Jun 03 2026
Jun 03 2026

Sermones para todes | por Fabián Waldman

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“Firmo cada palabra de las que usted dijo”, le expresó el presidente Alberto Fernández al Arzobispo Primado de la Argentina, Mario Poli, luego del Tedeum realizado ayer en la Catedral de la Ciudad de Buenos Aires, según indicaron fuentes de Casa Rosada. La homilía en conmemoración del 25 de Mayo fue la primera en forma presencial después del obligado aislamiento social y preventivo por la pandemia. Y se dio en una jornada lluviosa y fría, que comenzó para el Jefe de Estado en Casa de Gobierno con un pequeño encuentro con su gabinete, amenizado por chocolate con churros, pastelitos de mermelada y batata y medialunas. Solo faltaron a la cita la titular de la cartera de Salud, Carla Vizzotti, y sus pares del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, y de Turismo y Deportes, Matías Lammens. Inclusive estuvo presente el propio jefe de Gabinete, Juan Manzur, quien había estado sin actividad en la previa a causa de un resfrío.

Antes de dirigirse a la Catedral, el primer mandatario dialogó con los periodistas acreditados acerca del significado de la fecha y su contenido. El mandatario declaró “el 25 de mayo de 1810 fue el inicio del tránsito de Argentina a su independencia y coincide con el inicio del primer mandato de Néstor Kirchner”, y apeló a la necesidad de terminar con la guerra ratificando su postura: “lo digo en todos lados, lo dije en el G20, lo haré si voy a la Cumbre de las Américas y lo haré en el G7”. Consultado sobre la situación interna del Frente de Todos, contestó: “la unidad depende de nosotros, es una decisión de cada uno de nosotros”. Y acerca de los enfrentamientos en la política indicó: “necesitamos unir esfuerzos, que cada uno piense como piense, pero Primero la Gente”. Estas últimas tres palabras son el nuevo slogan del Gobierno, que ya dejó atrás la Reconstrucción Argentina respecto del macrismo y la pandemia para avanzar con un discurso más decidido de esperanza.

Acompañado por todos los funcionarios, recorrió la distancia que separa Balcarce 50 hasta el recinto religioso por Avenida Rivadavia y, a lo largo del trayecto, fue saludado por un grupo de militantes del Movimiento Evita, Barrios de Pie y el partido ParTe. Seguía cayendo una leve garúa y el frío no disminuía. Sin muchos paraguas y con algunas capuchas, la gente se iba acercando para visualizar lo que iba a suceder en el interior de la Catedral, a través de una pantalla gigante ubicada sobre la Plaza de Mayo, frente a las escalinatas de acceso.

Antes de ubicarse en su lugar, Fernández saludó al Ministro de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, y a Inés Weimberg de Roca, jueza del Tribunal Superior de Justicia porteño.

Había poco espíritu revolucionario en el espacio, entendió Poli, porque como un director de escuela pidió a los presentes que repitan “viva la Patria”. La primera algarada había sido muy débil.

Sentado en soledad y sin la presencia de la primera dama, Fabiola Yañez,  el Presidente estaba delante de la hilera integrada por el diputado Sergio Massa, el propio  Manzur, el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, y el canciller Santiago Cafiero. Fernández siguió atentamente las palabras de Poli en una copia del texto que le había sido proporcionada.

El sacerdote se dirigió a “todos los argentinos que hoy sienten arder su corazón”, palabras donde puede verse la lectura que hace hoy de la situación política, con necesidades insatisfechas y la sensación de desánimo por una inflación que no cede y un gobierno que no acierta a resolverla luego de la herencia cambiemita, el Covid y la guerra.

A los 10 minutos de iniciado el acto, llegó el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, escoltado por la ministra de Educación, Soledad Acuña.

El discurso de Poli hizo hincapié en acudir y resolver a la necesidad del otro, llamando a la responsabilidad “en medio de crueles enfrentamientos”. También indicó que la democracia requiere de ética, bondad y solidaridad y que “el diálogo siempre es beneficioso para el acuerdo”, al paso que enfatizó que, sin estos valores, “surge el enfrentamiento de unos contra otros para preservar propios intereses”. No faltó lugar tampoco para el reclamo por “el derecho a la vida, el más importante de los derechos humanos” y en contra del aborto.

Una vez finalizada su homilía, el arzobispo también le obsequió un rosario al Presidente. “Es para la cuna de Francisco (su hijo recién nacido)”, le sugirió el prelado.

La salida presidencial no incluyó un saludo a Larreta, que ya no es Horacio. En las escaleras, hubo espacio para la foto con el granaderito y su madre, antes de regresar a su despacho por Rivadavia, saludando y acercándose a la multitud que había crecido a lo largo de la misa.

Durante el recorrido, este medio pudo hablar con el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, quien destacó: “ni yo ni el Presidente enfrentemos a nadie. Le ponemos el pecho a una situación muy difícil en un país que heredamos con cuatro años de catástrofe… y la guerra complica”, y a su vez remarcó que “Feletti hizo un buen trabajo en un momento muy complicado”.

Por su parte, su colega de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, señaló que “está bueno que haya movilización constante del Frente de Todos”. Sobre el debate dentro de la coalición oficial indicó que “no hay internas, hay diferentes miradas”. “¿Qué diferencias podemos tener en mejorar los salarios, bajar la inflación? Hay un frente de todos con matices, con diversidad y diferencias”, apuntó.

Y mientras esto sucedía, la vicepresidenta Cristina Kirchner compartía en Twitter su recuerdo de Néstor Kirchner, con un video donde el ex presidente aseguraba: “para nosotros era una locura seguir haciendo las políticas del FMI en el país”. Y bajo ese enfoque, concluía: “dicen que yo me peleo mucho y no es que me peleo mucho, es que negocio poco con ciertos intereses”.

Foto: Presidencia de la Nación

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