El pasado lunes 16 de octubre, culminó en la ciudad de Bariloche un nuevo Encuentro en medio de un tembladeral. La certeza de “Ni un paso atrás” ante las derechas, alzada como consigna del documento de apertura, marcó la línea del encuentro que transcurrió entre la incertidumbre del panorama venidero.
Hoy con las miras en una elección mano a mano contra la ultraderecha y la esperanza de muchxs en la victoria del peronismo, de la mano de la fórmula Sergio Massa-Agustín Rossi, repensamos junto a varias compañeras que formaron parte del encuentro las estrategias de los feminismos populares que nutren la lucha con sus propias temporalidades.
Por La Matriada
Rosadas, violetas, verdes. Blancas, celestes, rojas, multicolores. Elevadas sobre cañas, sostenidas con las manos, colgadas con piolines, pegadas con engrudo. Realizadas con telas, con plásticos, con cartones; con las manos y con las máquinas. Algunas contienen palabras; otras sólo un signo; todas simbolizan algo. Algunas van portando un nombre, otras una demanda, o tan sólo un lema. Todas agrupadas con prolijidad, en un perfecto orden que nadie les impone pero que nadie les altera. Sólo el viento guía sus movimientos, de fondo suenan como una canción para el Encuentro.
Hace un poco más de 10 días que dejamos Bariloche, sumidas con algo de preocupación ante el panorama electoral, pero revitalizadas de días de debate y encuentro, reflejados en la lectura del documento final, y con la convicción de vernos allí reunidas más de 100 mil mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersexuales y no binaries. Hoy exactamente se cumple una semana del resultado de las elecciones y parece acaso que el Encuentro Plurinacional hubiese quedado en un tiempo ya lejano… Pero no es así, los transfeminismos populares no disputan sus batallas signados por recortes temporales y sus banderas forman ya parte de la lucha por la justicia social.
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Durante este octubre impetuoso se desarrolló el encuentro número 36, casi la misma «edad» que cumple nuestra nueva era democrática. Transitar este encuentro nos ayuda a darle magnitud a las construcciones del campo popular que se tejen despacio pero que no dan puntada sin hilo. Estos encuentros son únicos en el mundo, son una especie de disposición subjetiva colectiva que cifra un espacio social y político que construye sentido común: la igualdad de géneros es una pelea fundamental en el proceso democrático, y esa igualdad no es feminismo rosa de los organismos multilaterales e internacionales, son los feminismos y transfeminismos de lxs sencillxs, de lxs de a pie. Estos encuentros son arduos de transitar porque suceden muchas cosas a la vez y la mayoría de lxs encuentrerxs duermen en las escuela dispuestas a tales fines y las distancias que hay que recorrer para llegar son largas, sin embargo son un espacio de intercambio rico y diverso y sostenido por la convicción de que la democracia se construye con la lucha de las mujeres y disidencias en el centro del dispositivo de lucha de las organizaciones populares.
Este año la comisión organizadora, como lo remarcaban muchas compañeras, logró zanjar las diferencias del último encuentro en San Luis y logró volver a generar un solo encuentro, trabajando desde noviembre del 2022 para lograr la masividad y la receptividad en el territorio ancestral.
Este sentido de unidad y contra las derechas anti derechos se debatió en más de 112 talleres que se constituyeron en 200 comisiones con más 100 mil mujeres y disidencias que coparon las calles de Bariloche-Furiloche, centro turístico que estaba al 95 % la capacidad de alojamiento debido también al programa Previaje, que posibilitó que muchxs conocieran la ciudad por primera vez.
“Este encuentro refleja de lo que somos capaces, no sólo de generar la política gruesa, la política económica, la política territorial, la política de salud; sino también el seguir proyectando acciones que nos permitan obtener esa justicia social con igualdad que tanto buscamos y que cada vez que dejamos las discusiones secundarias de lado podemos obtener esas victorias” resalta Ornella Infante del Movimiento Evita.
En esa línea también se encuentra Pilar Escalante, integrante de Mala Junta, que afirma que los feminismos “no se tratan de un aditamento que podemos poner y sacar, sino que efectivamente el feminismo es una parte basal de las guías de lucha de los programas emancipatorios y de las vivencias militantes de nuestro país y nuestro continente”. Para ella la masividad del encuentro en un un territorio alejado de los centros urbanos y la capacidad de plantear agenda nacional “reafirman y renuevan la potencia política del movimiento feminista” y festeja la postura “en claro enfrentamiento a las propuestas de derecha negacionistas representadas por Milei y por Patricia Bullrich al tiempo que logra discutirse a sí mismo, a repensarse y actualizar la agenda de debates y de propuestas”.
El carácter plurinacional, el relieve que este año tomaron las luchas de los pueblos originarios de nuestro país en cada territorio, la presencia del Malón de la Paz y la elección de la próxima sede en Jujuy son algunas de las cuestiones que puso en agenda este año el encuentro. Para Paula Fleisner, docente y doctora en filosofía de la UBA, del colectivo Ni UNA Menos “el conflicto político que plantean los pueblos originarios en todos los territorios por el agua, por el litio, por los recursos naturales, es un conflicto que representa un desafío a las formas organizativas que se dio la sociedad argentina hasta ahora y que es un conflicto que requiere salidas diplomáticas de otro orden que probablemente desde los transfeminismos podamos al menos ir pensando”.
El cuidado del territorio y del entorno tuvo este año una fuerte impronta, no solo por los esfuerzos de la comisión organizadora por disminuir el impacto ambiental de la presencia de miles de personas, sino también con la ceremonia ancestral denominada “Wixa xipan”, el saludo al sol, sobre el Lago Nahuel Huapi, un modo ritual de pedir permiso a la Mapu para habitar el territorio.
“Los feminismos tenemos de nuestro lado a la tierra, a la Mapu. Eso nos garantiza que vamos a vencer y también que es importante, entre otras luchas, dar la lucha de quiénes son les que cuentan la historia” marca Moira Millán, militante histórica del pueblo mapuche a quien hemos conocido defendiendo la tierra en Esquel en los años 90. Este año en particular, Moira decidió presentar una de sus dos novelas El tren del olvido, una historia de amor y lucha “Es importante que quienes escriben la historia dejen de ser los huinca” reafirma Moira en su presentación y cuenta su primer vínculo con la literatura en un barrio humilde en Bahía Blanca donde llamaron a su mamá para ayudarla porque necesitaba urgente un refuerzo alimentario. Así fue como comenzó a asistir a un comedor de un grupo guevarista en un barriada conurbana, donde no solo llenó su panza sino que empezó devorar los libros de la biblioteca del espacio de apoyo escolar, con heroínas que nunca eran indias, pero que con ayuda de la imaginación pudo hacer propias.

Esas historias se tejen en el encuentro, donde está el tiempo y el espacio para escuchar y tejer estrategias, balances, propósitos. Y sino se busca. Como señala Ornella Infante, desde Mujeres Evita e Igualdad Evita encontraron en las escuelas donde estaban parando la posibilidad de realizar «una plenaria interna donde pudimos discutir el transfeminismo que venimos construyendo hace muchos años y que afortunadamente escuchamos que muchas fuerzas hoy se reconocen transfeministas. Recordábamos cuando planteábamos nosotras esas discusiones y algunas compañeras no comprendían mucho, al igual que en el momento que hablábamos de feminismo popular, y también por supuesto las victorias obtenidas de acuerdo a la agenda de las mujeres y diversidades de los movimientos sociales”.
Lo mismo ocurrió con el Colectivo Ni Una Menos “el encuentro también permitió generar un espacio de conversación interna que nos debíamos y que todavía sigue en curso, un poco porque llegamos, bueno, con muchas dificultades como probablemente muchas de las organizaciones que participaron del encuentro y entonces nos tomamos muy en serio la posibilidad que nos brindaba el encuentro de estar juntas”, destaca Paula.
En el caso de las compañeras de La Jaureche, oriundas de Neuquén, el encuentro les dio la posibilidad de viajar con el espacio de género y hacer por primera vez un vivo en la radio comunitaria Megafón “Fue una actividad muy emocionante porque pudimos compartir con muchas compañeras de distintos espacios que participaron ese día y después por supuesto tuvimos la posibilidad de ir esta vez con muchas compañeras que no habían podido ni participar de encuentros ni incluso salir de la provincia” afirma Lorena Barabini.
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El encuentro confluyó en la ya histórica marcha de más de 15 cuadras por el centro de la ciudad de Bariloche con la coincidencia política en el rechazo a las opciones políticas de Milei y Bullrich. “Ni un paso atrás”, “Milei no es mi ley” y “Milei es facho y liberal , es un machista la casta patriarcal” fueron algunas de las consignas y cantos que acompañaron la movilización.
“Las mujeres y las disidencias somos las que más hemos sufrido las consecuencias del avance de las derechas en general y las que también hemos podido avanzar en procesos no solamente democráticos sino con características populares” señala Lorena Barabinii, “sabemos que tenemos una agenda muy importante todavía por profundizar, queremos que el gobierno que asuma con Sergio Massa como presidente tome la agenda que falta.”
Para Ornella “fueron claves la territorialidad de las mujeres, de los movimientos sociales también y las disidencias” en la remontada electoral de Sergio Massa, que solo en la ciudad de Bariloche duplicó la cantidad de votos. “El resultado del 22/10 tuvo que ver con que el compromiso de los militantes de todo el campo popular, en nuestros barrios en los cuales militamos salimos a hablar de la propuesta de Sergio Massa con toda claridad a los vecinos y a las vecinas, a las mujeres, a los pueblos originarios, a las diversidades, a las empresas recuperadas, a los trabajadores y trabajadoras en general y también de la economía popular.”

“Mientras nos quisieron hacer creer que había una derechización de nuestro pueblo, y hasta desde voces cercanas o de adentro de los movimientos nacional, populares, progresistas, nos quisieron decir que los reclamos feministas eran pianta votos o que había que bajar nuestros reclamos para poder captar votos, se demostró que justamente el proceso de politización y de lucha tiene su reflejo electoral” afirma Pilar Escalante quien destaca la potencia y masividad del protagonismo político de las mujeres, lesbianas, travestis, trans, en los últimos 10 años. “Quienes hemos luchado y conquistado derechos con nuestros propios cuerpos, con nuestras propias vivencias cotidianas, no vamos a dejar que nos los arrebaten así como así. El encuentro y el movimiento feminista y transfeminista de nuestro país no nos deja resignarnos a un posibilismo” señala la militante de Mala Junta.
Para Paula esos días en Furifloche ayudaron a deconstruir ciertos lugares comunes muy fáciles del fascismo, así llamado libertario, y a retomar un tipo de interpelación feminista y transfeminista que fuimos construyendo hacia la sociedad: “De alguna forma, el transfeminismo volvió a ser reconocido como ese agente político que había irrumpido masivamente en las movilizaciones del 2015 y con la organización de los paros internacionales de mujeres, y que quizás nos recordó como sociedad que las historias que nos contamos son también las historias que queremos vivir, y probablemente eso haya podido influir de alguna manera en estos resultados electorales actuales.”
Pilar señala también la vivencia política concreta que deja el encuentro y sostiene que “en esos tres días, en una ciudad marcada por las represiones, marcada por el aislamiento político, nosotras pudimos construir, y lo hacemos año a año, una cartografía, una vivencia concreta de un mundo mucho más vivible, de un mundo en donde rige la solidaridad, donde rige la escucha y el construir conjunto, en donde el cotidiano es profundamente político, porque la de al lado es alguien con quien construimos, con quien consideramos, a quien cuidamos.”
La unidad en la diversidad, la humildad de la circulación de la palabra y la construcción en los talleres, la convicción de que en la calle se expresan nuestras luchas y la certeza de que hay que salir y armar cuando la cadencia militante parece estancada. Eso es el Encuentro también. El encuentro son las compañeras que pueden salir por primera vez de las provincias en las que habitan, son las asambleas de las organizaciones en las escuelas, es también Lorenza Neculman, que nos recibió y cobijó en su casa, haciendo las tareas de cuidado para que podamos cubrir el encuentro, es un encuentro federal donde conocemos la militancia territorial corajuda que existe a lo largo de nuestro país. Y es también parte de nuestro movimiento y parte de los motivos por los que en noviembre se pone en juego nuestro destino y el de nuestra patria.
El 36º Encuentro de Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binarie terminó hace un poco más de 10 días y hoy el panorama resulta alentador: hay esperanza de seguir construyendo una democracia con algunos grandes consensos que tanto nos han costado construir. Nos vemos en Jujuy.
Al mirarlas desde lo bajo el cielo les ofrece el color perfecto de su más pintoresca obra. Parecen mudas, pero hablan a quienes las miran. Sirven como guía, así como un faro, en una multitud que se despliega sobre esa tierra que la espera, y ahora la abraza. A cada una la mueve un cuerpo. O, mejor para ellas, una cuerpa, de cualquier raza, que las aviva con cualquier voz y las empuja con muchas formas, con muchos colores, con brillos y con gritos.



