Gabriel Chamé Buendía, conocido entre otras cosas por haber fundado en los años 80 El Clú del Claun y por haber inaugurado, después, la era de los payasos argentinos en el Cirque du Soleil, habló de esas experiencias en la columna de teatro de Sergio Gusenko, en el programa No vuelven más.
En relación con El Clú del Claun, el actor y director contó que lo más importante «fue haber revolucionado un poco la escena» en la posdictadura, así como «el color muy positivo» que tomó el clown.
Y eso porque, según Chamé, «a pesar de que el tema del momento era el Nunca más, nosotros hicimos un futuro. La gente salía feliz, salía motivada», dijo.
El artista está presentando, «Llegué para irme», todos los domingos en el teatro Caras y Caretas.
También dirige y produce, hace siete años, la obra «Othelo», de William Shakespeare, a la que define «en la problemática de Otelo, con el racismo, la mentira y el femicidio» y que puede verse los jueves también Caras y Caretas.
Sobre «Llegué para irme», dijo que «tiene que ver con mi vida, con mis viajes», pero también con una época «que todos vivimos, disociada y esquizofrénica, donde cuando estamos haciendo una cosa, ya estamos queriendo hacer otra; no nos podemos concentrar en una sola cosa, para nada.
«Entonces, me pareció que, desde ese punto de vista, era un muy buen tema para un payaso», añadió.
Al ser consultado por cómo fue hacer teatro en los últimos cuatro años, enfatizó en el hecho de que el teatro independiente es «la marca registrada del teatro argentino, si uno habla en el mundo de teatro argentino, no habla de teatro comercial, habla de teatro independiente. Eso es lo que la gente conoce a nivel internacional».
«Me siento muy cercano a la lógica del teatro independiente y me gusta mucho, la comparto, y entiendo la dificultad enorme con todas las crisis económicas», pero «es una de las razones por las que yo amo vivir en Argentina a pesar de todos los problemas que tenemos», completó.
Fuente: No vuelven más – FM La Patriada.



