El presidente Alberto Fernández volvió a compartir un acto oficial en Francia esta mañana, como invitado de honor de Emmanuel Macron. La relación entre ambos mandatarios está en un nivel de confianza elevado, aseguran cerca del primer mandatario argentino. Hasta el lunes serán siete los encuentros que mantendrán el titular de la CELAC y el europeo. La primera fue ayer, en el Palacio del Elíseo; la segunda, en el evento contra el asedio en las redes de UNICEF. Hoy continuó con la celebración matutina del Día del Armisticio, a 104 años de la finalización de la Primera Guerra Mundial. En esta ceremonia, Macron tuvo una actitud preferencial con Fernández: lo invitó al centro del festejo y, luego, cruzaron juntos a saludar a todos las personalidades presentes.
La jornada continuó con el Foro por La Paz en el edificio de la ex Bolsa de Comercio de la capital francesa. El anfitrión abrió el debate y destacó el universalismo desafiado por la guerra en Ucrania. Indicó que la conflagración impactó por la destrucción en sí misma en Europa y al sur del mundo, como en Latinoamérica y África, lo hizo pero desde otro ángulo. Para el galo, hay un doble standard cuando se habla de universalismo. Y en ese sentido, destacó que habría que construir un mundo menos eurocéntrico. Destacó, además, la presencia de Fernández como representante de la región.
El argentino brindó un discurso de aproximadamente 10 minutos, y remarcó el empobrecimiento del sur del planeta por la pandemia. Señaló que “en la mesa, América Latina tiene que estar sentada, no es un acto ingenuo reclamar la paz”, y agregó: “nada más importante que reclamar la paz”. Apuntó a la responsabilidad de Rusia, al considerar que después del Covid19 algunos matan a otros por disputas territoriales. Para el Jefe de Estado, “Argentina no quiere estar ausente y por eso está acá”. Al respecto apeló a que “vuelvan a sentarse en una mesa de diálogo donde nosotros también seamos actores”. Insistió en el riesgo al que someten a la población por el peligro que existe en la central nuclear de Zaporiyia, tomada por Rusia pero en territorio ucraniano.
Pasadas las 18 y en el mismo edificio pero en el 2°piso, se desarrolló la cita más importante de la jornada. De ella formaron parte Macron y Fernández, que subieron por un ascensor interior tras sus exposiciones, el presidente colombiano Gustavo Petro, que ya se hallaba en un salón contiguo, el representante de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, el representante del sector opositor, Gerardo Blyde (del riñón de Juan Guaidó) y la canciller de Noruega, Anniken Huitfeldt.
La reunión fue convocada por el presidente Macrón, quien fue el primero en hablar según informaron fuentes oficiales. Después, tomó la palabra Fernández y, a continuación, Petro. Siguieron Blyde, Rodríguez y Huitfeldt. El titular del Ejecutivo francés ponderó el diálogo iniciado y la posibilidad de estar sentados en una misma mesa los dos sectores venezolanos, confiaron las fuentes a La Patriada. Asimismo, destacaron que las formas en que se llevarán adelante las negociaciones y el contenido de las mismas deberán ser definidos por los venezolanos. Los países que actúan de facilitadores avalarán el acuerdo.
La historia cuenta que el diálogo había tenido dos encuentros anteriores en 2021, pero la 3° reunión no se pudo llevar a cabo. Los intereses contrapuestos entre ambos sectores impidieron que se concretara. El callejón sin salida parece alumbrar en estos momentos una rendija de luz. La participación de Macron, su intención de ocupar el centro de la escena luego de la salida de Angela Merkel, por un lado, y las necesidades de acceder a energía, por otro, troca las miradas sobre el gobierno bolivariano, afincado como uno de los productores más importantes. Todo ello, cruzado por las necesidades económicas de Nicolás Maduro, el imposible acceso a sus cuentas bloqueadas en distintos países y un reconocimiento implícito de querer avanzar con un proceso democrático, que atienda los planteos de la oposición y resuelva las cuestiones que lo involucran a nivel de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos).
En conclusión, deberán recorrer al mismo tiempo la situación económica y social, para lograr la liberación de las sanciones aplicadas, que suman 762, según confiaron a este medio desde Casa Rosada. Y en este paquete, la definición sobre el destino que se le dará a esas divisas, que deberían servir para atacar los problemas de salud, electricidad, educación, alimentos y agua potable. La utilización de esos fondos deberá ser acordada con la oposición.
Los venezolanos tendrán que fijar la agenda con las fechas de los encuentros siguientes y los cancilleres de los países participantes serán los responsables de coordinar los temas a tratar.
La palabra de la representante de Noruega se destacó por sobre el resto. Para Huitfeldt, “la discusión política de este enfrentamiento es un buen ejemplo para la situación europea actual”. Planteó la viabilidad de acuerdos de ese calibre, a pesar de los enfrentamientos como espejo para que se vea la conflagración del este europeo.
Fernández desarrolló la posición argentina desde que asumió el poder en diciembre de 2019. La línea directriz pasó por dejar la propuesta agresiva del Grupo de Lima y no abandonar a su suerte a Venezuela: “no queremos dejarla aislada y que se convierta en una nueva Cuba”.
Evidentemente existen nuevas señales que salen desde EEUU. Las estrategias para la región no son las mismas que habían accionado desde 2018, insisten desde el Gobierno nacional. Además, agregan que, en la misma línea, es costoso sostener un gobierno autoproclamado, en alusión a Maduro. Profundiza esta situación la crisis económica y política, por eso también el interés del propio gobierno caribeño en encontrar la válvula de escape.
En este cruce se empardan con las necesidades de Petro. El nuevo presidente colombiano lleva sobre sus espaldas el legado de más de 80 años de inestabilidad social, el peso de ser cabeza de playa de EEUU en América Latina y una lucha contra el narcotráfico que ha causado estragos importantes en la sociedad. Por lo demás, la actualidad muestra en su territorio más de 2.000.000 de inmigrantes.
Asimismo, la intención venezolana de regresar al sistema interamericano de derechos humanos, la CIDH -que ha ganado el respeto internacional por sus participaciones en 1979, en la Argentina, y actualmente por el informe realizado por la extitular del organismo, Michelle Bachelet, a quien Fernández le ha otorgado la credibilidad suficiente-, se menciona como para sancionar y disciplinar al chavismo en ese organismo multilateral. “No es la misma opinión que tienen de Luis Almagro tanto Petro como Fernández, quienes sin nombrarlo hablaron de su clara posición política en su mandato”, contaron a La Patriada.
También se decidió plantear el cronograma electoral hacia 2024, con la presencia de veedores internacionales que garanticen la libertad de expresión y que no haya censura para los candidatos. Todo esto direccionado para volver a la CIDH.
La esperanza de avanzar en definitiva hacia una Latinoamérica más unida en sus proyectos es la síntesis del momento que se vive hoy. La incorporación de Luiz Inácio Lula Da Silva a la marea impulsada por Fernández, Andrés Manuel López Obrador y la incorporación de Gustavo Petro abren otra ventana para mirar el horizonte.
