Jun 03 2026
Jun 03 2026

Estalló la trifulca en Juntos por el Cambio

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Horacio Rodríguez Larreta se rebeló ante Mauricio Macri. La tensión, indisimulable desde hace meses, escaló ayer tras la confirmación pública por parte del Jefe de Gobierno sobre la celebración de las elecciones porteñas desdobladas de las nacionales pero de forma concurrente. O sea, el alcalde convocó a los comicios locales en la misma fecha que las PASO a nivel nacional pero los vecinos de la Ciudad elegirán los candidatos nacionales con lista sábana y los postulantes a cargos de la Capital Federal serán elegidos por el sistema de boleta única por separado, seleccionando desde una pantalla táctil el nombre del representante que cada cual escoja.

Esta decisión casi burocrática produce enormes consecuencias políticas. La primera es que, a los ojos del Pro, beneficia al senador Martín Lousteau, aspirante al sillón de Parque Patricios con el apoyo de la UCR. Como el primer ministro de Economía de Cristina Kirchner no tiene ningún candidato radical competitivo en la tira presidencial que traccione por él, necesitaba que Rodríguez Larreta equilibrara la balanza en su compulsa contra el ministro de Gobierno local –y a la sazón, primo de Mauricio-, Jorge Macri.

El nerviosismo es total. Una fuente con asiento en la Legislatura porteña susurraba anoche ante La Patriada que el alcalde amagaba con la posibilidad de ofrecerle a Soledad Acuña como compañera de fórmula a Lousteau, gesto que sería caracterizado como una declaración de guerra irreversible dentro del macrismo de paladar negro.

Asimismo, el rumor acerca de la renuncia de Jorge Macri a sus funciones en el gabinete de Rodríguez Larreta fue desmentido por el entorno del ex intendente de San Isidro, mientras ambos se reunían a solas en el Teatro Colón. Por su parte, la presidenta del Pro y también precandidata presidencial, Patricia Bullrich habría visitado a la jueza de competencia electoral María Servini. De allí se desprendía que existía la chance de que el macrismo hardcore impugnara la convocatoria electoral bajo estos parámetros, algo que sus críticos consideraron un cambio de reglas aunque la herramienta fuera impulsada por el propio Macri en 2018 y se votara en la Legislatura.

Mientras tanto, el radicalismo y la Coalición Cívica, encabezada por Elisa Carrió, respaldaron la decisión de Rodríguez Larreta. “Apoyo la medida”, sostuvo el titular de la UCR, Gerardo Morales.

La pelea revela que Macri piloteó siempre su partido con la misma lógica gerencial que mamó en las empresas del grupo económico de su familia. Para su concepción de la vida, “Horacio” no es un dirigente que se le planta en una discusión política sino un CEO que le desobedece nada menos que en la jurisdicción que vio nacer su sueño presidencial, animado trágicamente para demostrarle a su padre, Franco Macri, de qué estaba hecho.

Rodríguez Larreta, en tanto, saca cuentas de los votos que tiene que recoger y las peceras donde puede pescarlos. Interpreta, al respecto, que precisa de los sufragios de la UCR para imponerse en las primarias contra Bullrich pero especula al mismo tiempo con dos variables para las generales y un eventual ballotage. Con buen tino, estima que puede retener las preferencias por derecha si el desenlace lo ubica en una disputa cabeza a cabeza con el candidato del peronismo pero entiende que buena parte de los electores de la presidenta del Pro migrarían a la canasta de Javier Milei si el premier de Capital Federal prevaleciera en las PASO y el PJ quedara tercero.

En tal caso, Lousteau se convertiría en un pilar fundamental de la arquitectura política de Rodríguez Larreta para un triunfo electoral, después de la amenaza que constituyó en 2015. En ese turno electoral, el economista casi le birla la Ciudad al actual Jefe de Gobierno en segunda vuelta, entre otras cosas porque buena parte del kirchnerismo duro llamó a votar en blanco. Es inquietante la pregunta sobre qué haría esta vez el núcleo que orbita bajo la Vicepresidenta, sin candidatos de talla en el distrito porteño –sumado al pronóstico de una cosecha catastrófica en las urnas en la tira nacional- y frente al fantasma de Milei a nivel nacional.

A Macri, en última instancia, lo atormenta que el impulsor de la Resolución 125 se convierta en el verdugo que le declare su propio fin de ciclo, tras 20 años de protagonismo en el sistema político criollo.

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