El Presidente inventarió las tropelías del Poder Judicial, en plena Asamblea Legislativa, por cadena nacional y con el proceso de juicio político contra los cortesanos en marcha. Además, reivindicó su gestión y criticó a la prensa por sembrar desánimo. | Por Pablo Dipierri
“Nunca en la historia había ocurrido que un presidente, en Asamblea Legislativa, imputara a la Corte Suprema un ataque a la Constitución y la República, con un juicio político en marcha y la cadena de sucesión completa a su lado”, dijo a este medio un magistrado con peso específico en la Cámara de Casación Penal. Para precisarlo, recurrió a las dos ocasiones en que un primer mandatario encaró con éxito una iniciativa para destituir a los togados del máximo tribunal por sus amenazas destituyentes: primero, Juan Domingo Perón y, después, Néstor Kirchner. Pero ninguno de los dos, recuerda, realizó las imputaciones públicas en la apertura del período de sesiones ordinarias, con la envergadura institucional que ese ámbito implica.
Aún cuando el presidente Alberto Fernández reivindicara su moderación frente a la fracción que se la factura como atributo negativo e incluso a pesar de que no utilizó la palabra “proscripción” para referirse a la situación judicial de la vicepresidenta Cristina Kirchner, el jefe de Estado acusó al Poder Judicial de interferir con las facultades del Poder Ejecutivo en el litigio por los fondos coparticipables en disputa entre la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires y le imputó la aplicación de la figura de “Derecho Penal de Autor” contra la líder del Frente de Todos, con el objetivo de inhabilitarla políticamente por lo que representa o expresa y no por lo que haya hecho o no. “Hace unos meses esta organización coronó su actuación con una condena en primera instancia a la Vicepresidenta. Lo hicieron tras simular un juicio en el que no se cuidaron las formas mínimas del debido proceso y se formularon imputaciones que rayan con el absurdo jurídico buscando su inhabilitación política”, profirió.
Desde el kirchnerismo podrá masticarse rabia por lo que consideró hasta acá tibieza y bajo esa caracterización tal vez deba leerse la ausencia del diputado Máximo Kirchner a la ceremonia en el Congreso, pero la intervención de Fernández fue consistente. A la misma hora que se formalizaba la inauguración del 141º período de sesiones ordinarias, el titular del PJ bonaerense visitaba el Centro de abuelos y abuelas ubicado en el nuevo Parque de la Integración Tierra, Techo y Trabajo en La Matanza, junto al ex legislador Facundo Tignanelli. Si bien Su banca vacía es flanco fácil para quienes anhelan la demolición de La Cámpora, no empaña una jornada parlamentaria de saldo positivo para el oficialismo aunque regale campo fértil para que siga creciendo la interna de la coalición gubernamental. Y por eso mismo, los eufemismos presidenciales ganan densidad aunque no apele a las keywords que la Vicepresidenta demanda.
La pregunta inquietante es si las increpaciones de Fernández contra los tribunales conniventes con el establishment redundarán en mayor volumen y densidad social y política para suplementar con fuerza la Comisión de Juicio Político, presidida por la diputada Carolina Gaillard.
En Comodoro Py, admitieron ante La Patriada que todavía no está claro si la presencia en recinto de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, presidente y vice, respectivamente, del cuarteto que completan Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, significa indemnidad garantizada o si las diatribas vertidas por el primer mandatario, tan irritantes para Joaquín Morales Solá, hieren en su susceptibilidad a los jueces. Además del eventual desgajamiento de sus vanidades, la principal amenaza para la corporación judicial sería que el peronismo se revalidara en las urnas y lo actuado en el proceso acusatorio en curso se profundice. Un triunfo del FdT en las urnas, que hasta hace poco casi nadie preveía, otorgaría bríos para ir, por lo menos, por la ampliación del número de cortesanos en el cuarto piso de Tribunales.
