En una extensa entrevista brindada al programa Doble Fondo por FM La Patriada, conducido por Analía Argento, Javier Lewkowicz y Martín Piqué, el intendente de Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño, trazó una radiografía alarmante de la situación en su distrito, signada por un incremento exponencial en la vulnerabilidad social y el abandono financiero por parte del Poder Ejecutivo Nacional.
Rodrigo Aristimuño, intendente de Coronel Rosales, expuso cómo la crisis socioeconómica golpea con fuerza en el sur de la provincia de Buenos Aires, donde el impacto de las políticas de desregulación y ajuste del Gobierno nacional se combina de manera dramática con las secuelas de catástrofes climáticas aún no resueltas por la Casa Rosada.
El dato más crudo de la realidad local se ve reflejado de forma directa en las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social del municipio, donde la demanda de asistencia alimentaria básica se disparó a niveles inéditos en pocos meses, transformando el tejido comunitario local de manera drástica. Aristimuño precisó la magnitud de este flagelo al señalar el salto nominal de personas que requieren de la intervención del Estado para poder subsistir día a día: «Iniciamos la gestión y había un acompañamiento de un promedio de 50 personas de desarrollo social, hoy tenemos más de 2,000 familias que acompañamos con comida».
De 50 personas a 2.000 familias: la emergencia alimentaria en primera línea
Esta cifra representa un impacto directo sobre casi 10.000 rosaleños, en una comunidad de aproximadamente 74.000 habitantes. De acuerdo con el jefe comunal, la dramática situación responde a una estructura local fuertemente «estado-dependiente», donde convive la base naval militar más grande del país con salarios civiles y militares que sufren un profundo retraso respecto de la inflación general.
Frente a este escenario, Aristimuño cuestionó con firmeza que la agenda política nacional se distraiga en internas partidarias o discusiones de candidaturas de cara al año electoral, mientras los sectores populares y las clases medias enfrentan el invierno en condiciones de desamparo total. «El vecino está preocupado porque le quiten la zona fría el vecino. Está preocupado porque no le alcanza para pagar el gas y no le alcanza para comer», enfatizó el mandatario, desmarcando las urgencias de su comunidad de los debates de la superestructura política.
El contraste entre el auxilio provincial y el «ni un alfiler» de la Nación
La encrucijada de Coronel Rosales se profundizó a raíz de dos grandes temporales e inundaciones ocurridos el 16 de diciembre de 2023 —a solo días de haber asumido la gestión— y el 7 de marzo de 2025. Aunque el Congreso de la Nación votó una ley de emergencia que disponía de fondos específicos para reconstruir la infraestructura pública dañada tanto en Bahía Blanca como en Coronel Rosales, la norma fue vetada en su totalidad por el presidente Javier Milei.
El intendente fue tajante al describir la total ausencia de transferencias de recursos nacionales para mitigar los daños de la tormenta y llevar adelante las obras públicas esenciales para el distrito: «No hemos recibido del gobierno nacional y lo digo así, llanamente, ni un alfiler».
En las antípodas de la postura adoptada por la administración nacional, Aristimuño destacó el rol activo y el acompañamiento permanente de la gestión de Axel Kicillof, calificando al mandatario bonaerense como «un amigo de los rosaleños. «El gobernador no es un amigo del intendente, es un amigo de los rosaleños». La Provincia intervino a través del Ministerio de Obras y Servicios Públicos y la DIPAC para iniciar el recambio de más de 34 colectores cloacales desbordados, con una inversión que supera los 2.000 millones de pesos.
Para el jefe comunal, la justificación de la falta de recursos no es una opción válida para quienes conducen los destinos de los municipios o las provincias, marcando una clara distancia conceptual y ética respecto del discurso de austeridad extrema que emana de Balcarce 50:
»Si hay algo que no se le permite ni al gobernador ni a los intendentes es decir no hay plata. Es decir, ante un requerimiento de un vecino ni el gobernador ni los intendentes podemos decir miren no hay plata eso no está permitido ya que el único que lo puede decir es el presidente de la nación, nosotros no».
Asfixia al comercio local y el fin de firmas históricas
El modelo económico de corte recesivo implementado por la administración central repercute de forma directa sobre la actividad mercantil local, provocando la caída drástica de la recaudación municipal y el cierre definitivo de establecimientos comerciales tradicionales que habían logrado sobreponerse a crisis históricas anteriores.
»Están cerrando comercios que son históricos. Mira, están por cerrar comercios que tienen casi 30 años de antigüedad que sobrevivieron las crisis que ya sabemos en la Argentina y que sobrevivieron la pandemia pero que no sobrevive a este modelo económico de apertura indiscriminada y de falta de empatía con el pueblo nacional».
Frente a esta parálisis comercial, Aristimuño explicó la estrategia financiera adoptada por su administración para inyectar liquidez en el mercado local y asegurar que las familias de los más de 800 trabajadores municipales pudieran contar con recursos para el Día del Padre: «Juntando pesito por pesito pudimos pagar el aguinaldo». Explicó que el salario del trabajador se vuelca por completo al consumo de cercanía, transformándose en un motor indispensable para sostener las persianas abiertas de la economía del distrito.
Salud en crisis y el mito de la eficiencia privada
Otro de los puntos neurálgicos de la entrevista en FM La Patriada giró en torno al colapso del sistema sanitario regional. Coronel Rosales padece el severo deterioro de las prestaciones del Hospital Naval y de la obra social del personal de las fuerzas armadas (IOFA), lo que genera una migración masiva de pacientes hacia el único efector disponible: el hospital público municipal. »El Hospital Naval no tiene mamógrafo y no tiene ecógrafo. Todo eso me va al hospital público municipal porque yo no tengo sector privado. En realidad, no hay sector privado acá», enfatizó.
Ante esta falencia estructural y frente a las teorías económicas oficiales que delegan la provisión de servicios esenciales en las dinámicas del libre mercado, el intendente relató las gestiones formales realizadas para atraer inversiones privadas a la salud local, con resultados completamente nulos debido a criterios estrictamente comerciales: »Yo dono el terreno que quieran para que venga un sanatorio privado. No tengo problema porque lo eximo de las tasas, pero no vienen porque no es rentable».
Desinversión vial y el sesgo de la quita de impuestos
Finalmente, Aristimuño denunció el estado de abandono absoluto de las tres rutas nacionales que atraviesan la jurisdicción de Coronel Rosales, una zona de tránsito neurálgico para el transporte de la cosecha hacia el puerto y el movimiento comercial de la región. Criticó la decisión oficial de implementar un peaje en la Ruta 3 y objetó que el Estado continúe percibiendo el impuesto al combustible sin volcar dichos recursos a la reparación vial.
El de Coronel Rosales concluyó la entrevista con una fuerte reflexión de carácter distributivo, desarmando el relato gubernamental sobre el alivio fiscal masivo y focalizándolo en el verdadero sector beneficiado por el programa económico actual:
»Le bajaron el impuesto a la compra de autos de lujo. Mi mamá, que es pensionada, no le bajó ningún impuesto. Mi mamá no va a comprar un auto de lujo, más bien quiere comprar los medicamentos y salir a merendar con su nieta».
De esta manera, remarcando la urgencia de construir una alternativa que devuelva la esperanza a un pueblo que sufre la desatención del Estado federal, el jefe comunal cerró un testimonio contundente, exponiendo las asimetrías de un modelo que busca alcanzar el equilibrio fiscal «en un Excel que cierre», pero, según advirtió, «con la gente afuera».
