Jun 03 2026
Jun 03 2026

Los periodistas continúan fuera de la Casa Rosada

Publicado el

por Fabián Waldman.

El cierre de la Sala de Prensa de la Casa Rosada responde a una medida tomada y decidida por el Presidente de la Nación. El titular del Ejecutivo ha decidido gobernar sin transparentar su gestión y tratando oscurecerla. Las causas en las que se encuentran involucrados los hermanos Milei, $LIBRA, ANDIS, las valijas que pasaron sin control y PAMI, sumado a las denuncias al Jefe de Gabinete por supuesto enriquecimiento ilícito, componen un menú poco atractivo para la sociedad.

La “medida preventiva”, según Javier Lanari, secretario de Comunicación y Prensa, no tiene un horizonte de finalización definido. Cada minuto que los cronistas estamos sin poder recorrer los pasillos de Balcarce 50 implica un cercenamiento a la sociedad, la imposibilidad de acceder a la información “no oficializada”.

En las últimas horas ha sumado a la teoría de la infiltración rusa, y el espionaje a través de los lentes inteligentes, el atentado contra Donald Trump. La excusa perfecta para marcar la necesidad de utilizar más recursos para prevenir eventos como ese, que deben ser llevados adelante, entre otros, por la SIDE.

El propio Santiago Caputo esgrimió en la red social X ese argumento y lo subrayó diciendo: “para que lo recuerden todos los pelotudos locales que creen que la seguridad nacional, el cuidado de las fronteras, la inversión en defensa, inteligencia, ciberseguridad e infraestructura crítica son caprichos burgueses”.

Son varias las razones por las cuales el Ejecutivo ha decidido clausurar la Sala de Prensa. En primer lugar, es una cruzada personal del propio Milei. Desde el 10 de diciembre de 2023 encarna esta disputa con medios y cronistas para “tocar» la realidad. En una pelea cotidiana, el mandatario pretende cambiarla insultando y agraviando a cronistas, comunicadores y todos aquellos que osen poner en debate su plan perfecto.

En segundo término, pone en agenda una discusión más que solo pretende agregar ruido a la conversación mediática, tratando de agregar capas para ocultar el momento atravesado por millones de argentinos que no llegan a fin de mes. Utilizar teorías conspiranoicas es una parte sustancial de su relato, lo hizo con el COVID-19, la agenda woke, entre otros.

La gravedad de la medida se entiende al escuchar a Monseñor Jorge Lozano, titular de la Secretaría de Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).«Ni siquiera durante la dictadura se suspendió esta sala de prensa”, dijo el también presbítero de Cuyo. Sus palabras llegaron en apoyo a los cronistas involucrados en la censura ayer en Plaza de Mayo, un par de horas después que la Iglesia emitiera un comunicando exigiendo la solución del conflicto. Además, ya se conoció un amparo presentado por el diario Ámbito Financiero, y en las próximas horas lo harán en forma conjunta el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), junto a Tiempo Argentino y FM La Patriada.

También se ha presentado una queja formal a la Relatoría de la CIDH, a través de la diputada Marcela Pagano. Otras asociaciones como FOPEA han expresado su rechazo a la medida antidemocrática. Sin embargo, los medios más importantes del país se han mantenido en silencio. Clarín, La Nación, Infobae, entre otros, no solo no han acudido a la Justicia, sino que también les han solicitado a sus cronistas acreditados que “bajen el perfil”.

Las razones para sostener esta postura no son muy claras, pero de alguna manera reflejan la mirada política de acompañamiento hacia las medidas de esta administración que permiten dejar en segundo plano las discusiones mediáticas. Ni siquiera han defendido a sus propios empleados de los ataques sufridos del mismo Presidente.

Además, expresaron su solidaridad la CGT y diputados opositores. El jueves próximo se llevará adelante una reunión autoconvocada de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados; será autoconvocada pues la titularidad le corresponde a La Libertad Avanza, quien nunca la conformó.

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