la misma denominación.
De confirmarse este último criterio, La Libertad Avanza sumaría los 24 distritos, mientras que Fuerza Patria, presente con la misma denominación sólo en 12 de ellos, obtendría guarismos de menor cuantía.



