Jul 21 2024
Jul 21 2024

Presencia con Bolsonaro, ausencia en el Mercosur: la diplomacia paragubernamental de Milei

Publicado el

Por Camil Straschnoy

El Presidente prioriza representarse a sí mismo y a su espacio político, pero no al Estado argentino.

La participación de Javier Milei este domingo en la reunión conservadora en Brasil junto al ex mandatario y líder opositor Jair Bolsonaro y su ausencia hoy en la cumbre del Mercosur en Paraguay no son hechos disociados. Por el contrario, exponen una inédita mirada diplomática en la que el Presidente prioriza representarse a sí mismo y a su espacio político, pero no al Estado argentino.

Por un lado, esto se evidencia en la valoración que le dio a ambas reuniones. Eligió ir a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), en Camboriú, una cita que le sirve a él para recibir aplausos de un público que tiene el mismo marco ideológico e intentar posicionarse como referente regional de ese espectro político.

Pero ese encuentro no repercute en lo más mínimo en la situación de Argentina, como sí lo hace la cumbre del Mercosur, que tiene un peso en la balanza económica y comercial del país, en la integración social y la cultura de la región.

Y esa ausencia es más notoria en momentos en el que el bloque discute internamente su relación con otros mercados extrazona, sea tanto el demorado tratado con la Unión Europea (UE) o en la posibilidad de darle flexibilidad a los países para que negocien sus propios acuerdos, tal como exige Uruguay que quiere firmar un pacto de libre comercio con China.

“Milei está llevando a cabo una política exterior bastante particular de la cual yo no recuerdo un antecedente similar, no solo en Argentina, sino incluso a nivel global. Una política exterior que la llamaría paragubernamental, que no está vinculada con una agenda de gobierno y tampoco está vinculada a otros gobiernos”, explicó a La Patriada Web Alejandro Frenkel, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor de la Escuela de Política y Gobierno en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Y añadió: «Se reúne con líderes, figuras o va foros que son de partidos políticos, pero no de los que gobiernan. Aunque al mismo tiempo él no deja de ser el Presidente. Es un cargo que es constitutivo. No es que uno se saca un traje y de repente se pone otro y deja de serlo».

«Es bastante particular porque son acciones internacionales, pero que están por fuera de lo que es su función de gobierno. Es una actividad política que no tiene que ver con su cargo de jefe de Estado«, completó el investigador del Conicet.

Esto le permite a Milei mantenerse fuera de todo protocolo. En la cumbre conservadora, por ejemplo, pudo montar su show: una presentación de tres minutos de su vocero, Manuel Adorni, en el que calificó al mandatario como «el mayor exponente de la libertad en Argentina y a nivel mundial», una foto retocada de fondo para lucir un mentón más esbelto, la canción Panic Show de La Renga como cortina para su ingreso, juego de luces, arenga a la audiencia y muchos gritos.

La misma puesta escena que eligió para su campaña, aunque la gran diferencia es que ya no es candidato, sino presidente. Un espectáculo que no podría repetir en la cumbre del Mercosur en Asunción, en la que Milei fue el único jefe de Estado ausente.

Abrazos con opositores mientras esquiva a sus pares

Su faltazo y reemplazo por la canciller, Diana Mondino, no pasó desapercibido en Paraguay. «No solo es importante el mensaje, es importante el mensajero. Si el Mercosur es muy importante, acá deberían todos los presidentes. Yo le presto importancia al Mercosur», apuntó el mandatario de Uruguay, Luis Lacalle Pou, que asumió además la presidencia del bloque al que Bolivia se sumó como miembro pleno.

El libertario esquivó a los otros presidentes, pero se abrazó con líderes de la oposición. Lo hizo ayer con Bolsonaro, como ya lo había hecho con Donald Trump en febrero al participar de la reunión del CPAC en Estados Unidos, y en mayo, al hablar en un acto organizado por el partido de ultraderecha español Vox, en Madrid, junto a la cabeza de esa formación, Santiago Abascal.

«Otros presidentes asistieron a foros que tienen que ver más con partidos políticos. El problema es cuando los intereses partidarios contradicen o entran en conflicto con los intereses como jefe de Estado. Acá se da que va a una reunión de la CPAC en Brasil mientras está desarrollando la cumbre del Mercosur. Eso es lo grave y lo contradictorio. O cuando va a Estados Unidos y se reúne con Trump, que es hoy la principal figura de la oposición. Y lejos de tener un perfil bajo, Milei enfatiza que tuvo esas reuniones. Ahí entra en contradicción esa dinámica de líder político frente a su rol como líder de Estado”, indicó Frenkel.

En esta concepción es que no le importó agraviar a Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, primer socio comercial de Argentina. Aunque a nivel de cancillería la relación es aceptable, el clima de tensión de los Ejecutivos creció alimentado por las declaraciones de Milei (lo llegó a llamar “corrupto” en campaña) como también por la presencia en Argentina de decenas de fugitivos del ataque a los tres poderes en 2023 en Brasilia perpetrado por seguidores de Bolsonaro.

A diferencia de lo que pasó en España, cuando generó un conflicto al criticar duramente al presidente Pedro Sánchez, esta vez el líder de La Libertad Avanza no mencionó a Lula. De fondo estaba la advertencia del Palacio de Planalto sobre una acción diplomática concreta si se cometía una nueva ofensiva.

Milei sí salió en defensa de su aliado Bolsonaro al calificar que sufre una «persecución judicial”. También pidió “que el mundo le diga nunca más socialismo”, aunque casi al mismo tiempo en Francia se anunció la victoria de la alianza de partidos de izquierda en la segunda vuelta de las elecciones legislativas, en un resultado que revirtió el fuerte avance de la ultraderecha la semana pasada.

Se viene el G20 con Lula como anfitrión

En el corto plazo, a esta visión diplomática del Gobierno argentino se le viene un gran desafío que es el G20. Brasil tiene la presidencia pro témpore del grupo este año, por lo que Milei tendría que viajar a una cumbre organizada justamente por Lula y allí podría darse la primera foto entre ambos mandatarios.

Aunque la fecha podría darle un motivo para envalentonarse. La cita de jefes de Estado en Río de Janeiro es el 18 y 19 de noviembre, dos semanas después de las elecciones en Estados Unidos en la que los sondeos pronostican un regreso a la Casa Blanca de su amigo Trump, un mandatario que, al igual que Milei, propició la desintegración del principio básico del multilateralismo en la diplomacia.

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