El rechazo a la nueva Constitución de Chile se impuso con 61,87 por ciento de los votos válidos del plebiscito contra 38,13% favorable a la aprobación. Tras conocerse el resultado, el presidente Gabriel Boric llamó a los dirigentes políticos a escuchar “la voz del pueblo”, que se expresó “de manera fuerte y clara” en la consulta, y anticipó que hará cambios en su Gabinete.
“Esta decisión exige a nuestras instituciones y actores políticos que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño, hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que nos dé confianza, que nos una como país”, manifestó el primer mandatario chileno luego de que se impusiera el rechazo a la nueva carta magna en el país vecino.
Paralelamente, convocó a líderes de los partidos políticos y de las dos cámaras del Congreso para analizar la continuidad del proceso constitucional.
El mandatario agregó: “Debemos ser autocríticos; los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad para encontrarnos y debemos estar a la altura de este llamado; no podemos dejar pasar el tiempo ni enfrascarnos en polémicas, hago un llamado a todas las fuerzas políticas a poner todo de su parte”.

Actualmente, Chile se rige por la Constitución de 1980, sancionada durante la dictadura del general Augusto Pinochet, que tuvo una reforma en 2005, durante el gobierno del presidente constitucional Ricardo Lagos. Ese texto fue el centro de los reclamos ciudadanos en el estallido social de octubre de 2019, que llevaron a un acuerdo entre casi todos los sectores políticos para redactar una nueva carta magna.
La propuesta de nueva Constitución, escrita por 154 convencionales constituyentes elegidos con la participación de los pueblos originarios, buscaba establecer en sus 388 artículos un Estado de bienestar en el país. Entre los cambios principales, postulaba que Chile pasara de ser una “república democrática” a una “democracia paritaria”, asegurando que las mujeres ocupen al menos 50 por ciento de todos los órganos del Estado.
También buscaba definir al país como un Estado plurinacional e intercultural, con el reconocimiento de 11 pueblos, que tendrían sus respectivas autonomías regionales indígenas y sistemas jurídicos de los pueblos indígenas con respeto a la Constitución.
El texto rechazado proponía cambios en el sistema político, tales como la introducción de una reelección para el presidente, la eliminación del Senado, su reemplazo por una “cámara de las regiones” con la facultad de elaborar leyes acotadas a acuerdos regionales y mayores atribuciones a la Cámara de Diputados.
Las encuestas vaticinaban una desaprobación mayoritaria y luego del plebiscito, Boric adelantó que hará cambios en su Gabinete: “Hacer frente a estos importantes y urgentes desafíos requerirá prontos ajustes en nuestros equipos de gobierno, para enfrentar este nuevo periodo con renovados bríos”, dijo.
Mientras simpatizantes del rechazo festejaban en caravanas de autos, Carabineros reportó manifestaciones en Plaza Italia y Huechuraba por parte de partidarios del apruebo, que reclamaron por la derrota a su propuesta.
Fuente: Agencia Télam