Jun 03 2026
Jun 03 2026

Poder Colorado

Publicado el

Por Augusto Taglioni

El Partido Colorado hizo una muestra de su poder. Ganó en las peores condiciones posibles, al menos eso parecía en la previa. Su líder, apuntado por Estados Unidos; el partido, dividido; y la oposición, unificada. Sin embargo, lo que deja el resultado es que las denuncias del Departamento de Estado tuvieron nulo impacto electoral: la obediencia partidaria primó por sobre la interna colorada, mientras que en la oposición había más diferencias que coincidencias.

El gran ganador fue Horacio Cartes. Ex presidente, líder del partido y dueño de la estructura colorada desde hace más de una década, algo que no es habitual en la historia del coloradismo. Su candidato, Santiago Peña, gobernará con mayorías en ambas cámaras y la oposición, absolutamente desarticulada y sin liderazgos claros. Fernando Lugo quedó afuera del Senado, su partido el Frente Guasú pasó de ocho senadores a uno y muy poca representación en Diputados. Pasó de ser la tercera fuerza, prácticamente, a la extinción.

Por su parte, el liberal Efraín Alegre quedó al borde del retiro. Tras tres elecciones perdidas y 7 años como presidente del partido. El directorio lo correrá de la conducción en breve. Esto reorientará el esquema opositor. El Partido Liberal será la segunda fuerza pero tendrá que entrar en una etapa de renovación ineludible para pensar la que se viene. A la izquierda, queda poco.

El Frente Guasú deberá apostar a su única senadora, Esperanza Martínez, que se había bajado de la candidatura para apoyar a Efraín con la expectativa de ser vice, pero eso no ocurrió. Otra senadora, Kattya González, de mucha presencia en redes y perfil denunciador, se anota para la reconstrucción de cara a 2028 junto con la diputada Johana Ortega, de 35 años.

A la derecha de los colorados (sí, a la derecha) se consolida el anti-sistema “Payo” Cubas, una suerte de Milei paraguayo que dividió el voto opositor y se ubica como tercera fuerza. Canaliza el voto rabia.

Como se ve, el panorama para el universo no-colorado es de tierra arrasada y lo que predomina por estas horas es el pase de facturas y la recriminación. Eso pone la centralidad en el Partido Colorado, que tiene al particular cualidad de jugar como oficialismo y oposición. Pasó con Mario Abdo Benítez, actual jefe de Estado, cuando el presidente era Cartes y, ahora, Peña con Abdo en el gobierno.

Los colorados fueron unidos a las elecciones pero tendrán que resolver cuestiones internas, algo clave para el futuro del Gobierno. La principal disputa está entre Honor Colorado, el sector de Cartes, y Fuerza Republicana, por ahora bajo el liderazgo de Abdo pero que tendrá otras figuras fuertes como el ex presidente Nicanor Duarte Frutos.

El cartismo tendrá 11 de 24 senadores y casi la mitad de los 48 diputados, es decir, las negociaciones serán fuertes y probablemente habrá tensiones, como siempre. Otro problema que Peña tendrá que atender es la figura onmipresente de Cartes y la idea de que el poder no radica en el Palacio de Gobierno.

Lograr autonomía será complicado y las presiones para forzar una ruptura serán fuertes de parte de sectores poderosos, como el gobierno de Estados Unidos -que acusa a Cartes de contrabandista y quiere la extradición- y grupos económicos locales muy importantes que están en una guerra abierta con el cartismo. Ahora es todo abrazo y celebraciones pero no será fácil desentenderse de eso y, como se sabe en esos pagos, las presidencias tutelabas no suelen terminar bien.

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