En una profunda entrevista con «A Quemarropa», el legislador porteño y referente social repasó el impacto cultural y político del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tras una masiva movilización popular. Compartió cómo la lírica del músico lo acompañó en sus momentos más oscuros de adicción y encierro, y definió al artista como una figura a la altura de Diego Maradona.
Un ídolo a la altura de Maradona y Gardel
El legislador porteño y dirigente social, Alejandro «Pitu» Salvatierra, pasó por los micrófonos del programa «A Quemarropa» en FM La Patriada, para analizar el fenómeno de masas y el legado del «Indio» Solari. Conmovido por una reciente y multitudinaria manifestación en torno al músico, Salvatierra trazó un paralelismo histórico sobre la trascendencia del artista en la cultura argentina y destacó la inquebrantable conexión del cantante con los sectores más vulnerables de la sociedad.
«El ‘Indio’ Solari son de esas personas únicas en la historia argentina. Son de esas personas que atravesó al menos cuatro generaciones tranquilamente», afirmó el dirigente, ubicándolo en el olimpo de los ídolos populares. «Hay pocas personas, que sean tan profundos a abarcar a la gente, a abarcar al pueblo y creo que entre ellas esta Diego Armando Maradona y el Indio Solari», sentenció para dimensionar el impacto de su figura, la cual comparó con mitos fundacionales del país: «Ayer hablaba con mi tío abuelo, que tiene 92 años ya, y me dice que cuando murió Gardel fue algo parecido, pero no como la masividad de esto. Me parece en lo personal que a mí me cuesta mucho salir de la tristeza sobre lo que implica haber perdido al Indio o lo que significa él como figura y como una voz que siempre le hablo a un sector que no eligió».

El origen de un fanatismo
El lazo entre el legislador y la obra de Solari no es solo analítico, sino profundamente íntimo y biográfico. Salvatierra rememoró sus inicios como seguidor de la mítica banda platense y cómo la música se transformó en la banda sonora de su propia supervivencia. «Yo he leído mucho sobre el Indio y soy muy fanático de la banda de los Redondos y del Indio. La primera vez que lo fui a ver tenía 12 años durmiendo en una playa con mi mamá, hermanos y un grupo de pibes que pararon y me invitaron al recital de Huracán y de ahí para acá me hice fanático del tipo», relató.
Ese fanatismo inicial se convirtió en un pilar fundamental durante las etapas más complejas de su vida, marcadas por la marginalidad, la cárcel y el consumo problemático de drogas. «En lo personal, el Indio me acompaño en cada momento de mi vida. No hay momentos tristes ni momentos alegres en donde no hubiera un tema de los Redondos. En los momentos más profundos de mi oscuridad, también estuvo ahí», confesó el dirigente social en un tramo de alta emotividad en la entrevista.
Al recordar sus batallas personales, detalló: «El otro día comentaba que yo pase por un momento muy profundo de consumo de sustancias y adicciones. El último fue el episodio con el paco, que me tuvo muy atrapado durante mucho tiempo. Y yo tenía unos parlantes que escuchaba en el lugar donde me drogaba y en esa capacidad del Indio de hablarte en los momentos más oscuros de tu vida para traerte a pensar y reaccionar. Y me acompaño en esos momentos oscuros, en esos momentos de recuperación de los mismos espacios oscuros». Del mismo modo, la obra del Indio estuvo presente tras las rejas: «También me acompaño en el encierro cuando estaba preso. Por supuesto que, en cada etapa de mi vida, las letras del Indio tienen esas cosas que a cada uno entendemos que nos dice una cosa distinta las letras del Indio. A medida que va pasando el tiempo, va cambiando el significado de la misma letra en tu vida».
La banda sonora de los estados de ánimo
A la hora de analizar la discografía, Salvatierra explicó que la elección musical varía según el estado de ánimo, destacando la versatilidad de la obra ricotera. «Es muy difícil elegir un disco del Indio o un tema del Indio porque me parece que tiene que ver con su estado de ánimo, que gira alrededor del reloj como decía él. Me parece que yo, por ejemplo, cuando estaba muy triste en momentos oscuros y Luzbelito es un disco, que es oscuro, de las tinieblas, de las sombras y ese momento de tanta angustia Luzbelito sonaba mucho pero también, en momentos de alegría, escuchaba Gulp!, donde hay temas que también te llevan bien arriba», puntualizó, aunque se animó a rescatar una pieza oculta de su catálogo: «Pero si vos me dieras a elegir un tema, yo te diría «mi genio amor», que es un tema poco conocido y guardado. Este tema siempre me encantó».
Hacia el cierre del reportaje, el referente barrial reflexionó sobre la horizontalidad intelectual de Solari y el fenómeno sociopolítico que genera en las barriadas. «Yo escuche una frase en estos últimos días que me impactó, que fue un tweet que andaba dando vuelta, que decía ‘Hizo bailar a los filósofos y leer a los ladrones’ y yo creo que eso es lo que significó el Indio para nosotros. El Indio tuvo una altura tal, que nunca lo subestimo y nunca hizo una letra mala para nosotros para que la entendamos. Nunca bajo su nivel de prosa para defender y que el pueblo entienda. Al contrario, escribió lo que tenía que escribir y se lo dio al pueblo para que lo entendiera y no se elevada a ese estatus de filósofos que tiene él», subrayó con admiración.
Para Salvatierra, la masividad del mito no fue una construcción corporativa, sino una conquista de los sectores populares. «El Indio no creo una banda para los sectores populares sino más bien fueron los sectores populares que se adueñaron de la banda. Se apropiaron de ella», sentenció.
Finalmente, analizó la última movilización y el fuerte componente político que emana de sus seguidores: «Lo que vi ayer fue un montón de gente movilizada, en su gran mayoría que vinculaba al Indio con su visión política. No sé si esto puede ser un germen de algo, pero lo que si vi ayer yo fue jóvenes llorando, familias, abuelos con sus hijos y nietos, locos sueltos como en la misa de los Redondos y todo eso es Pueblo. Lo que, si también vi ayer fue mucha movilización, gente contenta y con ganas de estar movilizada y estar juntas. Era un clima distinto, un clima que estaba despidiendo a su ídolo con una tristeza profunda pero también estaba celebrando al mismo tiempo la posibilidad de estar juntos y unidos».