Manuel Adorni reemplazado por Karina Milei como Jefa de Gabinete y Patricia Bullrich como Vocera

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por Fabián Waldman.

Las tapas de los diarios y los canales no dejan de mostrar la imagen de Manuel Adorni cada vez más complicado por su situación patrimonial y los negocios realizados por su mujer Bettina Angelletti con empresas del Estado. Su lugar empieza a desvanecerse y el espacio político no ocupado lo llenan Karina Milei y Patricia Bullrich. Las dos mujeres se miran con recelo a pesar de necesitarse, por ahora, mutuamente observando el horizonte electoral del año próximo.

Karina Milei no acompañó ayer a Javier Milei y Manuel Adorni al cierre de una nueva conferencia de AmCham, la cámara de empresas norteamericanas en el país. En Casa Rosada señalaron la superposición de tareas, pues participaba en esos momentos en una reunión junto a Diego Santilli, Lule Menem y los gobernadores Alfredo Cornejo y Rogelio Frigerio.

Sin embargo, Santilli estuvo presente durante la extensa disertación de Milei. La ausencia de la Hermanísima fue un dato destacado pues suele participar siempre en estos eventos. En esta oportunidad, el Vocero recibió el respaldo del Presidente arriba y debajo del escenario. En la tarima destacó su excelente triunfo en las elecciones de mayo del año pasado y también se fundieron en un abrazo tras bambalinas, que fue difundido por la cuenta de la Jefatura de Gabinete.

El faltazo de la secretaria General de la Presidencia se dió en la misma jornada donde se sentó en el lugar del Jefe de Gabinete. Una demostración adicional en el avance sobre las decisiones del Ejecutivo y también de adueñarse del espacio físico y la relación con los interlocutores del gobierno. Esto a horas de iniciar la vista de ambos a Neuquén que los llevará a Vaca Muerta junto con el titular de YPF, Horacio Marín.

Las acciones de Bullrich nunca bajan

Las complicaciones diarias de la causa judicial del ex Vocero pone en aprietos a todo el oficialismo. Ningún funcionario ni legislador libertario está en condiciones de enfrentar una entrevista sin tener que pasar por la pregunta obligada: ¿Qué opina de Adorni? El noventa y nueve por ciento de los diputados, senadores y miembros del ejecutivo que concurrieron a la cita de ayer no quisieron brindar declaraciones ‘en on’.

Por lo bajo, todos expresaban su disgusto y las consecuencias negativas para el propio Presidente. A ello le sumaban la marcha del gobierno complicada por los números de la economía. La inflación llegó al 3,4%, afectada por la guerra y la mirada contemplativa de Luis Caputo, sin intervención estatal.

Las respuestas del gobierno en ámbitos “no amigables” no existen, salvo por la voz de Patricia Bullrich. La titular del bloque de senadores libertarios no tiene pruritos a la hora de responder. Consultada por este medio sobre si se había transformado en la nueva Vocera dijo no serlo, si no “ser una más”.

Su presencia frente al vacío de otras gargantas le suman puntos en la sorda carrera hacia el año próxímo. Consultada en los pasillos si las acciones a su favor subieron por el mal trago atravesado por Adorni, se escuchó a una Bullrich sonriente responder “nunca bajaron”.

Mirada con recelo por Karina Milei, Patricia Bullrich avanza con un objetivo ya expresado en 2023: el sillón de Rivadavia. No está claro que su objetivo sean las presidenciales venideras, pero si la caída en la imagen del Presidente se prolonga en el tiempo, las apuestas a favor de la senadora aumentarán automáticamente.

A pesar de estar contenida dentro del espacio violeta, Patricia Bullrich ha cambiado su camiseta de color a lo largo de su historia política y no es improbable pensar en una nueva transformación.

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