Jun 03 2026
Jun 03 2026

Sobrevientes del amor

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Una mirada teatral de las obras que sacuden y conmueven

Por Sergio Gusenko

Llegar al mítico Bar Rodney es la primera sorpresa teatral: un espacio para la representación poco convencional en la Ciudad de Buenos Aires, frente al cementerio de la Chacarita.

Allí está la primera clave… el límite territorial que trae el bullicio del afuera y da comienzo a la acción.

La dramaturgia se abre camino, originada en la improvisación y los ensayos que construyen un acontecimiento vivido por dos hermanos que regresan del funeral de su padre.

El adentro y el afuera, un gran acierto de dirección, genera una tensión dialéctica que se enriquece con las imágenes y los diálogos tan secos que a veces llegan a raspar. Lesiones de una insoportable belleza, al igual que el insoportable sonido de la heladera que aporta a una infrecuente puesta en escena.

Además de la atmósfera, puedo afirmar con seguridad que el aporte más alto del lenguaje es la actuación de Federico Liss y David Rubinstein que dan luz a criaturas que agitan y mueven miradas creando un flujo de intensidades de cuerpos expresivos, allí en el Bar Rodney, donde los espectadores encontrarán, de la mejor manera, un eslabón perdido del teatro argentino contemporáneo.

Acaso imposible salir sin tararear esta hermosa canción de Cafrune, caminando despacito, entre los paredones del cementerio, preguntándose nuevamente “¿El teatro tiene sentido?”

El teatro no cambiará el mundo, sólo nos cambiará a nosotros.

 

De la mejor manera se puede ver los sábados y los domingos en el Rodney Bar, Rodney 400 a las 19:30.

Las entradas se agotan pronto por el espacio reducido y se consiguen acá.

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