En diálogo con A Quemarropa – conducido por Luciana Glezer, Pablo Dipierri y Demián Verduga – por FM La Patriada, el economista y exdirector del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), Enrique Mizrahi, alertó sobre el impacto de la suba de costos en combustibles y retenciones bajo la gestión de Javier Milei.
Además, destacó el valor estratégico de la actividad para el ingreso de más de 2.000 millones de dólares anuales y el resguardo de la soberanía en el Atlántico Sur, al tiempo que analizó las desigualdades laborales en las plantas en tierra y los desafíos de fiscalización en el mar argentino.
De tal modo, durante la emisión, el especialista analizó el rol estratégico de la actividad pesquera para el ingreso de divisas, el escenario de soberanía en el mar argentino y las complejas transformaciones laborales del sector.
El impacto de las medidas económicas y el aporte de divisas
Al evaluar el presente del sector y la coyuntura macroeconómica reciente, Mizrahi señaló con claridad los principales factores de presión sobre la actividad: «A la pesca no le está yendo bien con el gobierno de Milei porque aumentaron mucho los costos de combustible y tiene retenciones que antes a la pesca nunca le sacaron. A su vez, en los mercados internacionales, no tienen precios tan altos como tenía hace años. Es toda una lucha, pero de igual modo sigue existiendo y trabajando».
A pesar de este panorama, el exdirector del INIDEP remarcó el carácter indispensable del sector para la estabilidad económica nacional, destacando que «hay varias razones para pensar a la pesca como una actividad estratégica. La más conocida es por el ingreso de divisas, que significa. Es una actividad centralizada en algunos puertos y todo el mar argentino genera una cantidad de divisas importante que supera muchas veces los dos mil millones de dólares al año».
Soberanía, patrullaje y el problema de Malvinas
En relación con el resguardo del territorio marítimo, el economista sostuvo que «la otra razón es la importancia estratégica de ocupar el mar argentino y ser una especie de seguro para la soberanía porque es importante para la estabilidad del país y además se agrega el crecimiento de los puertos y las industrias pesqueras que están alrededor del puerto».
Respecto del control de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) y la presencia de flotas extranjeras, el especialista analizó el trabajo de las Fuerzas Armadas y los límites de la fiscalización: «En principio, Argentina tiene una explotación soberana de su pesca. Lo único que puede pasar, son dos temas, que son complicados. Primero, no existe una línea que traza las 200 millas de la zona económica exclusiva y la altamar ya que es una línea imaginaria, que muchas veces algún vivo se pasa».
Asimismo, agregó que «sin embargo, la zona exclusiva económica está bien controlada por la Marina y la Prefectura. Pero, a veces, no se puede evitar porque el mar argentino es muy ancho y grande».
Mizrahi profundizó sobre la controversia en torno a los buques internacionales y diferenció la vigilancia efectiva de las construcciones discursivas: «Tiene relevancia el tema de los busques chinos y de otros países extranjeros en el sentido de que están explotando, por ejemplo, calamares que están dentro de la zona económica exclusiva de la Argentina. Pero, de todos modos, hay mucha fábula en eso. Si se meten, hay un patrullaje permanente de la Marina y la Prefectura. De igual manera, es muy difícil controlar todo el mar argentino porque es muy extenso».
En esa misma línea, alertó sobre la ocupación británica en el Atlántico Sur: «Pero, además, existe el problema de Malvinas que están dando licencias en la zona económica exclusiva argentina».
A su vez, detalló el impacto de las capturas en la alta mar adyacente: «El otro tema son los recursos, que están afuera de la zona económica exclusiva, que son compartidos y transzonales, que pasan, por lo que la explotación fuera de la zona exclusiva económica afecta porque son las mismas especies. Caso concreto son el calamar y la merluza».
Esquema laboral, precarización y representación sindical
Durante la entrevista en FM La Patriada, Mizrahi abordó las marcadas disparidades en las condiciones de trabajo dentro de la actividad pesquera, según si se realiza a bordo o en tierra. Sobre el trabajo embarcado, indicó que «hay diferentes formas de explotación. Por ejemplo, el personal embarcado tiene buenos sueldos, pero tiene un sacrificio enorme dado que es muy sacrificada la vida en mar, ya sea los barcos que van y vienen como aquellos que se quedan en altamar durante 20 o 30 días».
Al evaluar el panorama en tierra, el especialista advirtió sobre la precarización y el fenómeno de las cooperativas en la provincia de Buenos Aires: «Pero en tierra ya se puede igualar con cualquier persona que trabaja en la industria de tierra. O sea, el tema de la cooperativa es un tema muy complejo, que surge en Mar del Plata, donde prácticamente se da solo ahí y data de los años 80 cuando el costo de la mano de la obra era relativamente alto y se empiezan a quedar las cooperativas, por lo que aseguran que las plantas puedan contratar a terceros en la realización de la producción. Eso sí, tiene un problema serio ya que esta en desigualdad con muchos obreros sindicalizados y esa tercerización no está sindicalizado. Solo están sindicalizados los que están en trabajo permanente».
Asimismo, contrapuso la situación laboral bonaerense con el panorama de los puertos patagónicos: «En Mar del Plata habría que ver cuantos están sindicalizados porque es según la época. Mientras que, en el sur, prácticamente, es muy alta la proporción de obreros que están sindicalizados».
Evolución histórica, regulación y agregado de valor
En cuanto a la trayectoria institucional y la administración de los recursos marinos, Mizrahi resaltó que «Argentina exporta y explota bien los recursos de la pesca. Incluso tiene un buen manejo de los recursos a través de la investigación del INIDEP y las medidas que van tomando el Consejo Pesquero». Y completó: «De alguna manera, hay un control y política, que antes no había. En la historia de la pesca argentina, poco a poco se fue modificando y perfeccionando todo el sistema de control y producción».
Al precisar cuáles son los pilares comerciales de la actividad, el exdirector destacó que «el producto rentable, que hizo que explotará la pesca argentina fueron, básicamente, calamar, merluza y langostinos, que son lo más importantes».
Al mismo tiempo, repasó los acontecimientos que estructuraron la industria nacional: «Yo entiendo que los hitos relevantes para la pesca argentina fueron la erradicación de la colonia de pescadores en Mar del Plata, el mercado concentrador de Barracas y, posteriormente, el más importante es que a partir de los años 70 el mercado internacional se abre a la pesca argentina, es decir a los productos pesqueros argentino y de ahí cambia bastante porque se produce un mayor crecimiento tanto en busques como en plantas y exportaciones».
Respecto de la orientación del mercado y el surgimiento de grandes firmas pesqueras, remarcó que «la realidad de la Argentina fue que toda su producción se basó en la exportación y se basa en lo que compra y lo que requiere la mano internacional».
A lo que añadió: «Ahora el tema de la industria es muy particular porque empezó tomando exportaciones que, en realidad, producían otros y hoy es la empresa pesquera más grande porque tiene desarrollos en todos los diferentes puertos», señalando además que «es un tema muy particular porque nace de una imposición para poder importar, pero evidentemente nació de la casualidad».
Finalmente, Mizrahi definió la dinámica económica del procesamiento marítimo e industrial en los principales puertos del país: «No es que la cadena de valor está dada solamente por lo que se produce en tierra, todo produce cadena de valor. Esto de pescar, que es un recurso común, se transforma en un recurso privado y de ahí cada uno va buscando su mejor forma de exportarlo y obtener sus ganancias».
En ese sentido, concluyó: «Mar del Plata se caracteriza por tener dos tipos de flotas. Puerto Madryn también. Una flota pesquera importante de congeladores, que trabaja solamente en altamar, pero trae productos terminados y una flota, que opera en la pesca, descarga y procesa en la tierra. Ahí hay valor agregado por el solo hecho de pescar y procesar, que cuesta mucho».
