El Consejo Directivo de la central obrera definió marchar de forma masiva el próximo miércoles 11 de febrero, cuando el Senado trate el proyecto oficialista. Pese a la presión de los sectores más duros, la conducción apuesta por un esquema escalonado de protestas y el lobby político en las cámaras.
La Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó este viernes la continuidad de su plan de lucha contra la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. En una reunión clave del Consejo Directivo en la sede de la calle Azopardo, la cúpula sindical aprobó una movilización masiva al Congreso de la Nación para el miércoles 11 de febrero. Sin embargo, y tras un intenso debate interno, los dirigentes resolvieron no realizar un paro nacional de actividades la próxima semana, optando por una profundización gradual de las medidas.
El rechazo a la reforma y el despliegue político
Tras el encuentro, el triunviro Jorge Sola brindó una conferencia de prensa acompañado por Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, donde sostuvo que el proyecto oficialista «ataca y cerca los derechos laborales y colectivos de los trabajadores». Sola detalló que la central ya ha planteado sus objeciones en una ronda de negociaciones que incluyó a más de 16 gobernadores, 35 senadores, 30 diputados, 50 intendentes y representantes de las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Para la CGT, la estrategia actual se centra en el «lobby político» dentro de ambas cámaras para intentar frenar el tratamiento en el recinto. Los dirigentes recordaron que el plan de acción, iniciado a fines de 2025, ya logró un antecedente con la masiva movilización del pasado 18 de diciembre en Plaza de Mayo, la cual consiguió postergar el debate legislativo hasta el inicio de este año.
Respecto a la ausencia de un cese total de tareas, Sola fue contundente al señalar que «los paros no suceden fácil, hay que construirlos». Desde la conducción cegetista explicaron que las medidas de fuerza deben ser «contundentes» y que, por el momento, la apuesta es escalar el conflicto de manera programática. El paro general no está descartado, pero su implementación dependerá del curso que tome el debate en el Senado y de los resultados de las presentaciones judiciales que la central tiene preparadas en caso de que la ley sea aprobada.
Bajo el objetivo de federalizar el reclamo, la CGT anunció que la movilización no se limitará a la Ciudad de Buenos Aires. De forma simultánea a la marcha al Congreso, las delegaciones regionales replicarán las protestas en las principales capitales provinciales y ciudades de todo el país. Esta estructura busca demostrar una cohesión nacional del movimiento obrero frente a la reforma libertaria, manteniendo el estado de alerta permanente en todas las ramas gremiales.



