El presidente Alberto Fernández y su par boliviano, Luis Arce, inauguran hoy una planta de transferencia eléctrica en Salta, para abastecer con energía procedente del vecino país a 300 mil habitantes de la provincia. | Por Fabián Waldman
«Tartagal y Orán podrán contar con electricidad suficiente, nunca tuvieron la tensión necesaria». Así lo dijo Ariel Basteiro, embajador argentino en Bolivia, camino hacia la central eléctrica donde estarán hoy Alberto Fernández y su par Luis Arce Catácora. Satisfecho por este nuevo hito que consigue este vapuleado gobierno, de su explicación se desprende que energía es la palabra clave.
El crucigrama de las relaciones internacionales y las posibilidades de acceder a ella con el menor gasto posible y en forma sustentable marca el norte en el Gobierno nacional. A sabiendas de los requerimientos energéticos y los gastos ocasionados a lo largo de los años por la falta de autoabastecimiento, Casa Rosada juega a varias bandas simultáneamente.
Al acuerdo logrado con Brasil para el financiamiento de la producción de las chapas del gasoducto Néstor Kirchner y las acciones en China para el avance de las represas Kirchner y Cepernic se le suma este nuevo medio de provisión. El electroducto denominado «Juana Azurduy» ya transmite fluido eléctrico desde el 13 de abril, cuando comenzó a operar la línea de alta tensión de 132 kv. Une la central generadora de Yaguacuá en Bolivia y la Estación transformadora Tartagal.
Hoy ambos mandatarios cortarán la cinta para darle formalidad al evento y con ellos estará también el reelecto gobernador salteño Gustavo Sáenz.
Basteiro, desde un costado de la ruta, señala que esto permite conectar el sistema eléctrico argentino con el paraguayo, brasilero y uruguayo por primera vez. También le otorga la posibilidad a Bolivia de vender su excedente eléctrico a los vecinos: «tiene mucho superávit», explica.
Con un volumen inicial de 60 megavatios, se continuará el trabajo y el estudio para electrificar en media tensión a distintas localidades fronterizas. La labor se llevará adelante de manera conjunta entre la Secretaría de Minería y Energía, EDESA, CAMMESA y el Ente Regulador de Servicios Públicos y sus contrapartes del lado de Bolivia.
La jefa del Programa Fiscalización Ambiental, Mariana López Martínez, representando a la Secretaría de Minería y Energía para la evaluación de Estudio de Impacto Social y Ambiental, tuvo a su cargo la supervisión de la obra. Del lado boliviano,
Ende Corporation del Estado Plurinacional de Bolivia informó que se habían superado las distintas etapas de prueba para la línea “Juana Azurduy de Padilla 132 kV Bolivia-Argentina”.
La correspondiente a la generación ya había finalizado y se aguardaba el comienzo de la operación comercial. Además de Tartagal y Orán, abastecerá en la frontera norte a las ciudades Senda Hachada y Dragones, en el departamento San Martín; y Piquirenda, Tabacal, Pichanal en el departamento Orán. Zonas a las cuales el acceso desde Argentina es complicado por el relieve del territorio la llegada desde Bolivia resuelve una injusticia, la provisión de electricidad a esos pueblos y ciudades que suman alrededor de 300.000 habitantes.
Esta planta de transferencia eléctrica está operando hace 45 días pero distintas cuestiones impidieron que se haga antes. Los viajes del presidente argentino, las elecciones en la provincia y la coordinación de la agenda con el mandatario boliviano lo imposibilitaron hasta hoy.
