Jun 14 2024
Jun 14 2024

Pedro Sánchez, a todo o nada

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Por Augusto Taglioni

Pedro Sánchez recibió un golpe que pone en crisis su intención de ser reelecto. Las elecciones municipales y autonómicas del domingo confirmaron el buen momento del Partido Popular (PP), que no solo mantuvo los territorios que gobernaba sino que sumó comunidades nuevas como la de Valencia, en poder socialista desde 2015.

En comparación con 2019, el PP obtuvo casi dos millones de votos más que en 2019 gracias a la debacle absoluta de Ciudadanos, fuerza de centroderecha que irrumpió tras la crisis de 2013 y sufrió una fuga de casi un millón y medio de votos en relación a la cosecha de cuatro años atrás.

En este marco, el actual líder popular Alberto Núñez Feijoó se perfila como favorito de las elecciones generales que Sánchez tuvo que adelantar por el impacto de los resultados, pero no es el único fortalecido de la marea azul. Isabel Días Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y referente máximo de la derecha trampista madrileña, se quedó con la mayoría absoluta y enterró de manera notable a Podemos. Ayuso ya es número puesto para liderar el PP a nivel nacional y principal jefa opositora, tanto de una eventual continuidad de Sánchez  como de su colega Feijoó, una vez que se abra la disputa por la conducción popular.

Para el PSOE es una derrota categórica pero podría haber sido peor. Los socialistas recibieron apenas 400 mil votos menos que en 2019 pero con el agregado de que puso toda la carne al asador para evitar este desenlace. Antes del 28 de mayo, el Gobierno derogó la reforma laboral de Rajoy e impulsó una nueva, que es estudiada por los gobiernos progresistas de América Latina; aumentó el salario mínimo y acordó incrementos con el sector empresarial hasta 2025, logró reducir la inflación y cuenta con una tasa de ocupación récord. Al mismo tiempo, tiene todo cerrado para una nueva ley de Vivienda que ponga tope a los alquileres.

El interrogante que corre por estas horas es qué estrategia se adoptará de cara a la nueva cita electoral si ya no queda medida redistributiva que lanzar en los próximos meses. Sólo Pedro Sánchez lo sabe.

El peor escenario es el de los partidos a la izquierda del PSOE, sobre todo Unidas Podemos, que sigue confirmando su declinación electoral. El partido que conduce de facto Pablo Iglesias representa cada vez menos porción de ciudadanos y ha quedado fuera de la Asamblea Autonómica y Ayuntamiento de Madrid y de Valencia en un fracaso que supera la pésima elección de Iglesias en 2021.

Con este cuadro, este espacio tiene la obligación sellar la unidad, algo que hasta ahora no pudo ser pero ahora ya no hay margen para condicionamientos. La vice primera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y su espacio, Sumar, aparecen como posibles recipientes de contención para Podemos, Izquierda Unida y Más País, de Iñigo Errejón. El cronómetro está en cuenta regresiva, no hay mucho que discutir.

Por el contrario, quien aparece más fuerte y se presenta como la llave del PP para conformar gobierno es la ultraderecha de Vox, que aumentó su caudal electoral y aparece en el horizonte como el aliado natural de un futuro gobierno popular. Eso llena de contradicciones a Feijoó pero entusiasma a Ayuso.

Sánchez actuó rápido con el adelanto de las elecciones para evitar un desgaste mayor, pero es un pleno en el que tiene muchas chances de perder. La sensación de fin de ciclo es evidente, aunque si hay algo que sabe Sánchez es ser resiliente.

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