El presidente del Partido Justicialista (PJ) bonaerense y diputado nacional por el Frente de Todos (FdT), Máximo Kirchner, fue el orador central del acto realizado en Plaza de Mayo por la CTA, la Corriente Federal de los Trabajadores, el moyanismo y los jefes territoriales de la Provincia de Buenos Aires. Antecedido en el uso de la palabra por su compañero de bloque y líder de la central de la calle Piedras, Hugo Yasky, el secretario general de ATE-Nacional, Hugo Cachorro Godoy, y el líder del sindicato de los Gráficos, Héctor «Gringo» Amichetti, el jefe de La Cámpora tildó al ex presidente Mauricio Macri de «maleducado»; llamó a pelear contra «las tres flexibilizaciones» que promueven la derecha y el establishment, la laboral, la impositiva y la ambiental; y convocó a la militancia a abrir «las básicas» para «ofrecer a la sociedad un proyecto de país» en 2023.
Con destino de titular en las tapas de los diarios, el ex presidente del bloque oficialista en la Cámara Baja calificó a Macri de «maleducado» por haber dicho que la Argentina es un país fracasado. En ese sentido, lo acusó de «no estar a la altura de las circunstancias» y haber dejado una deuda de 44 mil millones de dólares con el FMI y otros 60 mil millones de dólares con los acreedores privados, «poniendo de rodillas» al país y sin «cuidar sus bienes naturales».
«Mauricio Macri no contaba con un plan de gobierno, sino que lo que se iba a llevar adelante era un verdadero plan de negocios», sostuvo a continuación, y agregó: «lo que menos contaba era la educación de los ciudadanos y las ciudadanas, la salud, la seguridad». «Destrozaron el Estado. Rompieron algo que al pueblo le había costado mucho construir», dijo Kirchner en el acto por el Día de la Lealtad en Plaza de Mayo.
Así lo había anticipado, evocó él mismo, en la Marcha de la Resistencia de las Madres de Plaza de Mayo, en 2016, cuando advirtió sobre «las políticas que se iban a desarrollar en nuestro país y la oscuridad que se avecinaba para una sociedad que entre el 2003 y el 2015 había entendido que el sacrificio tenía un sentido». «Cuando uno escucha a Macri hablar de que la sociedad argentina es una sociedad fracasada… ¡Maleducado! Si alguien fracasó no fue la sociedad, fue Macri, que no estuvo a la altura de las circunstancias ni lo que la hora demandaba. ¡Maleducado! Alguien que lo ha tenido todo en la vida… ¿por qué tratar así a su propio pueblo, que confió en él para llevarlo adelante?», apuntó.
Ante las elecciones de 2023, advirtió que «del otro lado se avecinan tres flexibilizaciones: la laboral, la impositiva y la ambiental», y detalló: «estos tres ejes son el punto nodal de negociación que el poder económico y financiero quiere sobre nuestro país porque sabe de la necesidad que tiene la banca y el Estado nacional para afrontar las deudas contraídas por el señor expresidente Mauricio Macri». «El tema de la deuda no está solucionado y la curva de vencimientos que tiene nuestro país, para cualquier candidato que aspire a ser Presidente y gobernar, es un verdadero problema», alertó.
Bajo ese enfoque, advirtió: «nunca vamos a poder planificar el país que deseamos. Y si el Estado nacional no puede planificar, menos van a poder planificar las familias argentinas. La Argentina necesita un respiro, no necesita lecciones de economistas, de ideas obsoletas, arcaicas y que sólo benefician a unos pocos».
Pero ensayó una inyección de entusiasmo al referirse a la plaza colmada. «Esta plaza demuestra que vamos a poder salir adelante, ofrecer en 2023 a la sociedad argentina un proyecto de país que realmente la interprete, la contenga, la proteja, la promueva», precisó, y pidió a la militancia que tenga «esperanza». «Muchas veces les veo esas caras apesadumbradas o cerca de la desazón. No podemos darnos el lujo de la tristeza. No podemos darnos el lujo del no se puede. Tiene que haber esperanza y hay esperanza», afirmó.
Por otra parte, consideró que «se necesita una suma fija que saque del ahogo al que están sometidas las familias».
Finalmente, concedió que «son días difíciles, complejos», pero recalcó: «juntos, organizados, debatiendo, desde nuestra verdad relativa para buscar una síntesis superadora, sé que la inteligencia del pueblo será superior a cualquier nueva traición que anide en el poder». «Estoy muy feliz de ver esta plaza, de verlos a ustedes -que siempre son condenados por los medios de comunicación-, de verlos sin guillotinas, de verlos sin horcas, de verlos sin antorchas, sino con sus banderas, sus remeras, con la frente en alta, dignos, dignos sobre todo. Sin odio, con amor, con dignidad y con fortaleza», sostuvo, e hizo llegar a los presentes el «saludo y el abrazo de la compañera Cristina» Kirchner.



