Jun 03 2026
Jun 03 2026

Diciembre argentino

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Luego de conocer el decretazo de Milei, fueron miles los autoconvocados que durante la madrugada del jueves llegaron a Rivadavia y Callao cantando «La Patria no se vende». A 22 años del estallido social del 2001, «piquete y cacerola la lucha es una sola», se volvió a escuchar frente al Congreso de La Nación | Por Lucía Bernstein Alfonsín.

Evento canónico. A 22 años del estallido social del 2001, que culminó con la renuncia del presidente Fernando de la Rúa y 39 muertos por la represión, los piqueteros ocuparon las calles durante el día y las cacerolas llegaron por la noche para tomar la posta. «Piquete y cacerola la lucha es una sola», se escuchó frente al Congreso de La Nación.

Fueron miles los autoconvocados que durante la madrugada del jueves llegaron a Rivadavia y Callao cantando «La Patria no se vende». El rechazo al Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU) anunciado por el presidente Javier Milei, que implica una profunda desregulación de la economía, deroga múltiples leyes y normativas y apunta a avanzar en la privatización de empresas públicas, fue contundente. «Si los mayos son franceses, los diciembres son argentinos», dijo el usuario de X @resemantizador.

DNU
Imagen: X de Sergio Valar.

Duró poco el despliegue del «protocolo antipiquete», anunciado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. En el día, el megaoperativo desplegado por las cinco fuerzas federales y la Policía de la Ciudad cercó la movilización convocada por la Unidad Piquetera y partidos del Frente de Izquierda a la Plaza de Mayo, pero por la noche las arterias de la Ciudad fueron ocupadas por los autoconvocados que, con banderas argentinas y cacerolas, caminaban a la plaza, y no se vio rastro de presencia policial en los alrededores.

Las personas trepadas a las rejas del Congreso, subidas a los techos de las paradas de colectivos o arriba de los tachos de basura buscaban un plano panorámico del mar de gente que llegaba de todos lados. El olor a bengala y los redoblantes de tambores daban el tono al ambiente festivo que se vivía en la Plaza del Congreso, interrumpido solo por los rostros indignados que delataban el motivo del encuentro.

En las rejas del Congreso colgaba un cartel que decía: «Se vende. Edificio en block. Últimos días gratis. Desalojo inmediato. Milei Propiedades», y al lado las manos de los jóvenes manifestantes se agitaban al ritmo de «Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode» y «Milei, basura, vos sos la dictadura».

Imagen: Télam.

«Era el abrazo que necesitaba», dijo la chica con la remera de la selección que, sin soltar a su amiga, sostenía con una mano su cacerola y con la otra la bici. El repudio al decretazo de Milei que dejó de lado todos los carriles institucionales convocó al encuentro a cientos de personas en búsqueda de red.

Tras la difusión del mensaje presidencial, se comenzaron a registrar cacerolazos de los balcones y bocinazos de los conductores en diversos puntos de la ciudad de Buenos Aires, el Conurbano bonaerense y en las distintas ciudades del país como Rosario, La Plata, Bariloche y La Rioja.

Previo a la concentración porteña en el Congreso, las personas bajaron a las esquinas y cortaron las calles de los barrios de Constitución, San Cristóbal, Villa Crespo, Flores, Almagro, Caballito, Palermo, Belgrano, Boedo, Nuñez, Chacarita, San Telmo, Balvanera, Recoleta y Parque de los Patricios.

Imagen: Télam.

Entre los tambores y las cacerolas que inundaron el Congreso, se escucharon también los cantos irónicos, y no tanto, de «Que se vayan todos», «Paro general» y «La casta tiene miedo».

En una nota de Pablo Dipierri publicada hoy por la mañana en La Patriada Web, el periodista advierte: «Contra la vida en clave editorial que convierte a cualquier tuitero en columnista de radio y a cualquier periodista en juez o maestro ciruela, es probable que ese sindicalismo sucio, feo y malo, junto a los jerarcas de una estructura política anquilosada, terminen siendo el último bastión de una Argentina que no se entrega a la devastación y el despojo».

Ahora que la expectativa queda en el accionar del Poder Legislativo y Judicial y en la efectividad de la división de poderes, ¿cuáles son los cantos que nos abrazarán en las plazas?

«La memoria selectiva de un pasado reciente romantizado no es fértil para la construcción de las condiciones sociales que permitan recrear una nueva mayoría contra el deseo de los que quieren volver al país preperonista de los inicios del Siglo XX», completó Dipierri en su nota.

Frente a la manifestación espontánea de un sentimiento indignado y patriótico, y a contramano a un tiempo acelerado que promueve la contundencia de una expresión digital polarizada, la salida a las calles podría ser un buen primer paso para acercarse a la reflexión colectiva y a la composición de nuevas melodías.

Imagen: Télam.
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