Jun 03 2026
Jun 03 2026

Un juicio que puede reponer a Trump en la Casa Blanca

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Por Augusto Taglioni

Cualquier persona que siga la trayectoria de Donald Trump, ya sea empresarial, mediática o política, sabe de su obsesión por el control de la opinión pública. El reciente procesamiento por 34 causas no escapa de esta estrategia.

Trump es acusado de haber pagado 130 mil dólares a una actriz porno para comprar su silencio luego de una noche de sexo en 2006. Si bien el juez a cargo del proceso, el colombiano demócrata Juan Merchán, está a favor de pedir su detención y la inhabilitación para ocupar cargos públicos, el contexto termina siendo favorable para el ex presidente.

También se realizaron pagos a un portero, quien recibió $30.000 de AMI por información que alegaba que Trump tuvo un hijo fuera del matrimonio, así como un pago de $150.000 a la ex Playboy Karen McDougal.

El fiscal Alvin Bragg dijo que Trump fue acusado de «falsificar registros comerciales de Nueva York para ocultar información dañina y actividades ilegales de los votantes estadounidenses antes y después de las elecciones de 2016».

Desde que comenzó el proceso, Trump duplicó la intención de voto en las encuestas y le saca 30 puntos a Ron de Santis, gobernador de Florida y principal competidor en las primarias republicanas que comienzan este año.

Los números también lo dejan cerca de vencer a cualquiera de los candidatos demócratas que se presenten en noviembre de 2024. Esto se suma al inmediato alineamiento de sectores republicanos que resisten el liderazgo de Trump. El propio De Santis se negó a aceptar cualquier pedido de extradición, dado que el magnate neoyorquino tiene domicilio en Florida. Igual que el líder de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, el político más influyente de California.

McCarthy tiene en su mano una negociación clave con Biden que el caso Trump enfrió por completo. Biden y McCarthy deberán llegar a un compromiso para evitar que el país incumpla con su deuda, y en el otoño necesitarán otro acuerdo para evitar que el gobierno cierre. La fecha límite para evitar un incumplimiento, según el Departamento del Tesoro, es el 5 de junio.

Otro dato importante es que las sentencias se conocerá después de las elecciones, es decir, Trump pasará toda la campaña procesado y sacando jugo a la narrativa de victimización y persecución de la que coinciden 6 de cada 10 de sus votantes. Entonces, fuera del escenario por una eventual proscripción, Trump será el centro de la escena.

La retórica ya comenzó: “No vienen por mí, vienen por ustedes” es una de las frases que usó para movilizar a su base y mantener activa la presión sobre el Fiscal.

Para sumar al cuadro de situación, esta causa es bastante menos importante si se tiene en cuenta que Trump también está acusado por delitos graves como eliminar archivos clasificados o impulsar un golpe de estado con la toma del Capitolio de enero de 2021.

Si se tuviera que hacer un análisis solo pensado sobre cálculos político-electorales y teniendo en cuenta el vínculo del Fiscal con el Gobierno y su enemistad larga con Trump, podría decirse que a los demócratas les puede salir el tiro por la culata. En lugar de un golpe de gracia a una figura claramente desagradable para el sistema político estadounidense, lo que están haciendo es empujarlo nuevamente a la Oficina Oval de la Casa Blanca.

Trump volverá a los tribunales el 4 de diciembre en un nuevo capítulo de una seria que dominará toda la escena electoral.

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