por Fabián Waldman
Javier Milei plantea una entrega a los brazos de Donald Trump de toda la política nacional e internacional. Su obsesión no le permite a nuestro país tener la suficiente independencia para maniobrar en un contexto de alta volatilidad política en la región.
Las declaraciones de Donald Trump sobre María Corina Machado y su negativa a “concederle” la Presidencia durante la transición a la mayor líder opositora —y ganadora del Premio Nobel— fueron recibidas en Buenos Aires con cautela.
“No tiene el respeto de la gente”. La frase del Presidente norteamericano tomó por sorpresa a los desprevenidos y confiados en la palabra del mandatario, quienes hicieron caso omiso a sus conocidas jugadas para patear el tablero, aunque muchas de ellas no se hayan traducido en acciones concretas.
La negativa a otorgarle el mando a Machado no solo se relaciona con su falta de arraigo en el territorio venezolano —donde es rechazada por las FFAA—, sino también con el encono personal de Trump hacia ella tras haber perdido el Nobel de la Paz el año pasado.
Donald Trump ya había descolocado a muchos con su trato hacia Volodimir Zelensky (Ucrania), Vladimir Putin (Rusia) y Xi Jinping (China). A pesar de las advertencias y antecedentes, Javier Milei siempre ha ido un paso más allá que los propios involucrados en su apoyo incondicional. En esta oportunidad, el Presidente argentino también «se pasó un par de pueblos» y debió poner el freno de mano. Desde Casa Rosada señalaron a La Patriada Web, respecto al secuestro de Nicolás Maduro, que “no es subjetivo que Maduro es un dictador ni narco”.
Esa frase, que baja desde el entorno de Santiago Caputo, no responde a la cuestión central planteada por este medio. Todas las respuestas desde Washington vinculan la incursión y el bombardeo a Caracas con la necesidad de recuperar el petróleo que la dictadura bolivariana habría quitado a las empresas norteamericanas. Sin embargo, las relaciones con compañías energéticas como Chevron no atravesaban ningún inconveniente y sus operaciones se realizaban con normalidad.
La nueva Estrategia para la Defensa norteamericana, emitida en diciembre pasado, encuentra su primera aplicación concreta del Corolario Trump para la Doctrina Monroe. Esta nueva perspectiva “Donroe” —rebautizada así por el propio Trump— plantea destinar los acotados recursos al propio continente americano para sostener el hemisferio occidental bajo dominio estadounidense y alejar la amenaza china.
A pesar de ello, y de la falta de pruebas concretas sobre la vinculación de Nicolás Maduro con el narcotráfico, en Balcarce 50 no se mueven un milímetro del camino trazado. Desde un despacho cercano a Karina Milei dejan clara la postura: “Nuestro apoyo a EE.UU. es incondicional”.
Además, Javier Milei se considera el representante más fiel de los intereses y las líneas directrices de la política exterior trumpista, defendiendo a ultranza la nueva postura de diálogo abierto con la presidenta delegada y exvicepresidenta, Delcy Rodríguez.
La dirigente venezolana decidió cambiar el tono en su último comunicado público, donde marcó la necesidad de un diálogo constructivo con los EE.UU., mientras crecen las sospechas sobre una negociación en curso por los pozos petroleros.
En el gobierno nacional, pese a tener una mirada distinta a la de la administración norteamericana, creen firmemente en el mando de Donald Trump. Para nuestro interlocutor, lo fundamental es que “no hay que adelantarse a los hechos”, apoyándose en la confianza sobre la transición dispuesta por el líder republicano.
Este medio volvió a consultar sobre las expectativas puestas en Rodríguez y si las definiciones de Trump brindan garantías. La respuesta del funcionario no dejó lugar a dudas: “Confiamos en Trump, en lo que él disponga”. Y agregó: “Ha demostrado un altísimo grado de eficacia y precisión”.
Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en esta segunda presidencia, los EE.UU. han realizado bombardeos en nombre de la libertad, pero siempre ligados a intereses petroleros, en: Somalia, Irak, Yemen, Irán, el Mar Caribe y Venezuela.