El gobierno quiere un mapa más violeta en 2027

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por Fabián Waldman

Gobernadores aliados cierran acuerdos con Casa Rosada hoy mirando las elecciones del año próximo mientras en Casa Rosada aspiran a consolidar un partido victorioso en 16 provincias.

Los gobernadores de partidos cercanos al Gobierno nacional trabajan hoy con la mirada puesta en octubre del 2027 y en la posibilidad de mantener el poder dentro de sus territorios. Las elecciones de octubre pasado marcaron un claro avance del mileísmo en todo el país, donde La Libertad Avanza logró pintar de violeta catorce distritos.

La experiencia libertaria en Mendoza (Alfredo Cornejo), Chaco (Leandro Zdero) y Entre Ríos (Rogelio Frigerio), donde se alcanzaron acuerdos con los mandatarios, es el modelo que piensan reiterar en las próximas elecciones. En esos territorios, la definición de las candidaturas al Parlamento quedó en manos de Balcarce 50, lo que incrementó su número de legisladores propios, mientras que los gobernadores conservaron la conducción del distrito. “Llegado el momento vamos a actuar como en Chaco, Mendoza y Entre Ríos”, confirmó una alta fuente de Gobierno a FM La Patriada.

Esta estrategia es compartida por los dos sectores de poder en la Casa Rosada. Desde el entorno de Lule Menem, armador nacional de La Libertad Avanza, y cerca del asesor Santiago Caputo, comparten esta idea y cada uno se atribuye la idea y la posibilidad de pintar de violeta 16 jurisdicciones. Inclusive, cerca de los hombres de «Las Fuerzas del Cielo» ironizaron y festejaron la coincidencia en el objetivo.

Es conocida la postura de “tábula rasa” definida desde el Sillón de Rivadavia: incorporar a todos aquellos que deseen sumarse al proyecto libertario. Pero esta posibilidad tiene un solo e ineludible ítem: la rendición completa a los pies del león. Esto implica la entrega —o al menos el condicionamiento— de la estrategia electoral y el acompañamiento sin dobleces a las políticas del Presidente.

La participación para la aprobación de la Reforma Laboral por parte de Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Claudio Vidal (Santa Cruz) muestra el poder de “convencimiento” de un Gobierno que sabe ponerle valor a la desesperación de las administraciones por alcanzar acuerdos que les permitan subsistir en medio del ajuste sin fin.

La Libertad Avanza se mueve a sus anchas en este escenario electoral con un peronismo dividido y sin una conducción unificada. La aprobación de leyes en el Parlamento, aun sin conocerse los textos definitivos de las mismas, pone en evidencia la falta de una oposición que pueda hacer frente a la construcción oficialista. Solo cinco gobernadores quedaron sin sacar los pies del plato dentro del peronismo.

“Argentina estaba al borde de una crisis terminal y después de dos años hemos dado vuelta la página”. La frase, emanada del primer piso del palacio gubernamental, refleja el estado de ánimo de los funcionarios libertarios. «El Congreso más reformista de la historia» es la consigna enarbolada por el Gobierno, y la realidad parece darle la razón, dejando atrás décadas de legislación laboral y asistencia del Estado en funciones que las provincias no pueden satisfacer por sí solas.

La discusión hacia adentro del justicialismo no vislumbra una solución en el corto plazo. Más aún, según algunos sondeos, hoy Javier Milei se podría imponer en primera vuelta con el 40% de los sufragios versus un peronismo «tupacamarizado» en, por lo menos, tres partes.

Para darle aún más certeza y aprobación a esta posibilidad, ayer se presentó en sociedad un nuevo agrupamiento encabezado por Guillermo Moreno y Miguel Ángel Pichetto, tratando de dejar atrás los errores e ir por un peronismo centrista y capitalista. Cabe destacar que Miguel Ángel Pichetto visitó ayer a Cristina Fernández de Kirchner en San José 1.111.

Por otro lado, un conjunto de dirigentes sindicales encabezados por Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), y apoyado por uno de los titulares de la CGT, Cristian Jerónimo, presentó la estructura «Argentina Grande», que propone al showman televisivo Dante Gebel.

Mientras tanto, el enfrentamiento dentro del PJ bonaerense entre el kirchnerismo puro y el sector que responde al gobernador de la provincia de Buenos Aires pone la mirada en un debate que no puede entenderse fuera de la superestructura partidaria y aleja aún más a esos dirigentes de obtener un referente claro.

El enemigo más importante que tiene Javier Milei hoy es su propia política económica y como atravesará estos 20 meses un trabajador este desierto.

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