Oscar Zago, diputado del Bloque MID y socio parlamentario del oficialismo, cuestionó la forma en que el Gobierno impulsa la reforma laboral y advirtió que, en esas condiciones, el respaldo no está garantizado. Reclamó más debate y participación de los actores sociales.
El diputado nacional Oscar Zago, referente del Bloque MID y aliado clave de La Libertad Avanza en el Congreso, encendió una señal de alarma sobre el futuro de la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Zago brindó declaraciones a distintos medios y sostuvo que el tratamiento del proyecto se está llevando adelante de manera «acelerada» y sin el debate necesario, lo que pone en duda el acompañamiento legislativo.
Zago cuestionó los tiempos elegidos por el Ejecutivo y remarcó que una iniciativa de esta magnitud no puede discutirse sin la participación activa de sindicatos, empresarios y otros sectores involucrados en el mundo del trabajo.
El texto cuenta con dictamen de comisión y será tratado primero en el Senado, lo que implica que Diputados se convertirá en la cámara revisora.
«Así no es serio»
El legislador fue contundente al referirse al modo en que se intenta avanzar con la reforma. Para Zago, la falta de instancias de diálogo amplias debilita el proceso legislativo y resta legitimidad a un proyecto que impacta directamente en los derechos laborales y las condiciones de empleo.
En ese sentido, sostuvo que apurar el tratamiento sin consensos previos no solo complica la aprobación, sino que también expone las dificultades del Gobierno para ordenar su propia estrategia parlamentaria.
«Hay que escuchar a los sectores empresariales, a los trabajadores, a las pymes… Hay que escuchar a todo el mundo para una reforma que dure 30 años», exigió Zago.
Un proyecto sin votos asegurados
Las declaraciones de Zago se dan en un contexto de fragilidad política para el oficialismo. El Gobierno ya había tenido que postergar el debate de la reforma laboral ante la falta de apoyos suficientes en la Cámara de Diputados, y ahora enfrenta cuestionamientos incluso de bloques aliados.
La iniciativa forma parte del paquete de reformas estructurales que impulsa el Ejecutivo, pero genera resistencias tanto en la oposición como en sectores sindicales, que anticiparon su rechazo y advirtieron sobre un posible retroceso en derechos adquiridos.
No es la primera vez que Zago marca diferencias con el rumbo del Gobierno. En otras oportunidades, el diputado había advertido que el oficialismo no contaba con los votos necesarios para avanzar con determinadas leyes clave, reclamando mayor diálogo político.
Su postura vuelve a exponer las tensiones internas dentro del esquema de alianzas del Gobierno y deja abierta la incógnita sobre cómo logrará construir mayorías para aprobar la reforma laboral en el Congreso.
«No tenemos posición, está todo a discutir. Una reforma laboral no se puede hacer de la noche a la mañana, los tiempos son cortos. Hay puntos álgidos pero esto hay que tratarlo seriamente, se habla durante años y quieren tratar el tema al recinto a las patadas», manifestó el diputado.
Contando porotos
Entre el PRO y el MID suman 14 votos clave que La Libertad Avanza creía contar, ya que son aliados del gobierno y que en otras ocasiones se manifestaron a favor de una reforma laboral. Con ellos y los 95 del oficialismo puro creían entrar a febrero con 109 asegurados, a 20 del quórum.
«No hay que contar mis votos ni adentro ni afuera. Eso de contar votos sin discutir, sin hablar, sin dialogar no es serio. Todo sale a las patadas y termina a las patadas», dijo Zago se mostró molesto con los poroteos que lo contaban acompañando al oficialismo.
Qué está en juego con la reforma laboral
El proyecto de reforma laboral del Gobierno nacional ha generado tensiones tanto internas como externas al oficialismo. Aunque el Ejecutivo argumenta que busca modernizar el mercado de trabajo y flexibilizar reglas para promover empleo y competitividad, críticos advierten que puede implicar reducciones en indemnizaciones, límites al derecho de huelga y cambios a las jornadas laborales, generando preocupación entre sectores sindicales y laborales. En el seno político, la iniciativa ya había enfrentado resistencias y debates sobre tiempos de tratamiento y falta de consenso antes de llegar al recinto legislativo.



