Jun 03 2026
Jun 03 2026

Excavar en la vida

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(..) evite los grandes temas y vaya hacia los que la cotidianeidad le ofrece; describa sus tristezas y sus deseos, los pensamientos que le vienen a la mente y su fe en alguna forma de belleza.
Rilke

Por Leticia Martínez

La imagen de un hombre y una mujer. Ella está acostada. La cabeza, apoyada sobre una almohada. Intuyo su pelo con rulos, crespo. Su mirada. Mira al hombre que está sentado, en esa misma cama. Lo mira con desdén. Lo mira con toda la cara. Veo uno de los perfiles del hombre. La mujer en la cama lo mira a él, desde el otro lado. Ella y yo armamos la imagen de un hombre incompleto. Cada una, desde nuestro lado del tiempo. Él fuma. Desde mi perspectiva veo su torso semidesnudo. Apenas se le ve la cara. Son los años 80, en Nueva York. Acá, de este lado de la foto, me pregunto qué tengo que ver con esa gente que parece canchera, cool, de fiesta.

Me conmueven las fotos de Nan Goldin. Las de esa época: la ciudad ruidosa y bestial. La oscuridad de la ciudad sobre los cuerpos. Las que hizo después. Y el después tiene que ver con haberse internado por consumos. Atravesar el camino de reconocer la adicción. Encontrar la luz, como ha dicho en entrevistas. Las fotos de La balada de la dependencia sexual (su muestra más reconocida), fueron sacadas, mayormente, de noche, usando el flash. Goldin dice que no conocía la luz, que no sabía nada sobre la luz. Esas fotos, icónicas, han retratado una época: una forma de vida.

Sus imágenes circulan en museos de todo el mundo y en medios de comunicación. Ella, rebelde, dice que le gustaría hacer cine, que ama el cine. Por eso, proyecta sus imágenes en continuado, con música, como si fueran películas. Pero no son películas. Retratos y autorretratos. Cuerpos, muchos cuerpos. A veces, personas solas. Otras, acompañadas. Mujeres, drags, maricas, travestis. Ella misma, golpeada. ¿Se hace arte para olvidar o para salvar la memoria? Los recuerdos son invención. Entonces, la intimidad, ¿qué es?

En conversaciones con amigas, algunas me dicen no entiendo la poesía. Lo único que se me ocurre responder es no hay nada que entender. Te pasa o no te pasa. Como las cosas buenas: sacuden. Dicho por Cortázar: como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Lo mismo con un poema, quedo estaqueada. Sin embargo, hay algo de verdad en eso que ellas me dicen. Una cierta manera de acercarse al arte. Hay un deber ser artístico. Entonces, lo que verdaderamente se está diciendo es que si un poema, o una película de culto, no me gustan o no me conmueven, algo no entiendo. Fuck-u.

Además, digo: no toda la poesía, o no todo el cine, las fotos, las artes plásticas me conmueven. Eso lo tengo claro. Tiene que haber vida (o sea, muerte). Una desesperación y una necesidad en aquello que se hace. Tiene que haber una especie de exploración incesante entre las entrañas del propio cuerpo y las entrañas del mundo. Algo chiquito. Un cigarrillo en la mano de un tipo al que sólo le veo el torso y el perfil. Una mirada filosa de una mujer acostada a su lado. Una vida (o varias) que se deshacen por la enfermedad, por el consumo, por la velocidad de una ciudad hambrienta. Una mujer, como Goldin, dejando a su familia, expulsándose ella misma. Una artista que se lanza a encontrar una manada de otras/os tan disímiles y tan raros/as como ella. Una persona que, desde dentro de un mundo, cuenta las historias de ese mundo. Luego, se aleja. Busca otros mundos. Cuenta desde allí. Una lucha por excavar y desterrar en los cimientos de la vida.

Leo una entrevista a César González, a propósito de la publicación reciente de El niño resentido, su nuevo libro. Habla sobre la representación y la participación de los villeros y los pobres en las artes. Cuento experiencias que merecen una mayor dignidad. Ha sido siempre muy manipulada la representación de las experiencias de determinados cuerpos. Este libro tiene una escritura geográfica, fue escrito ahí mismo y en primera persona. Pienso en la intimidad y en cómo le molesta a cierta crítica el uso de la primera persona. El material autobiográfico. He visto y veo las películas de González, soy lectora de su poesía. Pienso si acaso les molesta que algunas/os tomemos la voz para contar desde un mundo y dejar de ser contadas/os. Que podamos inventar desde esa primera persona. Pienso que son los mismos que dicen qué películas o cuáles fotos o qué poemas deben gustar. Y, después, se tiene la sensación de que, si a una no le gustan, es una la que no entiende.

La crítica decía que Arlt escribía mal. Pienso que, además de darle atención a la fotógrafa cool, o de moda, ojalá se la diéramos a novelas como la nueva de González. Una escritura que nace desde la desesperación y la necesidad. La invención: aquello que hacemos quienes no tuvimos nada. El recuerdo como máscara para abrirle paso a una narrativa de voz propia.

Algo chiquito: alguien que mira a alguien. Un niño sentado en la calle con la cumbia al palo que suena constantemente. En palabras de la poeta Diana Bellesi: tener lo que se tiene. Algo que se vuelve enorme. Crónica de un niño solo, de Favio. El abandono, la tristeza, los cuerpos desnudos en libertad.

La lectura, la escritura, las fotos, las películas. Encontrar en aquellos mundos que parecen lejanos una forma para habitar el mundo propio. Algunas veces, destruido, desesperanzado. Hay en la intimidad alguna pista para ese camino. Ruinoso, torpe. Entrometerse y desandar. Necesitamos inventarlo todo de nuevo. Inventar quiénes fuimos. La vida como la obra. En realidad, crear ambas. La memoria como trampolín. Se salta, desde ahí, hacia lo inhóspito.

Una cita de Nan Goldin

Fotografiar la vida es como excavar en el peligro. Mi motivación no ha cambiado en treinta años: rendir homenaje a la belleza de la gente que me rodea.

El País, abril 2002.

Bio

Nan Goldin nació en Washington en 1953. Es una artista estadounidense. Se dedicó a la fotografía documental y narró la escena contracultural de Nueva York de los años 70 y 80. Realiza muestras en museos y galerías de todo el mundo. Colabora en creaciones junto a otras artistas. Mantiene una lucha activa contra grupos empresariales de la industria farmacéutica. En 2022, estrenó su película documental All the Beauty and the Bloodshed (La belleza y el dolor) en la que narra su recorrido artístico y su militancia.

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