Los dos generales que se disputan el poder en el país africano pactaron una tregua tras 10 días de combates que provocaron más de 400 muertos y un éxodo masivo de extranjeros.
Después de 10 días de combates mortíferos comenzó hoy en Sudán un alto el fuego anunciado por Antony Blinken, el jefe de la diplomacia estadounidense.
Las explosiones, los bombardeos y los disparos no dejaron de resonar desde el 15 de abril en la capital sudanesa, Jartum, y otras zonas, provocando al menos 427 muertos y más de 3.700 heridos, según las agencias de la ONU.
Las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS) y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) acordaron un alto el fuego «después de intensas negociaciones» entre los generales Abdel Fattah al-Burhan y Mohammed Hamdan Dogolo, conocido como «Hemedti», anunció el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, dos horas antes del inicio de la tregua a medianoche de este martes.
«Al borde del precipicio»
Las RSF confirmaron y anunciaron una «tregua dedicada a la apertura de corredores humanitarios y para facilitar los desplazamientos de civiles». En un comunicado en Facebook, el Ejército dijo que respetará el alto el fuego si sus rivales también lo hacen.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, había advertido el lunes que los combates entre el ejército del general Abdel Fatah al Burhan y los paramilitares del general Mohamed Hamdan Daglo habían situado a Sudán «al borde del precipicio».
Ambas partes beligerantes anunciaron en reiteradas ocasiones durante los últimos días que aceptaban parar los combates, pero se acusaban mutuamente de romper la tregua.
Ahora, «Estados Unidos espera que el Ejército y las RSF respeten plenamente y de inmediato el cese el fuego», advirtió Blinken, que también anunció que su país trabajaría con socios regionales e internacionales para establecer un comité que supervise la negociación de un cese duradero de las hostilidades.
Evacuaciones de extranjeros
Las capitales extranjeras lograron negociar con los dos beligerantes la evacuación de su personal diplomático y de ciudadanos de sus países. Más de 1000 ciudadanos de la Unión Europea fueron evacuados, según el jefe de la diplomacia del bloque, Josep Borrell. China, Estados Unidos, Japón y varios países árabes también anunciaron la extracción de cientos de personas.

Además, unos 700 empleados de la ONU, embajadas y de organizaciones internacionales «fueron evacuados hacia Puerto Sudán», una ciudad a orillas del mar Rojo, indicó Naciones Unidas, aunque Guterres precisó que la ONU no se va del país.
Situación crítica
«A medida que huyen los extranjeros, que pueden hacerlo, se agrava el impacto de la violencia en una situación humanitaria ya crítica en Sudán», advirtió la ONU. Atrapadas en el fuego cruzado, muchas organizaciones humanitarias han suspendido sus actividades en el país. Cinco trabajadores humanitarios, entre ellos cuatro de la ONU, murieron y, según el sindicato de médicos, casi tres cuartas partes de los hospitales están fuera de servicio.
Quienes no consiguen huir del fuego cruzado intentan sobrevivir sin suministro de agua ni electricidad, con escasez de comida y cortes de internet y de teléfono. Esta espiral «corre el riesgo de una conflagración catastrófica dentro de Sudán que podría envolver a toda la región y más allá», aseguró Guterres.
Los dos bandos se acusan mutuamente de haber atacado las cárceles para liberar a cientos de presos, saquear casas y fábricas. También se registraron enfrentamientos en torno a bancos, que fueron vaciados.
Decenas de miles de sudaneses también han huido a los países vecinos. Según el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, hay barcos estadounidenses en Puerto Sudán para ayudar en las evacuaciones. En tanto, afirmó que Estados Unidos no tiene previsto intervenir militarmente sobre el terreno.
Alerta de riesgos bioquímicos en la capital de Sudán
La OMS alertó sobre un «riesgo biológico enorme» en Sudán al informar que un laboratorio con muestras de los patógenos del sarampión, cólera y poliomielitis fue ocupado por combatientes en Jartum.
El representante de la Organización Mundial de la Salud Nima Saeed Abid, en declaraciones a periodistas por videoconferencia, no explicó exactamente en qué parte de la capital está el laboratorio ni por cuál de los dos bandos enfrentados en Sudán fue tomado.
«Secuestraron a todos los técnicos del laboratorio que ahora está completamente bajo el control de una de las partes combatientes como base militar», agregó, citado por la agencia de noticias AFP.
Destacó que la situación es «extremadamente peligrosa» porque el laboratorio de Jartum contiene muestras de los patógenos del sarampión, cólera y la poliomielitis.
Con información de AFP y Télam



