Tras la llegada de una delegación norteamericana a Caracas, el gobierno de transición confirmó el comienzo de una etapa exploratoria para reabrir las embajadas, aunque reiteró su denuncia por la «agresión criminal» durante la captura de Maduro.
El gobierno de Venezuela informó este viernes que inició un «proceso exploratorio de carácter diplomático» con vistas a reanudar las relaciones bilaterales con Estados Unidos, las cuales permanecen rotas desde 2019.
A través de un comunicado firmado por el canciller Yván Gil, la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó que el objetivo es avanzar hacia el «restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países». En reciprocidad al gesto de Washington, Caracas anticipó que también enviará una representación oficial a la capital estadounidense.
#Comunicado 📢 El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela reitera la denuncia nivel internacional que ha sido víctima de una agresión criminal, ilegítima e ilegal contra su territorio y su pueblo, acción que ha dejado más de un centenar de muertes de civiles y… pic.twitter.com/uVhvDIzRrV
— Yvan Gil (@yvangil) January 9, 2026
La misión de EE.UU. en Caracas
El Departamento de Estado de EE.UU. confirmó que una delegación oficial arribó al país caribeño este viernes 9 de enero. El grupo está encabezado por el Encargado de Negocios de la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela (VAU), John T. McNamara.
Según explicó un funcionario norteamericano, el equipo viajó para «realizar una evaluación inicial con miras a una posible reanudación gradual de las operaciones» de la embajada en Caracas.
Diplomacia en medio de la tensión
Pese al acercamiento, el canciller Gil marcó la postura del nuevo gobierno de transición: ratificó que Venezuela «enfrentará esta agresión por la vía diplomática», considerándola el único camino legítimo para la defensa de la soberanía.
En el mismo comunicado, el funcionario reiteró la denuncia internacional por lo que calificó como una «agresión criminal, ilegítima e ilegal» por parte de las fuerzas de Donald Trump, recordando que la operación dejó un saldo de «más de un centenar de muertes de civiles y militares».
De-escalada militar en el Caribe
En paralelo a los movimientos diplomáticos, Estados Unidos comenzó a reducir su despliegue militar en la región. Según informó el diario The New York Times, el Pentágono trasladó dos buques de transporte anfibio (el USS Iwo Jima y el USS San Antonio) hacia aguas al norte de Cuba, alejándolos de la costa venezolana.
Este repliegue implica una reducción de aproximadamente 3.000 efectivos, dejando la fuerza operativa en unos 12.000 soldados. Si bien la administración Trump aseguró que mantendrá presencia naval para operaciones antinarcóticos, el retiro de buques clave y del portaaviones USS Gerald Ford señala una distensión tras el cumplimiento del objetivo militar de capturar a Maduro.
Fuente: Infobae.
