Jul 18 2026
Jul 18 2026

«El agua es la llave del desarrollo»: Gonzalo Meschengieser advirtió sobre los riesgos de privatizar los recursos hídricos

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En una entrevista para el programa “A Quemarropa”, con Luciana Glezer, Pablo Dipierri y Demian Verduga por FM La Patriada, el CEO de la Cámara Argentina del Agua analizó el escenario geopolítico del país, alertó sobre las asignaturas pendientes en infraestructura y denunció el impacto sanitario y comercial de la apertura desregulada de importaciones.

En medio de los debates estructurales sobre el futuro de los servicios públicos y la gestión de los recursos naturales en el país, Gonzalo Meschengieser, CEO de la Cámara Argentina del Agua y médico sanitarista, fijó una postura contundente en defensa de la soberanía hídrica. Para el especialista, el control de las fuentes de agua dulce constituye un límite estratégico absoluto que las naciones desarrolladas bajo ningún concepto ceden a capitales privados.

Al analizar el panorama global y las discusiones locales sobre esquemas de concesión, Meschengieser fue categórico respecto a las experiencias internacionales: «La experiencia a nivel mundial es que hubo operadoras privadas buenas como malas, al igual que hubo operadores estatales buenos y malos. Lo que nunca hacen los países desarrollados es dejar en manos extranjeras o ajenas el control de las fuentes de agua dulce. Ahí está la gran discusión».

Asimismo, destacó el posicionamiento de privilegio que posee el territorio nacional en el mapa global, un patrimonio que definió como intransferible: «Argentina está en el ranking mundial número 6 en cantidad de agua per cápita por año. Nosotros tenemos 30 mil metros cúbicos de agua por habitantes, que está en el Acuífero Guaraní, el Acuífero Puelche, Estuario del Río de la Plata y en Los Glaciares. Eso es lo que nunca hay que dejar en manos privadas. Esto sería el sistema de soberanía con respecto al agua, que no se debe tocar».

El titular de la entidad manifestó su profunda preocupación por la posibilidad de implementar políticas que van a contramano de la dirección que tomó el resto del mundo en los últimos años, advirtiendo sobre el peligro de repetir viejas recetas locales.

«La preocupación tiene que ver con la forma en la que se concesiona los servicios públicos. Dicho esto, quiero aclara que la tendencia es hacia la estatización. Entonces esto quiere decir que nosotros podemos estar yendo en contramano de lo que pasa en el mundo», aseveró.

A su vez, remarcó el temor de caer en un estancamiento prolongado: «Nos preocupa que las mismas condiciones que se aplicaron en los 90 que no funcionaron porque las empresas no hicieron las inversiones adecuadas para la expansión, vuelva a suceder lo mismo y poder llegar a perder 30 años hacia adelante».

El rol del Estado y la deuda interna en infraestructura

Siguiendo la lógica de la experiencia global, Meschengieser planteó que la inversión en infraestructura básica es una responsabilidad pública indelegable, un patrón que se repite a escala internacional y que los actores privados no asumen de forma autónoma: «Las inversiones para los sistemas cloacas lo tiene que hacer si o si el Estado independientemente de que las operadoras sean privadas o no».

El empresario complementó esta premisa señalando la regularidad de este modelo: «Esto lo vemos en los 128 países del mundo. Ningún inversor privado va a hacer un esfuerzo adicional para ser tendido sin obras de ampliación e infraestructura. Así que ahí, probablemente, no se cuales el acuerdo de concesión que va a llevar adelante AySA. Lamentablemente ya hubo una experiencia negativa después de los 90 cuando fue privatizada».

Esta falta de continuidad en las políticas de expansión de redes ha consolidado un déficit estructural severo que afecta de manera directa al Área Metropolitana de Buenos Aires y se extiende al resto de las jurisdicciones del país.

«Argentina no hizo las inversiones que necesitaba en obras de expansión y es por eso que hoy casi el 45% de los beneficiarios o consumidores de la zona de AySA no tiene flota. Es una deuda pendiente del gobierno en cuestión de infraestructura con todos los porteños y el AMBA. Eso mismo se lo puede trasladar a todo el país», expresó.

Impacto económico: la dependencia industrial del «agua virtual»

La relevancia del recurso hídrico trasciende el consumo residencial y se erige como el pilar oculto de la economía nacional y la generación del Producto Bruto Interno (PBI). Meschengieser introdujo indicadores técnicos clave para explicar de qué manera la producción y el comercio exterior están ligados directamente a la disponibilidad hídrica: «Hay un concepto que es el de huella hídrica, el cual nos habla de la cantidad de agua que se necesita para producir una unidad de una manufactura o una materia prima. Cuando ese producto se exporta, empieza a contabilizarse como agua virtual».

Bajo este parámetro, la posición comercial de la Argentina se ubica en los puestos de vanguardia internacional debido a su matriz productiva: «Argentina es uno de los tres principales exportadores de agua virtual del mundo junto a Estados Unidos y Brasil. Esto quiere decir que todas las exportaciones argentinas están basadas en el agua. Argentina tiene un PBI, que depende directamente del agua como la soja, el trigo y todos los autos que se fabrican en Argentina que necesitan miles de litros de agua para fabricarse».

Frente a esta dependencia estructural e imperecedera de las principales ramas industriales, el especialista enfatizó la necesidad de establecer controles férreos y un marco regulatorio estricto para evitar la degradación de los recursos naturales: «Esto quiere decir que la industria argentina depende y va a depender siempre de la disponibilidad del agua. Ahí está la responsabilidad tanto de las empresas para tratarla bien como para los gobiernos tener un marco normativo y un poder de policía que permita que no arruinemos esos recursos, que es clave para nosotros.»

Alertas actuales: desregulación comercial y el desafío del cambio climático

El panorama actual descripto por el sanitarista revela una alarmante ausencia de políticas públicas integrales orientadas a la sustentabilidad y el cuidado del recurso por parte de las autoridades nacionales, quienes relegan la materia a un segundo plano enfocado únicamente en la rentabilidad exterior.

«No hay agenda ni conciencia ambiental del agua con el Gobierno. En el tema de comercio exterior, ahí siempre hay interés de los Gobiernos dándole un pequeño lugar estratégico en los últimos años.»

La falta de directivas claras se traduce en riesgos inmediatos para la población y el entramado pyme local a raíz de las recientes medidas de flexibilización comercial: «Recién ahora hay una apertura del mercado. Acá lo que pasa en el sector del agua es que está ingresando muchos productos, que no tiene verificación sanitaria. Esto produce dos cuestiones. Por un lado, el riesgo de salud para la población y luego un problema de competencia desleal entre pymes argentinas y los productos importados».

No obstante, de cara al mediano y largo plazo, el CEO de la Cámara Argentina del Agua proyectó un escenario donde las presiones ambientales globales y la relocalización de industrias tecnológicas de alto valor colocarán al país en el centro de la escena internacional, abriendo una ventana de oportunidad única si la dirigencia política decide actuar estratégicamente.

«Argentina tiene un lugar privilegiado en términos bélicos y recursos naturales debido a que en los próximos años la Argentina puede ser un lugar, que reciban migraciones y refugiados climáticos. Creo que Argentina, en el mediano y largo plazo, va ser el lugar de una nueva migración tipo ambiental y además va a recibir la dislocación de la cadena de valor como, por ejemplo, los microchips. Así que, en términos de agua estamos ante la oportunidad de nuestra vida si nuestros dirigentes terminan de asumir y aceptar confiando en que el agua puede ser la llave del desarrollo», explicó.

El compromiso institucional de la Cámara Argentina del Agua

Para concluir, Meschengieser pormenorizó las líneas de acción que impulsa la organización empresarial y profesional que comanda, orientadas a equilibrar el desarrollo productivo, la sustitución de importaciones y la concientización social.

«Nosotros intentamos promover al sector del agua en sus cuatros usos, tanto para consumo humano, para el riego, para el uso industrial y el recreativo». Al respecto, detalló las prioridades institucionales en el ámbito comercial y normativo: «Lo que hacemos es promover las exportaciones de las pymes argentinas, en primer lugar. Luego, en términos regulatorios, siempre trabajar colaborativamente con el gobierno para que se eleven los estándares de calidad. Es todo lo que tiene que ver con el tratamiento y la potabilización del agua».

Finalmente, remarcó que las bases para consolidar un cambio duradero radican en la formación comunitaria desde la niñez: «Tenemos un gran compromiso con la comunicación y la educación en términos de agua. Por ejemplo, en colegios o todo ámbito en el que podamos transmitir cuestiones básicas de la hidratación y del cuidado del medio ambiente. Es ahí que estamos nosotros haciendo un gran esfuerzo porque creemos mucho en el agua ya que creemos que el agua es clave».

 

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