La interna libertaria continúa su marcha de la mano de los cambios de gabinete, mientras el acuerdo marco con los EEUU presenta escollos de los laboratorios.
La Mesa Política volvió a reunirse hoy desde las 13.30 en el despacho de Karina Milei. Durante más de dos horas se sentaron a su lado: Manuel Adorni, jefe de Gabinete; Diego Santilli, ministro del Interior; Patricia Bullrich, ministra de Seguridad; Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados; Luis Caputo, ministro de Economía; y el asesor Santiago Caputo.
La presencia del ministro de Economía marca que el Gobierno entra en la recta final para enviar un Presupuesto y la Ley Fiscal que deberá contemplar las negociaciones que Santilli mantiene con los gobernadores. En ese tablero aparecen dos piezas clave para conseguir apoyos: la posible entrega de ATN y la reactivación de obras públicas paralizadas desde el 10 de diciembre de 2023.
La participación de Patricia Bullrich, quien ya se mueve como futura jefa del bloque de senadores libertarios y de Martín Menem por Diputados busca ordenar la táctica parlamentaria del oficialismo en un contexto cruzado por la avanzada interna contra la senadora electa por Río Negro, Lorena Villaverde.
A veinte días de los reemplazos obligados en el gabinete, con Bullrich rumbo al Senado y Luis Petri hacia Diputados, la arquitectura política del Gobierno vive el tironeo entre El Jefe y Las Fuerzas del Cielo (LFC). Nada nuevo para un oficialismo donde cada designación es una pulseada por poder real y por caja.
“No quiere asumir. No le interesa la exposición pública. No importa quién se lo pida: ni Karina Milei ni los medios”, dicen cerca del viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, quien era sindicado como posible reemplazo del saliente Mariano Cúneo Libarona antes de las elecciones.
Su salida anticipada abría una nueva interna entre los karinistas y el sector de LFC. Pero cerca de Karina Milei expresan con claridad: “Cúneo está firme”. Sin un nombre definido, aseguran que seguirá por pedido directo de Karina Milei. Otro capítulo del novelón institucional del Ministerio de Justicia.
Vale recordar que hasta el 27 de octubre, Amerio fue el verdadero ministro en las sombras: ejecutor de las políticas diseñadas por Santiago Caputo y gestor silencioso de los expedientes clave para el oficialismo. Los movimientos en el gabinete podrían alterar también la cadena de mando dentro del ministerio.
“No se va a tocar la Ley de Patentes a corto plazo”, cerca del asesor Santiago Caputo marcaron un punto de atención en el reciente acuerdo planteado por los EEUU.
Dentro del acuerdo marco con los Estados Unidos, la falta de avances en la Ley de Patentes puede transformarse en un punto crítico. Ya lo dijeron, con la sutileza diplomática que los caracteriza: sin patentes, no hay “asociación estratégica” plena. Y lo dicen porque tienen historia.
La Argentina viene arrastrando desde mediados del siglo XX un conflicto recurrente con el lobby farmacéutico internacional. El antecedente más emblemático fue el del gobierno de Arturo Illia, cuando el Plan Oñativia intentó regular precios, limitar abusos de posición dominante y controlar los contratos con laboratorios extranjeros.
No fue el único factor que erosionó al gobierno radical, pero sí uno de los que más ruido generó en la relación con las potencias occidentales. Ese historial vuelve a escena cada vez que un Ejecutivo insinúa tocar el régimen de medicamentos o actualizar su marco legal de patentes.
No importa cuánto entusiasmo muestre el Palacio de Hacienda; sin un gesto concreto en propiedad intelectual, los norteamericanos no moverán las fichas gruesas del tablero.



