Santilli se reúne con cuatro gobernadores clave para «destrabar» la reforma laboral

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Con la mira puesta en la sesión de febrero, el Gobierno busca seducir a radicales y aliados provinciales. La negociación incluye desde deudas previsionales hasta gestos mineros para compensar la quita de coparticipación que amenaza el quórum.

La matemática del Senado no le cierra todavía al Gobierno y el verano legislativo se convirtió en una temporada alta de rosca política. Con las sesiones extraordinarias, con fecha de inicio el 2 de febrero, el ministro del Interior, Diego Santilli, sale a la cancha esta semana con una misión difícil: conseguir las 16 voluntades que le faltan al oficialismo para tener quórum y aprobar la reforma laboral.

Hoy el Gobierno tiene asegurados 20 votos propios, más el de Luis Juez. Para llegar al «número mágico» de 37, Santilli deberá convencer a los radicales (10 bancas) y a los partidos provinciales, que miran con desconfianza la letra chica del proyecto, especialmente el artículo 191. La modificación en el Impuesto a las Ganancias que propone la Casa Rosada implica, en la práctica, un recorte de $1.729.044 millones en la coparticipación prevista para 2026, un golpe a las cajas provinciales que ningún gobernador quiere absorber sin una compensación a cambio.

El tour de la negociación

La estrategia de Santilli es el «cuerpo a cuerpo». La primera escala es este lunes en Chaco, territorio aliado. Allí buscará blindar el apoyo de los legisladores que responden a Leandro Zdero, quien sintoniza con La Libertad Avanza.

Manuel Adorni y Diego Santilli recibieron al gobernador Zdero y sus colaboradores el 17 de noviembre de 2025.

Sin embargo, el martes llegará el plato fuerte y quizás el más indigesto: una cumbre en Casa Rosada con Sergio Ziliotto. El pampeano es uno de los más críticos con la quita de fondos coparticipables y su voto peronista será difícil de torcer sin poner números sobre la mesa.

Ziliotto, Gobernador de La Pampa, se reunió con Santilli y Adorni el diciembre pasado.

Para la mitad de la semana, la política se mezclará con la urgencia. El miércoles 14, Santilli aterrizará en Chubut para mostrar gestión en los incendios forestales junto a la ministra Alejandra Monteoliva, pero el trasfondo será puramente económico. El gobernador Ignacio Torres tiene dos votos clave en el Senado (Edith Terenzi y Andrea Cristina) y una factura pendiente: la deuda de Nación con la caja previsional de la provincia. Sin plata, esas manos difícilmente se levanten.

El gobernador de Chubut fue recibido en la Casa Rosada por Santilli y Adorni por primera vez en noviembre de 2025.

El rally cierra el jueves en Mendoza con Alfredo Cornejo, un peso pesado de la UCR que tracciona dos votos y cuya influencia es vital para ordenar la interna radical, donde molestan ciertos puntos técnicos, como el financiamiento del fondo de cese laboral con plata de la ANSES.

Alfredo Cornejo y Diego Santilli en la anterior visita del ministro del Interior a Mendoza.

El «poroteo» federal

Más allá de esta gira, el radar de Interior apunta a los gobernadores «dialoguistas» que suelen intercambiar gobernabilidad por recursos. En esa lista verde aparecen el salteño Gustavo Sáenz, el misionero Hugo Passalacqua (beneficiado recientemente con ATN) y el catamarqueño Raúl Jalil, quien acaba de recibir el control del Yacimiento Minero de Agua de Dionisio, un gesto que podría garantizar el voto del senador Guillermo Andrada.

También hay apuestas más arriesgadas, como la del correntino «Camau» Espínola, quien tras su acercamiento al radicalismo local de los Valdés podría terminar jugando a favor de la ley que desvela a Milei.

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