por Fabián Waldman.
El FMI y los EEUU acuerdan entre ellos las condiciones de la ayuda a la Argentina mientras nuestro país es un convidado de piedra en la conversación.
«Está bien que hablen entre ellos. Nosotros después tomamos las decisiones», cerca del miembro del Triángulo de Hierro se planteó como previsible y necesaria la comunicación entre Kristalina Georgieva, titular del FMI; y Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos a través de un posteo en la red social X, ex Twitter.
En el mismo Georgieva informa la excelente conversación sostenida con Bessent para la coordinación del apoyo a las reformas integrales de Argentina. Este mensaje entre ambos funcionarios dejó de lado al principal interesado, el Pueblo argentino.
Para el gobierno nacional es lógica la charla entre los máximos personeros del gobierno y el organismo que sostienen la presidencia de Javier Milei. Desde la Casa Blanca con diferentes alternativas expuestas por Bessent; compra de bonos, swap de US$ 20.000 millones o un crédito del Tesoro.
El diálogo entre Bessent y Georgieva no implica ningún acto de pérdida de soberanía ni tampoco la dependencia absoluta para este gobierno.
El FMI ya entregó en los últimos siete años u$s 64.000 millones a la Argentina: u$s 44.000 millones durante el gobierno de Mauricio Macri y u$s 20.000 millones bajo la gestión de Javier Milei. Las experiencias fallidas anteriores son la muestra «paga» de la falta de horizonte al aplicar las mismas políticas.
Por otro lado, Giorgeva explicó la posibilidad ofrecida por los EEUU de asistencia financiera e inclusive el uso de las reservas norteamericanas en DEG, Derechos Especiales de Giro. Estos son los saldos otorgados por el propio FMI a cada país luego de la recuperación de créditos otorgados.
Por último y para dejar constancia que se trataba de Argentina, Senegal, Turquía, Egipto u otra nación, incluyó a los funcionarios dentro del texto como sin dejar al gobierno afuera.
El 15 de mayo de 2002, la llegada a Buenos Aires de la delegación del FMI encabezada por Anoop Singh marcó la continuidad de esa misma lógica: «El 10 de abril de ese año, el delegado del Fondo había difundido un informe público en el que se comunicaban al Estado argentino las bases de política fiscal, económico-financiera y legislativa que debía cumplir para acceder a la asistencia del organismo, y se exigía la modificación de partes vitales de su legislación penal y comercial».
Ese texto formó parte de una denuncia penal presentada por Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel y José de Lucca contra el entonces presidente del Banco Central, Pedro Pou.
La soga ahorca
Un nuevo tuit diario de Scott Bessent funciona como placebo para los mercados, que esperan ver resultados concretos el próximo 14 de octubre, cuando Donald Trump reciba a Javier Milei en el Salón Oval. Allí, ambos mandatarios brindarán una conferencia conjunta, según aseguran fuentes cercanas al despacho de Karina Milei. Hasta esa fecha, continuarán las tratativas entre los equipos técnicos de ambos gobiernos.
La partida del ministro de Economía, junto con los miembros de su equipo, diez días antes del arribo del Presidente a Washington, sugiere un trabajo previamente delineado y con suficiente detalle como para no dejar nada librado al azar.
«No nos pidieron nada a cambio»: la frase de Javier Milei contrastó con la de Luis Caputo, quien, tras la primera reunión cuando señaló la necesidad imprescindible de alcanzar la gobernabilidad como exigencia de los Estados Unidos.
Sin embargo, en el primer piso de la Casa Rosada aseguraron no encontrar diferencias entre ambos. «Al Presidente le dijeron una cosa, y puede ser que en otra reunión a Toto le hayan dicho otra», explicaron, restando importancia a las diferencias discursivas entre el mandatario y su ministro días después de aquella tarde en Nueva York.
Los condicionamientos aún desconocidos pero probablemente incluidos dentro de este alineamiento estratégico y político con la primera potencia mundial, se conocerán en su momento.
Mientras tanto, una agenda diaria sin buenas noticias para el gobierno anticipa veinte días a toda velocidad hasta las elecciones.



