Jun 03 2026
Jun 03 2026

Javier Milei modificó las reglas para la carrera de los militares designados en cargos del Ministerio de Defensa

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El Ejecutivo modificó por decreto la Ley de Personal Militar para permitir que los oficiales integren el gabinete de Defensa sin pasar a disponibilidad ni interrumpir su carrera. 

La frontera entre la conducción política y la carrera militar sufrió este lunes una modificación sustancial. A través del Decreto de Necesidad y Urgencia 34/2026, el Gobierno de Javier Milei reformó la Ley 19.101, eliminando las restricciones que impedían al personal de las Fuerzas Armadas en actividad ocupar cargos en el Ministerio de Defensa sin sacrificar su trayectoria en los cuarteles.

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La nueva normativa derriba el esquema anterior, que obligaba a cualquier uniformado convocado para la gestión pública a pasar a situación de «disponibilidad». En la práctica, ese estatus congelaba su antigüedad, no computaba como servicio efectivo y solía ser el paso previo al retiro obligatorio. Con el cambio introducido, los oficiales podrán desempeñarse como funcionarios políticos y, al finalizar su encargo, regresar a la cadena de mando operativa sin haber perdido estado militar.

Desde el Ministerio de Defensa, conducido por Carlos Alberto Presti, argumentaron que la reforma responde a una necesidad de modernizar la gestión. Según el comunicado oficial, el sistema previo «desalentaba la incorporación de oficiales con experiencia», lo que privaba al Estado de conocimientos técnicos específicos. El Gobierno sostiene que el DNU busca una «integración real entre personal civil y militar», corrigiendo lo que consideran una desigualdad ante la ley.

La publicación de la norma generó una rápida reacción del arco opositor. El ex ministro de Defensa, Agustín Rossi, fue la voz más crítica, advirtiendo que la medida vulnera uno de los pilares de la democracia: la neutralidad política de las Fuerzas Armadas.

Rossi planteó un escenario que hasta ayer era inviable: «Ahora un personal militar podrá ser funcionario político del gobierno de Milei y volver después a estar al frente de un regimiento o una brigada». Para el dirigente, el decreto está «hecho a la medida de Presti» y conlleva un doble riesgo: la «militarización» de la cartera de Defensa y la simultánea «politización» de los uniformados, desdibujando los límites entre la administración partidaria y la institución castrense.

Fuente: Página 12.

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