Jul 18 2026
Jul 18 2026

Fate: el Gobierno se desliga del cierre y apunta a una conspiración

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Manuel Adorni y Patricia Bullrich negaron que la crisis de la fábrica de neumáticos sea consecuencia del modelo económico libertario y acusaron al empresario Madanes Quintanilla y a las presiones sindicales de asfixiar a la compañía.

La paralización definitiva de la histórica planta de neumáticos Fate encendió las alarmas en el sector industrial, pero desde el Ejecutivo nacional rápidamente salieron a rechazar cualquier vínculo entre las políticas económicas actuales y el colapso de la empresa. En un contexto caldeado por el paro general de la CGT y la discusión por la reforma laboral, la Casa Rosada optó por responsabilizar enteramente a la dirigencia empresarial y a la conflictividad sindical.

El encargado de fijar la postura oficial fue el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien le quitó peso al Gobierno y disparó sin filtro contra Javier Madanes Quintanilla, titular de la firma, catalogándolo como un «mal empresario». Según su lectura, la caída de Fate no es un fenómeno reciente, sino el desenlace de dos décadas de ineficiencia comercial y de maniobras ligadas a la política tradicional.

A este relato se sumó la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. La senadora consideró sumamente sospechoso el timing del anuncio patronal, al coincidir con el pulso tenso que el Gobierno mantiene con las centrales obreras por la reforma laboral. «Desde que tengo memoria recuerdo que está mal. Fate viene cerrando hace veinte años», disparó.

En sus declaraciones, Bullrich cargó las tintas contra el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), acusándolo de hacerle «la vida imposible» a la empresa, a la que definió como uno de esos casos emblemáticos de industrias que «siguen sin saber por qué producen».

El diagnóstico sobre el peso asfixiante de los gremios fue ratificado por Adorni, quien insistió en que el historial de Fate está marcado por conflictos recurrentes y falta de un horizonte económico claro.

Por fuera del conflicto fabril, el portavoz aprovechó la ocasión para trazar el panorama político de los próximos meses. Confirmó que será el propio Javier Milei quien defina las prioridades para enviar al Congreso alrededor de medio centenar de proyectos de ley el año entrante, con la meta de acelerar las reformas estructurales.

En el plano macroeconómico, Adorni desestimó las críticas que advierten sobre un atraso cambiario. Para justificar el rumbo del modelo, minimizó la crisis de la industria manufacturera —a la que tildó de poco competitiva— y la contrastó con el repunte de rubros como la minería y la energía. En una férrea defensa de la gestión libertaria, cerró su intervención con una advertencia: «Nadie debería olvidar de dónde venimos».

Fuente: Tiempo Argentino.

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