Moscú y Pekín profundizan su alianza estratégica

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La visita a China del primer ministro ruso supone un avance en el estrechamiento del vínculo económico entre ambas potencias. La desdolarización, uno de los objetivos de fondo, en un contexto geopolítico de retroceso de la influencia de la divisa estadounidense en los flujos comerciales.

El primer ministro de Rusia, Mijaíl Mishustin, llegó este martes a China con una extensa agenda, que incluye una reunión con el presidente Xi Jinping y la firma de acuerdos de comercio e infraestructura. Fue recibido por el embajador de Moscú en China, Igor Morgulov, y por el jefe diplomático chino en Rusia, Zhang Hanhui.

Una de las principales actividades de las que participará el primer ministro ruso es el Foro Empresarial Ruso-Chino, instancia a la que fueron invitados algunos de los magnates que fueron objeto de sanciones por parte de Occidentes, entre los que se cuentan empresarios de las ramas del acero, la minería y los fertilizantes. Contará además con la presencia del viceprimer ministro, Alexander Novak, encargado de asuntos energéticos en la Federación Rusa.

“La cumbre sino-rusa celebrada en marzo fue un acto importante que atrajo la atención de todo el mundo”, sostuvo Mishustin desde la ciudad de Shanghái, en referencia al encuentro que el mandatario chino mantuvo con su par ruso, Vladimir Putin. También agregó que ambos líderes abordaron “prioridades estratégicas para la cooperación a medio plazo”, contemplando un incremento del comercio bilateral hasta los 200.000 millones de dólares (aproximadamente 185.000 millones de euros).

Además, uno de los objetivos es expandir los intercambios en divisas nacionales entre ambos países. Este movimiento busca ahondar en el proceso de ‘desdolarización’ que se viene produciendo con fuerza a escala global en el último tiempo. “¿Por qué una institución como el banco del BRICS no puede tener una moneda para financiar las relaciones comerciales entre Brasil y China, entre Brasil y los otros países del BRICS?”, se preguntaba en abril el jefe de Estado brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en ocasión de la asunción de Dilma Rousseff como nueva presidenta del banco de aquel organismo.

“Este crecimiento está acompañado por importantes transformaciones cualitativas y, sobre todo, por un descenso de la dependencia del dólar y otras divisas occidentales. Si en 2021 sólo una cuarta parte de los acuerdos entre nuestros países era llevado a cabo en nuestras divisas nacionales, durante el último año fueron casi dos tercios”, afirmó Mishustin.

Fuente: Europa Press

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