Jul 19 2026
Jul 19 2026

El cierre de YPF es similar al de un kiosko

Publicado el

por Fabián Waldman

Un kiosko o empresa pequeña es similar a la mayor empresa argentina. Así lo definen desde el entorno del titular de la compañía petrolera YPF. La frase tuvo como fundamento la salida de la la petrolera de la zona de Comodoro Rivadavia y el golfo San Jorge.

Un importante miembro del directorio de YPF, consultado por el cierre de los pozos convencionales y el despido de cientos de trabajadores en Comodoro Rivadavia, reflexionó ante La Patriada Web.

Para nuestro interlocutor, la responsabilidad es equiparable a la de un pequeño comerciante que debe cerrar su emprendimiento por falta de ventas. “¿Vos tuviste un comercio, un kiosco? ¿Cómo te fue?”, preguntó, y agregó: “No nos podemos dar el lujo de perder dinero de la gente”.

La pregunta —y no la respuesta, que poco importa en este caso— pone de manifiesto la falta de una política que cuide el recurso humano obtenido, en este caso por YPF.

La región donde el Gral. Mosconi apoyó la creación de YPF el 3 de junio de 1922 atraviesa una crisis anunciada por la sociedad local, pero no atendida por la empresa. Como si se tratara de una simple empresa que busca la rentabilidad como objetivo primario y no atender al proyecto de país, decidió “retirarse” de esa producción. Sin una cifra oficial, el cierre de la extracción de pozos maduros fue una definición que no contempló sus resultados ni los “daños colaterales”.

Dentro del discurso oficial, y en boca del propio Javier Milei, la desaparición de empresas puede deberse a que entran bienes mejores o más baratos al país. De esta manera, se beneficia al consumidor en productividad o calidad, incluso si se pierden empleos en ese proceso.

Sin tomar en cuenta la responsabilidad del Estado argentino en el desarrollo del país, como así tampoco los resultados de una medida que destruye vínculos laborales y sociales, se deja en la calle a empleados por reducción de plantillas en empresas proveedoras y se pone en alerta el tejido social de una comunidad.

Según Othar Macharashvili, intendente de Comodoro Rivadavia, calculan “una pérdida de entre 3.000 y 3.500 empleos” en la ciudad. El comercio en Comodoro Rivadavia perdió más de 500 empleos en seis meses por la menor actividad económica.

La ocupación de hotelería y gastronomía se redujo alrededor de un 60%, lo que indica una caída de turistas y viajantes de negocios. Por primera vez en décadas, hay exceso de oferta en alquileres y caída de precios de alrededor de un 30% en dólares en Comodoro, según ADNSUR.

La pérdida de la obra social y la cobertura médica también está al acecho tras la pérdida del empleo, lo que genera un impacto socioeconómico adicional en salud.

Empresas proveedoras de YPF han reducido su personal y las secuelas seguramente continuarán apareciendo con el correr de los meses. Las indemnizaciones percibidas —en algunos casos varias veces millonarias— empezarán a agotarse y, con ellas, un mercado interno reducido no tendrá clientes a los que proveer.

Una empresa nacional que se comporta igual a una extranjera y no mira el futuro del país no puede ser aceptada. Una salida de la zona más ordenada, previendo la crisis económica y social provocada, debería haber sido implementada.

La memoria trae el recuerdo de la empresa inglesa “La Forestal” que, luego de décadas de explotación del quebracho en el norte de Santa Fe entre fines del siglo XIX y mediados del XX, abandonó la zona dejando un legado de impacto ambiental, social y económico negativo.

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