La sirena irrumpe durante un minuto y diez segundos con la llegada del 2 de abril. El silencio estremece y el frío cala profundo. En ese preciso instante, un avión cruza sobre las cabezas de la multitud, frente a la costa del mar Argentino, en Río Grande, Tierra del Fuego, a menos de 600 km de las Islas Malvinas.
Es una nueva vigilia en el Memorial a los Caídos, un acto que se realiza desde 1995 en esa localidad de Tierra del Fuego y se retoma luego de dos años de ausencias empujadas por la pandemia.
Río Grande es la localidad más próxima al archipiélago, su intendente Martín Pérez, nacido y criado en Río Grande, cuenta que tenía 2 años en 1982. Se oscurecían las casas porque no podía haber luces, agrega. Un día sonó la alarma por un posible ataque de los ingleses, pues uno de sus objetivos era el Batallón de Infantería de Marina donde se encontraban los misiles, acota.
“Mucha gente hizo trincheras en sus domicilios y después todos los soldados que fueron a Malvinas, primero vinieron acá” relata, para tomar dimensión del lugar que ocupó Río Grande como enclave logístico durante el conflicto bélico y comprender la dimensión que tienen las Malvinas para los riograndenses en particular, pero para todos los fueguinos en general.
Quizás por eso muchos decidieron establecerse allí y también fue la razón por la cual se formó en Río Grande el Primer Centro de Excombatientes de la Argentina.
El frío no aflojaba y circulaba, según relataron algunos, un rico chocolate caliente, que, como una humorada de mal gusto, no fue suficiente para llegar a las manos heladas de este cronista.
Entre los participantes del acto estaba el ministro de Defensa Jorge Taiana. “Yo estaba preso en Rawson durante la guerra y por supuesto se vivía diferente de Capital Federal, donde era un relato. En Chubut la situación era cercana y la palpábamos en el aire”, acota.
En el acto se hizo entrega de los nuevos mapas de las Islas confeccionados por el Instituto Geográfico Militar (IGM), hechos especialmente para esta ocasión y donde se muestra el nuevo relevamiento topográfico, con las últimas modificaciones en caminos y pistas de aterrizaje entre otras cosas. Este estudio pudo realizarse gracias al satélite SAOCOM, explica el titular del IGM Sergio Cimbaro, y hecha un halo de luz sobre las múltiples dimensiones que toma hoy la soberanía. ¿Cómo se valora lo que no se conoce? El desarrollo del SAOCOM sugiere una respuesta.
Junto a Taiana llegaron la ministra de Salud Carla Vizzotti, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Daniel Filmus y el secretario de Malvinas Enrique Carmona. Ellos con el titular del Centro de Excombatientes Raúl Villafañe, los gobernadores de Tierra del Fuego Gustavo Melella y de Jujuy Gerardo Morales y el diputado nacional Rogelio Frigerio izaron la bandera nacional.
#Malvinas #Vigilia: «Con mucha emoción por lo que significa esta fecha, 40 años después de 2 años de no habernos podido encontrar poder concretar este encuentro» ????Carla Vizzotti (@carlavizzotti), Ministra de Salud de la Nación???? #Móvil de #FMLaPatriada con @FabianWaldman ???? pic.twitter.com/qyZxBQVcpE
— FM La Patriada (@FMLaPatriada) April 2, 2022
La concurrencia al acto fue imponente, a pesar del par de grados que sostenían el termómetro bajo cero.
Un prometido “Locro Malvinero” que sirven en la “Carpa de la Dignidad” ayuda a afrontar la baja temperatura con un horizonte cargado de calorías. Mañana es mejor, diría el Flaco. Las miradas buscan a los del Sindicato del Petróleo y Gas Privado, encargados de la tradicional cena.
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El gobernador Gustavo Melella declaró a FM La Patriada: “Aprendí a conocer y querer la causa Malvinas acá en Tierra del Fuego, yo soy oriundo de Buenos Aires, donde la sostenía. Estoy muy agradecido a la provincia y a los veteranos por enseñarme a abrazarla de esta manera”.
Los excombatientes se situaron sobre unas gradas delante del Memorial, donde están inscriptos los nombres de los caídos en Malvinas, rodeados por una cadena de 323 eslabones que representa cada uno de los asesinados en el hundimiento del submarino ARA Gral. Belgrano y placas con los nombres de los más de 600 muertos en la conflagración bélica. Familias enteras, chicos y chicas de todas las edades, bebés en brazos y en cochecitos participaron en esta noche del acto que marcó los cuarenta años de la gesta malvinense.
“Las casas estaban con los vidrios tapados con cartones y frazadas, sin luz. Y en toque de queda todos guardaditos, fue todo muy intenso” cuenta Juan que tiene 48 años. Es un día muy emotivo para él, las Malvinas significan soberanía, orgullo y honor, cuenta. Un grupo de tres adolescentes charlan sobre una de las tarimas entre ellos. “Hay que conmemorar a los excombatientes presentes y a los caídos” indica Gadiel de 19 años, enfundado en una campera y con las manos en los bolsillos.
“Estuve en la zona de Monte Williams”, cuenta un hombre de 1,85 m, con ropa militar y algunas condecoraciones. Su nombre es Roberto Cena: “Cuarenta años no es poco y lo más gratificante es poder encontrarme con el calor del pueblo. Hace unos años, éramos unos pocos que comenzamos haciendo esta vigilia con unos tachos que nos calentaban” indica orgulloso. No es para menos.
“Esto es hermoso porque se conmemora y se siente mucho acá. La ausencia de la vigilia durante dos años (por la pandemia) se sintió” testimonia una adolescente de 16 o 18 años que se anima al micrófono, luego de ser designada para la tarea por sus amigas.
Mañana es mejor, dice el Flaco Spinetta en la cantata de los puentes amarillos, pero el pasado se nos vuelve a reír en la cara: El locro tampoco alcanzó y la retirada es con la panza vacía.
Así y todo, los puños helados de los porteños que nos aventuramos a la vigilia en Río Grande están cargados de las enseñanzas de un pueblo que se ha hecho cargo de la historia, que no le da la espalda a sus héroes, y da de frente a un mañana que, como decía el Flaco, es mejor.



