Jun 03 2026
Jun 03 2026

Día del trabajador teñido por la reforma previsional

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Marchas masivas contra la reforma jubilatoria en Francia. En Uruguay, el movimiento sindical se manifestó en reclamo por la nueva ley de pensiones.

Cientos de miles de personas tomaron las calles de Francia para exigir la derogación de la reforma jubilatoria y conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores. El sindicato CGT advirtió que más de 2 millones de personas participaron de cerca de 300 marchas en todo el país, incluyendo 550.000 manifestantes en París. En las movilizaciones se portaron carteles con leyendas contra el presidente Emmanuel Macron y su decisión de elevar por decreto la edad jubilatoria de 62 a 64 años.

Aunque las protestas fueron mayormente pacíficas, la Policía francesa se enfrentó a manifestantes en varias ocasiones a lo largo de la jornada en París, Nantes y Lyon. Las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 200 personas solo en Paris.

Macron, por temor a perder la votación en el Parlamento donde carece de mayoría absoluta, promulgó por decreto la impopular reforma previsional a mediados de marzo. Según el Gobierno, esta ley busca evitar un futuro déficit en la caja de las pensiones.

Un mes después el Consejo Constitucional de Francia le levantó el pulgar al presidente y avaló la legalidad de elevar a 64 años la edad jubilatoria. Al dictamen se sumó el rechazo al pedido de los sectores de izquierda de realizar un referendo para que la población se expida de manera formal las modificaciones para el sistema de pensiones. El mandatario, que busca relanzar su segundo mandato hasta 2027, no deja de recibir abucheos en sus visitas por Francia.

Los sindicatos y la oposición alertaron que Francia vive una «crisis democrática» y llamaron a redoblar las protestas que, desde hace tres meses, tienen lugar en todo el país. Asimismo, anunciaron la convocatoria inter-sindical para el 1º de mayo, Día Internacional de las y los Trabajadores, que efectivamente se llevó acabo el día de ayer.

Laurent Berger, líder del sindicato francés CFDT, habló en Radio France Info de una jornada «histórica», con todos los sindicatos unidos por primera vez desde 2009.  «Este 1 de mayo también sirve para decir que queremos que se pongan en la agenda nuestras aspiraciones: alzas salariales, igualdad entre mujeres y hombres, mejora de las condiciones laborales y considerar los temas ambientales», dijo su par de la CGT, Binet, a France 2.

Los sindicatos en Francia están decididos a continuar la lucha contra una reforma «injusta» que consideran que “castiga a las mujeres que interrumpieron su carrera para cuidar de los hijos, y para quienes empezaron a trabajar muy jóvenes”. Sus miradas están puestas en el Consejo Constitucional que el miércoles debe decidir si valida un pedido de la oposición de izquierda para organizar un referéndum que limite la edad de jubilación a 62 años. Sin importar que el organismo ya haya rechazado una primera propuesta similar.

Siguiendo con esa línea, convocaron hoy a una nueva jornada de movilización para el 6 de junio. Trece sindicatos, nucleados en un colectivo Intersindical, se reunieron por videoconferencia para hacer un balance de la continuación de las protestas iniciadas en enero pasado en contra de la reforma previsional. Tras la reunión, las 13 organizaciones dijeron, en un comunicado, haber acordado “más iniciativas y en particular una nueva jornada de acción conjunta, huelgas y manifestaciones el 6 de junio, que permita a todos los asalariados hacerse oír ante los parlamentarios”.

Reforma previsional rioplatense

Cruzando el atlántico, en Uruguay, el presidente Luis Lacalle Pou no se quedó atrás y aprobó su propia reforma previsional para el país. En sesión extraordinaria, con 17 votos a favor sobre 28, el viernes pasado la Cámara Alta terminó el trabajo que había empezado en diciembre, cuando se le dio la primera aprobación. La Ley que eleva a 65 años la edad jubilatoria, aumentando en cinco años la cantidad de tiempo necesario para poder obtener una pensión, generó rechazo por parte de los sindicatos y la oposición de izquierda.

Este 1° de mayo el movimiento sindical uruguayo volvió a tomar las calles con un multitudinario acto central en Montevideo, en la Plaza Primero de Mayo, y decenas de manifestaciones en todos los departamentos, a lo largo del país. El sindicalismo realizó fuertes críticas a distintos aspectos del proyecto «neoliberal» y «regresivo» del gobierno, como la reforma jubilatoria, considerada «un ajuste fiscal encubierto».  El PIT-CNT adelantó que no descarta «ninguna de las formas de la acción para erradicarla» (la reforma jubilatoria), lo que incluye «las posibilidades que la Constitución de la República brinda de -ante mecanismos de democracia directa- impugnar esta ley nefasta, cosa que será discutida cuando tengamos los elementos técnicos”.

Pese a que en la campaña electoral Lacalle Pou había prometido «no tocar la edad para jubilarse» de los uruguayos para no «vulnerar ningún contrato» vigente, el presidente consideró «justa y solidaria» la reforma, en un video publicado por Presidencia de la República apenas se votó el articulado en el Parlamento.

Los cambios de las condiciones de jubilación de los trabajadores en actividad, que generaron resistencia en los sindicatos y en el opositor partido de izquierda FA, fueron rechazados por 54% de los uruguayos, según el último sondeo público de la consultora Cifra, y provocaron protestas de miles de personas frente al Parlamento durante la votación del proyecto.

El Ejecutivo pretendía ahorrar 1.200 millones de dólares anuales en el gasto previsional con su idea inicial, pero las variantes en más de un tercio del articulado introducidas a último momento en el Parlamento llevan a desconocer el impacto económico que tendrá la reforma en las finanzas estatales. Además, uno de los argumentos era que la cantidad de cotizantes a la baja hacía necesaria la reforma, aunque datos del Banco de Previsión Social muestran que las cifras se mantuvieron estables en los últimos 20 años.

El consenso entre los partidos gobernantes de Uruguay para reformar el sistema previsional se alcanzó luego de fuertes diferencias internas y negociaciones que implicaron cesiones de Lacalle Pou a sus socios, sobre todo al derechista Cabildo Abierto.

«Le cambiaron las reglas de juego a viudas, jubilados por incapacidad, a todos los trabajadores que ingresan al mercado laboral y ahora deben obligatoriamente suscribirse a una AFAP (fondo de ahorro previsional). Es una reforma injusta porque obliga a trabajar más y a cobrar menos», dijo a Télam la senadora Silvia Nane, coordinadora de la bancada del Frente Amplio.

Asimismo, el presidente del PIT CNT, Marcelo Abdala, dijo que la iniciativa no debe ser considerada una reforma de la seguridad social, ya que «no toca nada de la financiación» del sistema y únicamente afecta derechos jubilatorios. «Para generar una sustentabilidad económica, que no logra, aumenta los años para jubilarse, por lo tanto, aumenta los años de trabajo, y para contingentes muy importantes de la clase trabajadora reduce beneficios», agregó el líder sindical.

Las voces críticas al proyecto también llegan desde el mundo empresarial. Si bien las grandes cámaras empresariales han apoyado una reforma del sistema de jubilaciones, el representante de las empresas en el directorio del organismo previsional (BPS), José Pereyra, señaló que no está de acuerdo con este proyecto en particular porque «le exige a los uruguayos en general un esfuerzo más».

El propio redactor de la reforma, Rodolfo Saldain, admitió que pese a todos los cambios que se introdujeron «no está asegurada la sustentabilidad» de la seguridad social porque «es imposible lograr un equilibrio fiscal en un sistema previsional» como el de Uruguay.

La nueva Ley, que se aplicará para los nacidos a partir de 1973, además de elevar la edad de retiro a los 65 años para hombres y mujeres, permite a las personas jubiladas mantener un empleo y seguir trabajando, pero no en el sector al que pertenecían; obliga a todos los trabajadores a ser incluidos dentro del régimen mixto (previsión social estatal y AFAPs); dispone un tratamiento especial que incrementa los beneficios a familias con hijos con discapacidad; crea un sistema previsional común para las cajas de aportes de todos los sectores; y crea un suplemento solidario para las jubilaciones más bajas, entre otros puntos clave.

 

Fuente: con información de Télam.

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