Jul 19 2026
Jul 19 2026

Entre el Clío y la Wadoneta

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“Les traigo el saludo de Luis”, les dijo a sus anfitriones de la CTA anoche el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, en referencia al referente del sindicato de gastronómicos, Luis Barrionuevo, cuya manifestación de apoyo a su candidatura sorprendió a más de uno la semana pasada. La plana mayor de la central, conducida por el diputado Hugo Yasky, celebró la humorada. Sin embargo, el chiste funcionó como subrepticio leit motiv de la estrategia encarada por el militante mercedino.

Según la reconstrucción del encuentro que pudo hacer La Patriada, el funcionario se mueve como si tuviera buena parte de los números de la candidatura que el oficialismo sortea aunque manifiesta que hay que esperar el discurso que dará la vicepresidenta Cristina Kirchner el próximo jueves, cuando se conmemore el vigésimo aniversario de la asunción de Néstor Kirchner en Plaza de Mayo. La razón es que todavía no está definido el destino del itinerario que la diseñadora de la coalición gobernante le asignaría: hasta el cierre de este artículo, en el Senado seguían alimentando la versión de que tal vez se ponga en marcha el enroque entre De Pedro y el gobernador Axel Kicillof, para que el economista abandone su sueño de revalidación en La Plata bajo la indicación de deslomarse en la disputa por el sillón de Rivadavia.

Antes de visitar a los líderes gremiales en la sede de la calle Piedras, el ministro se había reunido en Quilmes con un grupo nutrido de intendentes de la primera y la tercera sección electoral, una señal ambigua que abona la posibilidad de que la rotación táctica entre él y el mandatario provincial se concrete. Sobre todo, porque Kicillof quisiera ir por su reelección pero no le cursaron invitación para la cita con los jefes municipales, organizada junto al diputado Máximo Kirchner, quien fuera, a la sazón, el impulsor de la jugada.

Por lo demás, De Pedro advirtió a quienes lo escuchaban ayer que el camino es sinuoso y admitió que su par de Economía, Sergio Massa, no está pudiendo resolver la acuciante situación financiera. La referencia no es menor porque el tigrense, por lo que vocean desde su entorno, todavía no desistió de la competencia aunque tampoco haya dicho públicamente que se postularía.

No es casual, en este contexto, que el ex ministro de Economía Jorge Remes Lenicov siga de paseo en la televisión parlando sobre las bondades de la devaluación que aplicó de la mano de Eduardo Duhalde a principios de 2002, en acuerdo con Raúl Alfonsín. Tras el cimbronazo cambiario aquel, salió eyectado y el caudillo de Lomas de Zamora lo reemplazó por Roberto Lavagna, que estabilizó las variables macroeconómicas y terminó acompañando a Kirchner en los albores del Frente Para la Victoria. Alocada y delirante pero no por eso menos plausible sería la chance de que Massa, quien se niega a devaluar como reclama el establishment y, por ende, evade las encerronas que lo condenan a convertirse en Remes, termine oficiando de Lavagna para un eventual gobierno peronista que suceda al actual. Lo más dudoso de la hipótesis es que el actual mandamás del Palacio de Hacienda se conforme con esa poltrona.

Asimismo, este medio conversó con dirigentes que conversaron con De Pedro en las últimas horas y todos refieren a la dedicada explicación que ensaya para el análisis que vertió la Vicepresidenta sobre los tercios en TV. Al decir del ministro, el oficialismo tendría la porción más baja de las tres porciones en que se dividiría el electorado y, por esa razón, encarga a las organizaciones la tarea de ir a buscar hasta el último dirigente e interpelar y expresar lo que representa para ensanchar la base y ampliar el electorado. “Ustedes saben quién es el vicepresidente de Lula (Da Silva)”, habría deslizado ante sus interlocutores en alusión a Gerardo Alckmin, un representante del entramado empresario de Brasil.

Bajo ese enfoque, talla fuerte la sensación de que si el apellido del que encabece la nómina está muy identificado con la ex Presidenta, quien lo secunde deberá expresar a un sector un tanto más lejano para denotar expansión. El fracaso de la gestión actual, en ese sentido, alecciona sobre el carácter imprescindible de la anhelada síntesis política, aspecto que debería trabajarse en base a un programa. “Y al que se corra de eso, lo echamos a patadas en el culo”, grafican desde el entorno de un precandidate.

Hasta el jueves por lo menos, Kicillof mantendrá el Clío en boxes. De Pedro, por su parte, ya tuneó La Wadoneta.

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