por Fabián Waldman.
Manuel Adorni ha hecho blanco principal a los trabajadores del Estado desde su lugar de Vocero, pero la administración libertaria ataca tanto al empleo privado como al estatal. Son casi 300.000 personas que debieron reinventarse; se trata de 230.000 privados y 70.000 estatales despojados del salario formal y volcados a la modalidad monotributista.
Los empleados de Presidencia que habitan Casa Rosada son los únicos “permanentes”. Han visto pasar distintas administraciones y funcionarios, cada uno con sus características, pero la actual administración sobresale por su desprecio hacia la profesionalidad y el maltrato al que son sometidos desde el 10 de diciembre de 2023.
En la jornada de ayer, nuevos sucesos conmovieron a los trabajadores de Balcarce 50. En el despacho de Planta Baja que ocupa el Jefe de Gabinete no debe haber buen clima esta mañana. En la investigación por enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni hubo novedades que comprometen a su secretaria privada, Gisela Kocsis.

En el teléfono de Matías Tabar, el contratista que llevó adelante las refacciones en la casa del country Indio Cuá, se encontró una factura por más de $ 8.000.000 en artículos de blanco. El comprobante está a nombre de Gisela Kocsis.
Gisela Kocsis es la secretaria privada de Manuel Adorni. Se la ve poco por los pasillos del edificio y estuvo presente solo en un par de conferencias del Vocero. En esas oportunidades se ubicaba en el fondo del salón, junto a otros administrativos. Hoy no concurrió a trabajar.
Se desempeña allí desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Durante el mandato de Mauricio Macri, dependía del secretario de Prensa Carlos Galligani. En el de Alberto Fernández respondía a Marcelo Martín, también en el área de comunicación.
No esta claro si hubo consentimiento por parte de Kocsis para realizar la maniobra. Pero el Vocero urdió esa maniobra a sabiendas que no podía demostrar ingresos formales para realizar la adquisición. En todo caso es un eslabón más en la cadena de largas pruebas que podrían certificar los ingresos malhabidos por Adorni.
Libros en la hoguera
Una empleada ingresa a un despacho llorando. “Están desarmando la biblioteca en la Planta Baja. Dicen que van a llevar los libros a otro edificio para digitalizar. Pero los están tirando en cajas”. Unos minutos más tarde se confirmaría mediante un video.
En la filmación se ve a un trabajador quien desde una escalera y a cinco metros de altura arroja libros que toma del estante al piso. Los vidrios se encuentran esmerilados y no permite visualizar si son arrojados en una caja o en el piso. Un par de horas después, los estantes ya estaban todos vaciados.
📚 Así desarman y tiran los libros de la Biblioteca de la Casa Rosada: el Gobierno promete digitalizar todos los archivos.
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— FM La Patriada (@FMLaPatriada) June 17, 2026
Esos ejemplares forman parte del material que diariamente consultan los miembros de la Secretaría Legal y Técnica. El archivo histórico es material que pertenece a nuestro acervo histórico, por lo que debería ponerse a resguardo y tratarse con cuidado y ser parte de la colección del Archivo General de la Nación.
Las bibliotecarias perdieron su espacio, ubicado frente al Patio de las Palmeras, que había sido preparado específicamente con ese fin. Se perderá el conocimiento y la sabiduría acumulada durante décadas en las estructura gubernamental.
Ese espacio será utilizado por la Seguridad de Presidencia, el único sector que ha incrementado su presencia en el edificio desde el 10 de diciembre de 2023. A pesar de ello, sus miembros hoy también se ven obligados a realizar tareas como la persecución a los periodistas, acciones para las cuales no están preparados, lo que le quita personal que debería realizar otras tareas.



