por Fabián Waldman.
A pocas horas de las elecciones legislativas bonaerenses, el Ejecutivo hace agua por varios frentes. Sin un discurso unificado y con posturas disímiles frente a distintos temas, camina por un desfiladero difícil, aunque no imposible de desandar.
La continuidad de situaciones reveladoras en la últimas horas demuestran la falta de respuesta de la administración libertaria. Nadie está escribiendo el guión para enfrentar la incertidumbre de las últimas horas, y los enfrentamientos internos exponen aún más la debilidad del Poder Ejecutivo.
El rechazo al veto de Javier Milei al aumento al sector de discapacidad tuvo en los audios de Diego Spagnuolo uno de sus más fuertes impulsores. Sin negar lo dicho por el ex titular del Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), el gobierno solo atinó a impulsar una denuncia a los propaladores de las noticias y la censura previa, para no escuchar la voz de Karina Milei reproducida hasta el infinito.
El resultado contundente favorable al aumento de uno de los sectores más desprotegidos de la sociedad de 63 votos a favor y solo 7 en contra muestra el alcance y la repercusión de las coimas dentro de la administración pública nacional.

«Se cae a pedazos el relato que las personas con discapacidad le roban a los argentinos», definió Valentina Bassi, actriz, madre de un niño con discapacidad, y una de las principales promotoras de esta acción. Explicó con claridad la mirada que comienzan a tener muchos argentinos y argentinas, que estaban esperanzados en el gobierno y hoy se sienten defraudados y engañados.
Tampoco se ve una unidad desde Casa Rosada y sus alrededores para responder. No llegó al «chat» la distribución de las respuestas unificadas, como sí ocurría durante el inicio del mandato.
Las fricciones, desconfianzas, resquemores y conflictos, sumados a la falta de muñeca política, no terminan de conformar un escudo para protegerse y prevenir en el control de daños.
El habitual stream libertario Carajo fue escenario de una situación ilustrativa de ello. Un oyente preguntó sobre la financiación para llevar adelante el aumento en discapacidad. El conductor y los cuatro panelistas se quedaron mudos durante unos cuantos segundos. Finalmente, uno de ellos atinó a reiterar la pregunta y otro esbozó una respuesta: «probablemente se judicialice», dijo, al tiempo que el conductor aseguró que no se iban a «meter ahí, todavía».
Por último, y en este repaso de la falta de una voz representativa de Javier Milei, recurrimos a Manuel Adorni. El vocero presidencial no realiza conferencias de prensa desde el 8 de agosto pasado, pero tiene tiempo para realizar su stream Fake, 7, 8 en el 2º piso de Casa Rosada.
Ayer fue el último y lo denominó «La Matanza Avanza». Durante el mismo, más exactamente a los 31 minutos y 40 segundos, realizó un anuncio vinculado a las tarifas de luz abonadas en barrios cerrados. Revelar una información pública dentro de un ámbito perteneciente a un funcionario es dificultar el acceso y abonar a la no transparencia, ya que la comunicación oficial debería ser accesible a toda la ciudadanía en igualdad de condiciones, no limitada a quienes lo siguen en su canal personal.
Esto puede interpretarse como una forma de privatización simbólica, porque el mensaje público se transmite a través de una plataforma personal que puede estar monetizada, mezclando interés público con beneficio privado. En la mayoría de los gobiernos, los anuncios oficiales se hacen en canales estatales o conferencias, y luego los funcionarios pueden replicar el contenido en sus redes personales.
El accionar de Adorni revela la necesidad de comunicarse con su audiencia, solo con sus seguidores, escamoteando el derecho a la información pública al resto de los argentinos.
También implica la posible generación de ingresos para quien debería estar solo dedicado a la actividad pública. En síntesis, Adorni utiliza en beneficio propio la información que debería ser de dominio público. Nadie debería estar obligado a ver su stream para conocerla.



