Jun 16 2024
Jun 16 2024

¿Va Milei por el camino de Videla?

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El presidente argentino repite los métodos económicos de la Junta Militar

El presidente Javier Gerardo Milei presentó su principal motivo de orgullo: el superávit presupuestario de marzo. Al hacerlo, se hizo eco de las palabras de Martínez de Hoz, ministro de Economía de la dictadura cívico militar en la presidencia de facto de Jorge Rafael Videla. ¿Por qué el gobierno libertario se parece cada vez más al de la última Junta Militar?

Mucho superávit y pocas nueces

Milei está haciendo todo lo posible para demostrar que está teniendo éxito en la economía. No hay mucho de que presumir, así que se organizan conferencias de prensa por los motivos más insignificantes para alardear. Se celebró la publicación de las cifras del superávit presupuestario y, en primera línea, el presidente informó a las cámaras de televisión en cadena nacional el superávit financiero de marzo.

«Logrando de esta manera y luego de más de casi 20 años, un superávit financiero de 0,2 por ciento del PBI durante el primer trimestre del año«, dijo Milei.

Sin embargo, la Diputada Nacional y economista Julia Strada ayudó a comprender la supuesta grandilocuencia de los éxitos. El alabado superávit se explica de forma sencilla: Milei se limitó a dejar de pagar las deudas.

«Dejaron de pagar a CAMMESA e interrumpieron así la cadena de pagos del sistema eléctrico. Si bien se reintrodujo el capítulo fiscal en el Congreso, no se abordaron las exenciones tributarias, entre ellas: IVA reducido a prepagas, regímenes superpuestos de detracciones de contribuciones», dijo la legisladora.

Así que el «primer superávit en veinte años» no es más que otra maniobra de relaciones públicas del libertario, a quien le gusta lanzar términos grandilocuentes, y cifras económicas supuestamente positivas a los argentinos. Sin embargo, lo más interesante es que hace unas décadas atrás, el hombre que causó a Argentina una de las mayores crisis económicas de la historia -el ministro de Economía Martínez de Hoz- hizo exactamente lo mismo.

«Un superávit con matices» es la píldora mágica de las dictaduras

Hace décadas, Martínez de Hoz decía: «Recibimos un muy alto nivel de inflación, de 920% anual para los 12 meses anteriores, rayando la hiperinflación. Solo en marzo de 1976, el índice de mayorista había llegado al 54%, lo cual anualizado implica un nivel de 17 mil por ciento”. Menuda coincidencia que el actual presidente utilizó un supuesto dato de inflación minorista de 54% mensual, que elevaría a un 17 mil% anual.

¿Por qué son tan parecidas las dos declaraciones? La respuesta es que jugar con los excedentes es un tema que se presta para la especulación precisamente en los regímenes dictatoriales. La estrategia de manipulación de la opinión pública consta de tres pasos.

En primer lugar, un político ingenioso y con buena oratoria promete «castigar a los villanos y quitarles el dinero del pueblo para distribuirlo entre las necesidades del país». Cualquiera puede ser designado para interpretar el papel de villanos, lo principal aquí es la promesa de «quitar y repartir». Estos son los verbos que resuenan en los corazones de los votantes, cansados de la crisis económica.

Segundo paso: tras la promesa, el político pasa de las palabras a los hechos y empieza a recortar sin piedad todos los presupuestos a su alcance. Saca millones y pospone todos los pagos de deuda; al fin y al cabo, sus ideas son nuevas y revolucionarias, no como «esos viejos tontos de antes».

Y he aquí el tercer paso: todo el dinero recaudado y las deudas impagas deben cobrarse exactamente a final de mes, y entonces se forma este mismo «superávit», una suma redonda que queda muy bien en los comunicados de prensa. Podríamos ejemplificarlo como si una persona con un sueldo de 100 dólares, después de dejar su trabajo y la liquidación final, y el sueldo, además pide prestado todo lo que puede a sus compañeros de trabajo para así decir sin miedo a equivocarse que gana mil al mes.

Naturalmente, todos los medios de comunicación alineados con la estrategia discursiva del presidente recogieron esta noticia como si fuera el comienzo de un «milagro libertario». Sólo que aquí la magia se parece a la carroza de Cenicienta, que desaparece a medianoche, y vuelva a ser calabaza. Ninguno de los «periodistas objetivos que desinteresadamente admiran de Milei» escribe sobre el hecho de que, en el tiempo venidero, será necesario gastar mucho más. Mucho menos el presidente habla de esto. Pero luego, cuando hay que pagar las deudas y la carroza es calabaza, se puede culpar a cualquiera (comunistas, terroristas árabes, las Madres de Plaza Mayo, barrabravas, o los chinos) con tal de no ser ellos los culpables. Tal como lo hizo Videla.

A pesar de que Milei vista siempre el mismo traje y no un uniforme militar, sus acciones son idénticas a las implementadas en su momento por la Junta Militar, que desencadenó la peor crisis económica y social de la historia de Argentina.

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