Confirmaron el fallecimiento de un chico de 27 años en el boliche Mandarine. Organizaciones critican la Ley de drogas y denuncian la responsabilidad estatal y empresarial.
Un joven de 27 años falleció en el boliche Mandarine de Costanera Norte luego de consumir una serie de sustancias psicoactivas. Especialistas en políticas de reducción de daños llamaron a realizar «abordajes pragmáticos» para los usuarios que eligen consumir drogas de forma recreativa y denunciaron nuevamente la falta de políticas públicas y la responsabilidad empresarial.
«Estas tragedias vienen a poner en evidencia el fracaso de la política tradicional del ´no a la droga´ cuando en realidad se necesitan abordajes pragmáticos para usuarios que eligen consumir de forma recreativa», dijo, en diálogo con Télam, Silvia Inchaurraga, doctora en Psicología y especialista de reducción de daños y políticas públicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). «La toxicidad no está solo en las drogas, el problema no está en las fiestas, sino que está en la falta de políticas de cuidado para aquel que las consume», aseguró la especialista.
Asimismo, Inchaurraga destacó la importancia de los testeos de las drogas para saber qué sustancias tienen: «No se analiza la droga decomisada en un operativo, que podría ser interesante para ver de qué estamos hablando, pero tampoco se ha logrado instalar los centros de testeo en las fiestas». Y agregó que: «Se adulteran las sustancias para hacerlas más redituables y para hacerlas más atractivas en el mercado, para tener ventaja sobre los otros vendedores. Es con ensayo y error».
Según el relato de sus amigos, Leandro había consumido una pastilla “Moncler” verde, pero además de eso se sospecha que habría mezclado una serie de sustancias psicoactivas y que esa combinación de consumos fue lo que produjo el desenlace fatal. Varios amigos del grupo habían ingerido la misma pastilla, pero no registraron efectos adversos.
«Esa pastilla es un nombre comercial, no podemos tener a ciencia cierta lo que contiene porque circula dentro de laboratorios ilegales que le dan esa forma y ese color», explicó Gustavo Zbuczynski, presidente de la Asociación de Reducción de Daños de la Argentina (ARDA) y se quejó de que «con la prohibición no podemos saber qué tienen las pastillas y en qué cantidad».
«Tenemos que modificar las políticas y leyes de drogas en la Argentina, ya que el gran problema hoy es que se penaliza las sustancias para consumo personal», aseveró Zbuczynski.
La muerte del joven en Mandarine Park volvió a poner en discusión las políticas de cuidado en las fiestas de electrónica y recordó la tragedia de Time Warp, donde en 2016 murieron cinco personas en esa fiesta. «Sigue sin haber conciencia de los empresarios en financiar dispositivos de reducción de daños y con la acción del Estado hemos avanzado poco y nada. Ahora está la obligación de tener un servicio de emergencia y algunos puntos de hidratación, pero todavía es todo muy incipiente», afirmó Zbuczynski.
“Es indignante porque es una muerte evitable más que contamos, paradójicamente, a metros de donde fue Time Warp, donde fallecieron cinco personas en una situación similar”, explicó en diálogo con el Grito del Sur, Patricio Liddle, referente de juventud de ARDA. “Si bien en Time Warp fue por el hacinamiento y la sobreventa de entradas, esta vez en Mandarine también hubo responsabilidad empresarial porque ningún establecimiento donde se hacen fiestas masivas tiene ningún tipo de estrategia de reducción de daños, sino más bien todo lo contrario: desde el cacheo a la entrada hasta el trato de la seguridad es muy malo y tiende a maximizar los daños”, agregó Liddle.
«Acá se necesita legitimar las políticas de reducción de daño, no tiene que ser alguna organización en alguna fiesta ocasionalmente. Los promotores de salud tienen que estar siempre para dar información a la gente sobre sustancias», aseguró Inchaurraga.
Por su parte, la profesora de la UNR explicó que las políticas sobre el consumo de drogas deben ser claras y no quedarse «con lo ideal». «Necesitamos que se hable de consumo, que se testee la droga y acompañar a la gente que ha decidido consumir. Hay gravísimas consecuencias de que todo esto se siga haciendo en la clandestinidad», comentó.
Zbuczynski llamó a los usuarios de drogas a «informarse mucho» antes de cualquier evento. «Hay que informarse mucho antes de producir el consumo para prevenir situaciones fácilmente evitables con información básica», afirmó y recomendó «no consumir si se está atravesando un momento particular, con alguna dificultad física o anímica, y extremar los cuidados con las dosis, empezar con dosis baja, esperar un tiempo prudente de 45 minutos o una hora antes de incorporar otra».
Las críticas de las asociaciones que se dedican a la reducción de daños están orientados a la Ley de Drogas, una legislación de 1989 amparada en el vetusto paradigma de la “guerra contra las drogas” y cuya implementación ha superpoblado las penitenciarías de condenados por narcomenudeo y ha criminalizado a usuarios de sustancias.
Asimismo, las organizaciones que se dedican a la reducción de daños critican firmemente a la actual Ley de Drogas, que, legislada en 1989, se ampara en el discurso de la “guerra contra las drogas”. Según las organizaciones, este paradigma desencadena en la falta de políticas de prevención de daños, escases de información y ausencia de testeos de sustancias, que, en este caso fueron el combo explosivo que generó una nueva muerte joven y evitable.
“¿Cuántas muertes tenemos que soportar para derogar la Ley de drogas 23.737 y reformar las políticas de drogas vigentes? Esta muerte es comparable a las de Puerta 8, Time Wrap y tantas otras que no llegan a las noticias, es una muestra más de los daños evitables que se producen debido a la falta de información y a la imposibilidad de conocer la composición de las sustancias consumidas”, denunció ARDA en un comunicado. Así, Liddle concluyó que “El Estado una vez más sigue llegando tarde: siempre para tratar la emergencia y el problema, pero nunca para prevenirlo”.
Por consultas sobre consumo de drogas también se encuentra disponible la línea 141 de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) de forma gratuita, anónima y en todo el país.
