Jul 18 2026
Jul 18 2026

Con nuevas restricciones, la Casa Rosada reabre la Sala de Periodistas tras diez días de bloqueo

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El Gobierno nacional dispuso la reapertura del espacio de trabajo para los acreditados este lunes, luego de una clausura que despertó fuertes críticas de los gremios de prensa. Bajo la excusa de «reformas», se imponen nuevas limitaciones a la libre circulación de los cronistas.

Este lunes 4 de mayo, la Casa Rosada vuelve a abrir las puertas de su histórica Sala de Periodistas, poniendo fin a un hermetismo que se extendió por diez días. La medida, que mantuvo a los trabajadores de prensa fuera de su lugar habitual de tareas, fue levantada entre cuestionamientos por el endurecimiento de los controles internos y la incertidumbre sobre la continuidad de las conferencias de prensa diarias del vocero presidencial, Manuel Adorni.

La decisión de normalizar el ingreso se da en un clima de tensión creciente entre el Ejecutivo y el periodismo. Según informó Noticias Argentinas, la administración nacional había justificado el cierre temporal del espacio alegando la necesidad de una revisión de «protocolos de seguridad y vigilancia». Sin embargo, el regreso a la sala no implica una restitución plena de las condiciones laborales previas, ya que los cronistas se encuentran con un escenario de mayores obstáculos para el desempeño de su labor informativa.

En ese sentido, el portal Tiempo Argentino subrayó que, tras una semana de «bloqueo», la reapertura llega acompañada de «restricciones de circulación» bajo un nuevo régimen de control. El Gobierno ha buscado limitar el movimiento de los periodistas acreditados fuera del área asignada, una política que busca blindar los pasillos de la sede gubernamental y evitar el contacto directo de la prensa con funcionarios que no forman parte del equipo de comunicación oficial.

Estas medidas son reafirmadas por el vocero gubernamental, Javier Lanari, quien explicó que la elección de anular el ingreso a los periodistas fue de manera “preventiva” debido a una denuncia de la Casa Militar. El conflicto surgió por una filmación hecha con anteojos tecnológicos por el equipo periodístico del canal TN, la cual no fue autorizada y provocó la reacción del Gobierno Nacional clasificando esta acción como una «maniobra de espionaje ilegal».

Por otro lado, la reapertura de la sala no garantiza el diálogo directo con el vocero. Según consignó Página 12, existen versiones que indican que Adorni «pegaría el faltazo» este lunes, pateando su habitual conferencia de prensa para los días subsiguientes. Esta dilación en el contacto con la prensa se interpreta como una estrategia de gestión de agenda en un contexto político sensible para el oficialismo.

El cierre de la sala, que se prolongó por más de una semana, había sido denunciado por diversas organizaciones de trabajadores de prensa como una medida arbitraria que atentaba contra la libertad de expresión y el derecho al acceso a la información pública. Entre ellos, SiPreBa, junto a FM La Patriada y Tiempo Argentino, presentó un amparo colectivo «contra la censura en Casa Rosada». Por esta línea, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) realizo un reclamo al Gobierno, sin mencionar al presidente de la Nación, Javier Milei, alegando esta medida como una “descalificación, agresión verbal o cualquier forma de hostigamiento hacia periodistas y medios”. Al mismo tiempo, la CGT, siendo mas contundente, exclamo: “Una sala que siguió abierta incluso en dictadura hoy está cerrada. Censuran a periodistas, limitan el acceso a la información y se persigue a la prensa. Sin libertad de expresión, no hay democracia” en un posteo de sus redes sociales.

 

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Aunque las entradas se reabren, la implementación de protocolos de circulación más estrictos marca un nuevo capítulo en la relación de distancia y control que la gestión actual busca imponer sobre los medios de comunicación.

Con los puestos de trabajo nuevamente operativos, los periodistas acreditados aguardan precisiones sobre el marco de trabajo definitivo y si, finalmente, la vocería presidencial retomará el ritmo de exposición pública que mantuvo desde el inicio del mandato, o si el «mantenimiento» de la sala fue solo el preludio de un recuadre de comunicación aún más restringido.

 

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