Jun 03 2026
Jun 03 2026

Lucía Morale, de H.I.J.O.S. a candidata a concejala por el progresismo en Barcelona

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Compañeras por compañeras

Lucía Morale por Inés Escalante desde Barcelona

 

El próximo domingo 28 de mayo son las elecciones municipales en todo el territorio español que definirán a las y los concejales de todos los ayuntamientos, así como los alcaldes y alcaldesas en el caso de los municipios con Consejo Abierto. A la vez, discurrirán las elecciones autonómicas en todas las comunidades exceptuando a Galicia, País Vasco, Cataluña, Andalucía y Castilla y León.

Ada Colau junto a Barcelona en Comú van a disputar su tercer mandato al frente del Ayuntamiento de Barcelona. Durante los últimos ocho años, Barcelona ha abierto camino demostrando al mundo que  ciudades democráticas, igualitarias y feministas son posibles. Ada Colau se instauró en 2015 como la primera mujer Alcaldesa de la ciudad de Barcelona en cuarenta años de democracia, y no fue esta la única anomalía sino que es una mujer de clase trabajadora y humilde, activista social y sin ninguna relación con las élites catalanas centenarias, más bien una adversaria explícita. Desde las élites, no solo locales, acusan a Ada Colau y a quienes integran actualmente el gobierno del Ayuntamiento de ser una aberración de la política. Así, que plebeyos ocupen los roles reservados históricamente a las generaciones de catalanes y que los migrantes puedan participar de las decisiones de gobierno es toda una anormalidad. El día de su asunción como alcaldesa, Colau quitó el cuadro del Rey Juan Carlos que presidía el pleno de concejo municipal dentro de un palacio de la baja Edad Media y asumió con la frase que se ha escuchado por la selva mexicana: “mandar obedeciendo”. Desde el ayuntamiento y con los movimientos sociales en las calles reclamando para la concreción de los proyectos de ley que Barcelona en Comú tenía en su plataforma, lograron intervenir en el mercado inmobiliario en pos de garantizar el derecho a la vivienda con múltiples políticas que van desde la intervención para frenar más de 10.000 desalojos, la implementación de un código de construcción de edificios que dispone el 30% de las nuevas viviendas para vivienda social, la compra de más de 2.000 inmuebles para generar una política de viviendas de emergencia y contención, y la creación de una reglamentación con financiamiento para crear cooperativas de viviendas.

Una pregunta frecuente cuando tienes una fuerte vocación política y realizas decisiones que transforman tu vida es cómo surgió esa vocación. El activismo como vocación me lleva a pensar en un impulso vital, un impulso por el cual una no podría hacer otra cosa, o algo diferente, sea donde sea que se esté. Y a esta y otras preguntas responde nuestra entrevistada Lucía Morale, hoy candidata a concejala por Barcelona en Comú.

Nacida y criada en la ciudad de Rawson, Lucía Morale comenzó a participar en política de adolescente en distintas actividades estudiantiles y de acción social en esa ciudad. Cuando estudiaba abogacía en la Universidad de Buenos Aires en el año 2005 se sumó a H.I.J.O.S. Hoy es abogada penalista de la UBA, especialista en criminalística por la Universidad Autónoma de Barcelona y candidata a concejala por Barcelona en Comú para el Ayuntamiento de Barcelona. Durante sus años de formación como abogada, título por el cual obtuvo diploma de honor, comenzó a participar en H.I.J.O.S. y en los juicios de lesa humanidad, luego también se desempeñó profesionalmente en el Ministerio de Seguridad de la Nación en la gestión de Nilda Garré diseñando e implementando políticas de seguridad vinculadas a los procesos de mejora y cambio organizacional en cuerpos policiales y en la elaboración de procedimientos y formaciones con perspectiva de género y de derechos humanos en las fuerzas. Además, es co-fundadora de RISE – Red Internacional para la Innovación en Seguridad.

En una conversación informal respondiste sin titubear que tu vocación política la heredaste de tu madre. ¿Cómo se construyó esa herencia? ¿Qué transmisión de ideas, ética e ideología creés que pueden impulsar a lxs jóvenes a la política? ¿Cómo describirías tus inicios en el activismo y militancia política? ¿Y cuánto tuvo que ver la coyuntura en la que te formaste en esa vocación?

– Mi primera acción consciente, como activista, como militante, es en H.I.J.O.S.,  fue el espacio donde me formé políticamente y estoy muy agradecida. Me sumé en 2006 a la comisión de Legales en la regional de Capital Federal. Fue un espacio en donde se combinaron mi necesidad de participar en política con el aporte del conocimiento que estaba adquiriendo al estudiar Derecho y a su vez mi deseo de estudiar abogacía tenía que ver con el objetivo de poder ayudar y tener en vista las luchas por los derechos humanos. Mi mamá siempre fue peronista, mi papá también comparte esos valores, pero la que siempre fue más explícita de hablar todo el tiempo (o mucho tiempo) de política era mi mamá, es mi mamá. Es una herencia que se construyó en el día a día, en la importancia de la justicia social, de tener un país más igualitario. También hubo, sobre todo en mi adolescencia, un discurso del miedo, tener cuidado, los pasaportes siempre al día, y eso lo entendí después cuando me enteré de la historia de mi mamá durante la dictadura. Ella siempre habló de una manera muy cruda de lo que había pasado durante la dictadura, desde esa época han estado muy presentes en mi las luchas por los derechos humanos, la importancia de los derechos humanos y las garantías constitucionales, y el impacto de la dictadura en Argentina. Creo que la construcción de la memoria es un elemento absolutamente clave para potenciar la participación política. Trabajar el análisis crítico, el poder reflexionar sobre la sociedad, sobre la justicia social, sobre nuestras realidades cotidianas, sobre la sociedad que queremos, sobre las injusticias que vemos cada día. Y el ser conscientes de esos procesos de la memoria, de cómo se construyó el país. Cuáles fueron los elementos que incidieron en nuestra realidad para que hoy en día sea esta. Es necesario conocer la historia, las luchas que nos preceden ya que son elementos importantes para despertar quizás, no sé si le llamaría vocación, pero este interés por la política y por el activismo. Y esa activación es por un lado, no ser derrotistas, es quitar esta idea de que la política no sirve para nada o de que las cosas nunca cambian, que no es cierta. Porque vamos evolucionando. Y por otro lado, ser consciente de que las cosas y los logros que tenemos no fueron automáticos, no fueron mágicos, sino que hubo mucha gente luchando, personas militando para ganarlos. Y que por tanto también hay que defenderlos porque que se hayan conseguido no quiere decir que los vamos a mantener para siempre. Tal como lo vemos, eso es especialmente evidente con el crecimiento de la extrema derecha en todo el mundo.

Silvia era militante de la Unión de Estudiantes Secundarios en Rosario y fue detenida como tantas compañeras y compañeros a lo largo y ancho del país. Estuvo seis meses en un centro clandestino de detención y tortura. Luego estuvo muchos años en libertad vigilada, con una vigilancia bastante estricta y cercana, que era parte de la lógica represiva, que trascendía al momento de la detención y de las torturas, en donde quedaba en claro que la finalidad de la dictadura cívico militar era limitar, coartar  activismos,  militancias,  ideología especialmente encarnizado con las personas jóvenes que construían nuevos vínculos y solidaridad social

¿Cómo fue ese proceso familiar de memoria, duelo y reparación?

– Es algo que continúa en construcción y reconstrucción. Al final, las historias que vivimos en las familias no es que un día se terminan, sino que es algo que te acompaña toda la vida y que se va resignificando de manera constante. Mis hermanas y yo fuimos incorporamos esa realidad, incorporando la historia de la familia, haciéndola propia e integrándola a nuestras identidades. Y ahora viene la de las siguientes generaciones, tengo un sobrino y una sobrina y pienso cómo se transmite también esta historia del país y esta historia de la familia en concreto…En cuanto a la reparación, si bien nunca se va a saldar el daño que se hizo, en este sentido creo que para mí, en lo personal, el paso por H.I.J.O.S. me ayudó mucho a integrar, a entender, a sentirte también entendida y acompañada por otras compañeras y compañeros que tenían historias parecidas o que habían sufrido historias parecidas y donde hay una realidad que no hace falta explicar. Es como que estás en ese espacio de seguridad y en ese espacio de comprensión mutua.

Cuando Lucía habla de estos espacios que le permitieron constituir su identidad me interpela especialmente el rol de los feminismos en generar espacios de cuidado en el que el silencio se rompe por la compañía de otras que atraviesan situaciones similares y habilitan la generación de redes afectivas para movilizar colectivamente demandas.

¿Qué acciones desarrollaste como abogada en juicios de lesa humanidad? ¿Hay alguna historia que sea interesante de ser compartida como experiencia individual que nos permita pensar cómo se desarrollan esos procesos y la importancia de los organismos de derechos humanos y sus militantes para que la sociedad en su conjunto tengan la justicia que nos merecemos?

– La mayoría de mi militancia en H.I.J.O.S., todavía no era abogada pero formé parte del equipo jurídico. Lo que hicimos durante la mayoría del tiempo fue construir la prueba, poder juntar documentos, testimonios, relatos, construir estructuras, organigramas, modos de funcionamiento. Realmente la función de los organismos de derechos humanos en los juicios fue impresionante porque era una justicia que no estaba preparada para esos juicios, que no tenía estructura, que no tenía conocimiento y creo que parte de la posibilidad de que los juicios empezaran a funcionar en cuanto se anularon las leyes (de Obediencia Debida y Punto Final) tuvo que ver con este proceso de las víctimas y de los organismos que se habían ocupado de recopilar toda esta gran cantidad de información y de poder aportar a la justicia, es decir, está todo esto, les toca a ustedes como Poder Judicial ahora transformarlo en un proceso jurídico.

Lucía en una actividad en Barcelona.

– Como te decía, los elementos estaban recopilados. Creo que si eso se lo hubiéramos dejado al sistema judicial todavía estaríamos esperando el primer juicio. Es totalmente imprescindible el rol que juegan y que jugaron los organismos de derechos humanos y las organizaciones de víctimas y de familiares. No hubiera habido juicios sin los organismos, eso lo tengo clarísimo. En esa construcción de los juicios hay dos elementos centrales: por un lado dar credibilidad jurídica, la reafirmación de lo vivido y de las historias y el reconocimiento de toda esa historia, qué significaba para las víctimas y para las personas que fueron testigos en los juicios para que se establezca este reconocimiento social, una validez jurídica simbólica que tiene también la justicia. Este impacto, o si se quiere esta parte del proceso de reparación, lo veíamos cotidianamente. Y para la sociedad en general, creo que es también un elemento en el proceso de construcción de la memoria y de escritura de la historia que es definitorio: cómo se construyó el relato social que hay después de los juicios, esta imposibilidad de negación de lo que pasó. Aunque sabemos que hay un sector político negacionista, de extrema derecha que también se extiende por todo el mundo; en general hay un consenso social sobre que hubo una dictadura y sobre la vulneración de derechos humanos que es, por ejemplo, muy diferente de lo que pasa aquí en España donde no hubo un proceso de reconstrucción de la memoria ni de juicios. Y donde sí hay un sector, obviamente, político y social que tiene claro que fue una dictadura y la represión que existió, pero que no es tan fuerte como el que tenemos en Argentina, y entonces se cuestiona mucho más esa versión y no se sanciona el franquismo como sucede con la dictadura argentina.

Lucía forma parte del partido desde el 2016 y va en una diversa lista de Comú que muestra la apertura a la problemática de la migración y derechos humanos.

Ada Colau fue una de las fundadoras de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y se constituyó en la portavoz de la PAH para frenar los desahucios en Barcelona en la “crisis del suprime”, desde el 2009 hasta el 2014. Luego del estallido ciudadano y el movimiento del 15M, se conforman tanto Podemos como Guanyem (que se nombra como Barcelona en Comú posteriormente). Barcelona en Comú es una plataforma ciudadana que se constituye en partido político en febrero de 2015. Es un partido municipalista que lo conforma gente proveniente de partidos preexistentes como Iniciativa por Cataluña, Izquierda Unidad y Podemos. En el resto del país construye alianzas y confluencias con otros partidos. La decisión de comenzar a formar parte de la política institucional tuvo que ver fundamentalmente con que las asambleas ciudadanas necesitaban un curso de concreción de las propuestas y, por otro lado, el desafío del Partido Popular a los movimientos sociales a presentarse a elecciones. Es así que se opta por entrar en la política institucional y ganar esos espacios de decisión. Podemos se presenta a nivel europeo y queda como cuarta fuerza en el Parlamento Europeo en 2014 y Barcelona en Comú gana las elecciones en el ayuntamiento de Barcelona en 2015. También estos nuevos partidos ganan en las alcaldías de Madrid y Cádiz.

 

Una argentina en Barcelona, el amor la lengua que hablamos todxs y el internacionalismo de las luchas populares.

Lucía nunca había pensado en vivir fuera de Argentina cuando viajó a Barcelona para realizar un Master en Criminalística. Finalmente se enamoró, se quedó y se casó. Simultáneamente ante esa decisión buscó un espacio de militancia. Desde Argentina había establecido vínculos con algunas organizaciones de derechos humanos en Cataluña que estaban en campaña para frenar la implementación de las pistolas Taser, actividad en la que Lucía había participado en Buenos Aires. Así mismo, se sumó al Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona y a Iridia Centro de Defensa de Derechos Humanos. Durante el 2015, la efervescencia que provenía de la plataforma Comú la impulsó a dar un paso más y sumarse al partido en el que justamente confluían las luchas de los movimientos sociales con la expectativa de cambios reales, de modificar la estructura, el funcionamiento y las prioridades de las políticas públicas. La experiencia que traía desde Argentina permitió aportes concretos en su experiencia de gestión previa. Durante los años 2017 y 2021 fue parte actuante en las políticas de seguridad del ayuntamiento de Barcelona.

 

¿Qué acciones llevaste adelante como Jefa de Gabinete en el área de Seguridad?

– El principal proyecto que coordiné fue la creación de la Policía de Barrio dentro de la Guardia Urbana de Barcelona, que es la policía local de Barcelona. Realizamos la modificación y mejora del modelo formativo, la modificación de protocolos de actuaciones policiales, actuaciones en situaciones de discriminación o delitos de odio y actuaciones en temas de violencia de género. También trabajamos mucho para modificar el proceso de ingreso a la Guardia Urbana, porque aquí la policía tiene un porcentaje muy bajo de mujeres, que ahora ha mejorado, pero cuando entramos a la guardia urbana tenía menos de 10% de mujeres y es algo bastante extendido. Para modificar este sesgo realizamos un análisis de género de esos procesos de ingreso, detectamos los sesgos del proceso, los modificamos y también capacitamos al equipo en temas de género. Lo mismo hicimos en el cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento. Trabajamos muy duro en la incorporación de mujeres, que eran muy pocas.

Actualmente te desempeñas como Jefa de Gabinete en la 4º Tenencia de Alcaldía de Barcelona en Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismo y LGTBI Q+, ¿cuáles son los desafíos que han tenido y las políticas públicas más relevantes que han implementado?

– En el área de derechos sociales y feminismos, las políticas han sido muchas. Nuestra gestión fue la que implementó por primera vez un área de gobierno que aborde los feminismos, una concejalía o regidoría de feminismo. A nivel social también aumentamos mucho la inversión, prácticamente la duplicamos respecto al mandato anterior. Entre las políticas en feminismo destacaría, por ejemplo, que creamos el primer centro LGTBI de la ciudad para atender a personas LGBTI, que también creamos un centro que se llama Plural, un centro de masculinidades para trabajar nuevas masculinidades. Hemos realizado programas de inserción laboral para mujeres que llevaban mucho tiempo sin poder trabajar o que se encontraban en situaciones de alta vulnerabilidad. Por ejemplo, aquellas que llevaban mucho tiempo dedicadas a la prostitución y querían salir de esa situación, personas que eran migrantes y no tenían posibilidad de acceder a otras fuentes de trabajo. Hicimos programas como Barcelona Femtech, que es un programa de formación en programación, que tiene una tasa de inserción laboral del 80%. Y son mujeres que no tenían experiencia previa y que salieron de estas situaciones súper complicadas y han logrado tener un trabajo de calidad. Desarrollamos un protocolo denominado No Callemos, que trabaja de manera conjunta con el sector del ocio nocturno para prevenir e intervenir rápidamente en situaciones de violencia sexual en bares y boliches. También hemos creado el Canguro Municipal, es un servicio educativo, pero por fuera de la escuela, un servicio de atención a la infancia, que se utiliza especialmente para familias monomarentales y madres migrantes que no tienen red y necesitan colaboración para poder trabajar y que alguien haga parte de las tareas de cuidado de sus hijos. Creamos asimismo, creamos una unidad contra el tráfico de personas, que también es un fenómeno que tenemos en Europa como en el resto del mundo. Es una unidad que trabaja en coordinación con la policía, pero sobre todo tiene la función de ayudar a las víctimas, de darles alojamiento, apoyo psicológico y lo que puedan necesitar para el proceso de recuperación. Hemos incrementado los servicios de atención contra la violencia machista. También hemos trabajado desde un urbanismo con perspectiva de género para modificar la ciudad y hacer espacios accesibles y seguros. A nivel social, por ejemplo, hemos cambiado el modelo de atención a las personas sin hogar. Ya no tenemos esos espacios gigantes con miles de camas, que son lugares inseguros y que no respetan la autonomía ni la privacidad de las personas. En cambio, proponemos un modelo de mucha más autonomía y respeto por las personas sin hogar. Y aquí, bueno, actualmente tenemos un programa de más de 40 millones de euros al año para esto. Hemos creado un fondo infantil, que es una ayuda para las familias con menos recursos, que lo dan a los más jóvenes, porque aquí no tenemos algo así como pensión alimenticia universal. Hemos cuadruplicado las becas deportivas y creado muchas extraescolares que son gratuitas, porque los barrios realmente tenían una desigualdad, según el acceso, según los ingresos de los padres es la posibilidad que tienen los niños de hacer actividades extraescolares y eso también tiene un impacto a lo largo de sus vidas. Hemos creado un Plan de Barrios que destina más de 300 millones de euros a los barrios más desfavorecidos, y que históricamente habían sido abandonado por mandatos anteriores. Hemos creado un sistema público de atención que actualmente tenemos en 16 barrios de la ciudad y que esperamos ampliar en el próximo mandato y que tiene que ver con espacios que articulen y coordinen lo que es el tema de atención a la niñez, a la tercera edad, para las personas dependientes tanto de los servicios públicos como del trabajo comunitario. Hemos creado una tarjeta de cuidados que reconoce a las personas que los cuidan, que suelen ser mujeres, y tienen prestaciones asociadas a esta labor de cuidados. Un centro de Barcelona Cuida que asesore a las personas que trabajan en labores de cuidado, que aquí están súper precarias, así como a las personas que se dedican a labores de cuidado gratis, digamos que obviamente la mayoría son mujeres, para poder asesorarlas en servicios que tienen a su disposición y cómo también poder acceder a derechos, que también es una carencia que vimos.

Por último, sobre la construcción de la lista que va a elecciones el domingo 28M en la que sos candidata a concejala de la ciudad de Barcelona, ¿qué desafíos se vienen para formar gobierno?

– Es una lista plural, una lista de gente diversa, una parte importante con experiencia en gestión, pero vienen de diferentes tradiciones, de diferentes movimientos sociales. Además, y este año más que nunca, se van sumando personas de diferentes orígenes, como es mi caso. Tenemos otros dos colegas latinoamericanos, Ruth, que es de Bolivia, Jess, que es de Colombia. También tenemos dos colegas, un colega y un colega de África, Harun, que es de Burkina Faso, y Fátima de Marruecos. Y dentro de la ciudad también tenemos representación de los diferentes barrios de la ciudad y con la dirección de Ada Colau, por supuesto. Los retos que tenemos, el primero es ganar el 28 de mayo y de ahí poder negociar un gobierno progresista. Sabemos que, por las encuestas y el escenario político que vemos desde 2015, ningún partido tiene la mayoría absoluta para gobernar solo. Por lo tanto, tenemos que hacer coaliciones de gobierno. Estas coaliciones dependerán de los resultados electorales. Nuestra expectativa es poder hacer una coalición con gobiernos progresistas, pero hay algunos de estos partidos que no tienen líneas rojas y ya están negociando con la derecha. Y por eso nos parece tan importante, por un lado, que la gente se movilice para votar, porque también hay una posibilidad importante de abstención, y por otro lado, ser los primeros en salir con un resultado alto que nos permita revalidar la Alcaldía.

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