Según denunciaron los empleados, las recientes desvinculaciones constituyen una violación directa de la medida oficial, que ordenaba retrotraer la situación y garantizar la continuidad laboral mientras avanzan las negociaciones entre las partes.
La decisión empresarial se produce en un contexto de creciente conflictividad, marcado por despidos previos, intentos de impedir el ingreso de trabajadores a la planta y un clima permanente de tensión gremial.
Desde el inicio del conflicto, los trabajadores vienen advirtiendo que la empresa intenta justificar los recortes mediante el uso del Proceso Preventivo de Crisis. Sin embargo, sostienen que la actividad productiva se mantiene y que no existirían señales reales que acrediten una situación de crisis económica.
En ese marco, los empleados aseguran que Lustramax funciona como un “laboratorio” para avanzar sobre derechos laborales, disciplinar la organización sindical y sentar precedentes de flexibilización en el sector industrial.
La situación dentro de la planta también estuvo atravesada por la presencia de fuerzas de seguridad, acampes y distintas medidas de protesta, lo que profundizó la tensión y dejó en evidencia la falta de respuestas estructurales al reclamo laboral.
Deudas, incumplimientos y plan de lucha
Además de los despidos, el conflicto incluye denuncias por deudas salariales y previsionales, atrasos en los aportes a la obra social y pagos incumplidos, lo que agrava la situación económica de las familias afectadas.
Frente a este escenario, los trabajadores ratificaron el plan de lucha, exigieron el cumplimiento inmediato de la conciliación obligatoria y reclamaron la reincorporación de todos los despedidos.
Mientras tanto, el conflicto en la planta de Lustramax continúa abierto y sin señales de resolución, consolidándose como uno de los casos testigo de la actual disputa entre patronales y trabajadores en el ámbito industrial bonaerense.



