Estados Unidos y Reino Unido lograron retirar a sus diplomáticos del país africano debido a una tregua parcial en medio de los combates entre el Ejército y fuerzas paramilitares, en la segunda semana de conflicto.
Europa, China y Japón se apresuraron a sacar a sus ciudadanos de Sudán este lunes mientras que Estados Unidos y el Reino Unido evacuaron a su personal diplomático y Francia lanzó una operación para la misma tarea, en el comienzo de una segunda semana de sangrientos combates entre el Ejército y un grupo paramilitar.
La violencia en el país del noreste de África, de 45 millones de habitantes, se desató el 15 de abril entre las fuerzas del jefe del Ejército, el general Abdel Fatah al-Burhan, y las del general Mohamed Hamdane Daglo, llamadas Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
La disputa surgió de planes de integrar a los paramilitares de las RSF al Ejército regular, un requisito clave del acuerdo para restaurar la democracia en Sudán tras el golpe militar que depuso al gobernante autocrático Omar al Bashir en abril de 2019.
Los violentos enfrentamientos se producen esencialmente en Jartum, la capital, y en la región de Darfur, en el oeste del país. Los encarnizados combates entre las fuerzas de los dos generales en el poder no daban tregua y dificultaban las labores de evacuación.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 420 personas murieron y 3.700 resultaron heridas hasta ahora en los combates, que en Jartum se libran en zonas densamente pobladas y con tanques, artillería y aviones de guerra.
La violencia también desplazó a decenas de miles de personas hacia otros Estados de Sudán o los vecinos Chad y Egipto, y propició que varios países iniciaran operaciones de evacuación para sus ciudadanos.
Los generales enfrentados han dicho que no negociarán y han rechazado llamados internacionales a poner fin a la violencia. Dos treguas de 24 horas acordadas la semana pasada casi no tuvieron impacto en los enfrentamientos, que nunca se detuvieron.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que fuerzas de élite estadounidenses evacuaron al personal diplomático de su país de Jartum con helicópteros y que Washington suspendió temporalmente las operaciones de su embajada en Sudán.
El primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, dijo que las Fuerzas Armadas británicas completaron una evacuación de sus diplomáticos y sus familiares de Sudán ante el «significativo aumento de la violencia».

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia anunció este domingo que lanzó una «operación de evacuación rápida» que incluye tanto a ciudadanos franceses como de otros países europeos y aliados, informó la agencia de noticias AFP.
También el Departamento de Estado estadounidense señaló que los evacuados por el Gobierno de Biden fueron un centenar de personas, incluidos diplomáticos. Aún quedan otros cientos de ciudadanos estadounidenses en el país, cuya evacuación no está prevista «de momento», añadió un funcionario.
Por su parte, Turquía también anunció planes para sacar a sus ciudadanos de Sudán por vía terrestre o a través de otro país.
El primero en evacuar a sus ciudadanos fue Arabia Saudita – un total de 157 personas – cuando el pasado sábado llegaron por tierra a Yeda, una ciudad portuaria saudita a orillas del mar Rojo.
En el Vaticano, por segundo domingo consecutivo, el papa Francisco llamó al «diálogo» ante la «grave» situación del país africano. «Por desgracia, la situación en Sudán sigue siendo grave, por lo que renuevo mi llamado para que cese cuanto antes la violencia y se retome la vía del diálogo», dijo durante su tradicional oración dominical en la plaza San Pedro.
El impacto en los civiles
Por una fuerte explosión en un barrio al norte de Jartum, cerca de una mezquita designada como punto de encuentro para civiles turcos, aplazaron la operación de evacuación de ese grupo.
Aviones de combate sobrevolaban la zona mientras avanzaban blindados paramilitares y en la capital y alrededores se producían choques y tiroteos. Los ataques ya destruyeron u obligaron a cerrar un «72% de los hospitales» en las zonas de combate, alertó el sindicato de médicos.
En Jartum, con una población de 5 millones, el conflicto dejó a los civiles aterrorizados refugiados en sus casas. Muchos salen sólo a buscar comida o para huir y temen un recrudecimiento de la violencia tras la salida de los extranjeros. Atrapados en medio del fuego, carecen de agua y electricidad, mientras las reservas de alimentos se agotan. Las redes de Internet y teléfono funcionan de manera intermitente.
Ante los ataques, entre las organizaciones de ayuda que retiraron a su personal está el Programa Mundial de Alimentos, que suspendió su misión de distribución al tiempo de advirtir que millones de personas más podrían sufrir hambre debido a la violencia.
Una catástrofe anunciada
El ejército calificó a las RSF de fuerza rebelde y exigió su disolución, mientras que Hemedti calificó a Burhan de criminal y lo culpó de provocar la destrucción del país.
Aunque el ejército de Sudán tiene recursos superiores, incluido el poder aéreo y unas 300.000 tropas, las RSF tienen unas 100.000 tropas desplegadas en las principales ciudades. El conflicto prolongado se suma a una crisis económica de larga data y necesidades humanitarias existentes a gran escala .
El Ejército y las RSF habían anunciado altos el fuego de manera separada, pero se acusaron después de violar la tregua. Ambos bandos están enzarzados en una guerra de información y es imposible saber quién controla los aeropuertos del país y en qué condiciones se encuentran tras haber sido escenario de intensos combates.
Fuente: Télam y Reuters



