El regreso de los militares al Poder Ejecutivo

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por Fabián Waldman.

El Gobierno avanza en todos los frentes tratando de catalizar el triunfo del pasado 26 de octubre. La sanción del Presupuesto 2026 y la reforma laboral junto a la fiscal ya están el menú de las sesiones extraordinarias. Al mismo tiempo, marca la cancha a las FFAA incorporando al Jefe del Ejército Carlos Alberto Presti y apuesta a un nuevo obsceno alineamiento y subordinación de los militares a los EE.UU. en espejo a su política exterior.

La llegada de Carlos Alberto Presti al Poder Ejecutivo ha despertado miradas enfrentadas. Un ex Comandante en Jefe lo ha definido con un «perfil profesionalista» y ve en este movimiento una “jugada audaz del Gobierno”. Por otro lado, señaló a La Patriada Web que desde lo gestual es una acción muy interesante, «pero si no lo apoyan con recursos presupuestarios no va a poder solucionar nada y quedará solo en eso».

Las promesas hacia el nuevo miembro del gabinete deberían incluir saldar el tema de salarios donde el mismo Javier Milei suspendió una actualización de los mismos pautada para marzo de 2024.

También es significativo el retroceso de IOSFA, la obra social de las FFAA; la constructora COVIARA, empresa dedicada a generar soluciones habitacionales para los militares; y por último el Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF), cuyos recursos fueron restringidos desde el 10 de diciembre de 2023 y no tenían relación con el Presupuesto Nacional. “Si no se los asignan, será todo sarasa”, concluyó nuestro interlocutor.

Lo cierto es que el alineamiento ideológico con los EE.UU. no deja lugar a dudas sobre los condicionamientos con los cuales asumirá su cargo el nuevo ministro de Defensa. Inmiscuir por primera vez desde 1983 a las FFAA en su conjunto en las decisiones políticas del gobierno de turno condiciona el funcionamiento de las mismas.

Mientras en las Fuerzas de Seguridad (FFSS) la saliente titular de la cartera, Patricia Bullrich diseñó una estructura copiada de la Homeland Security – su par norteamericana- las FFAA aún no han avanzado en una conformación similar a la norteamericana.

“Claramente si está designado como Ministro de este Gobierno, va a tener que apoyar su política en esos temas. Caso contario no debería haber aceptado”. La opinión del ex camarada no deja lugar a dudas sobre la orientación que tomará el nuevo ministro.

A pesar de su reivindicación de las Islas Malvinas pone sus conocimientos a disposición de una jefatura que plantea un acercamiento con el Reino Unido sin poner por delante la discusión de la soberanía.

Quizás esta sea una de las tareas encomendadas al nuevo funcionario. Ya anudado el compromiso absoluto de la administración argentina con la estadounidense y con algunas acciones encabezadas por el Comando Sur de los EE.UU, la posibilidad de jugar en ese “bando” son cada vez más altas.

Argentina ya colaboró con los EE.UU en un operativo a través de una competencia militar denominado “Fuerzas Comando 2025”, llevada adelante en El Salvador y coordinada por el Comando Sur de los EE.UU.

El aumento de las tensiones en la región por declaraciones contra Venezuela de Donald Trump y oficiales de las FFAA de EE.UU ha valido el apoyo de naciones de Latinoamérica.

Trinidad y Tobago, República Dominicana, El Salvador, Guyana y Panamá, junto con Argentina, Ecuador y Paraguay han ofrecido su respaldo político explícito. Y no muy lejos de esas declaraciones se encuentra la posibilidad de aportar efectivos a esas iniciativas.

Por ello, dada la necesidad de contar con unas FFAA integradas a las definiciones estratégicas de Casa Rosada, nominar como titular de Defensa a un militar implica incorporarlas a la “defensa de occidente” y del “Patio Trasero” de los EEUU.

A pesar de ello hay voces que acompañan esta jugada del Presidente. César Milani, ex Jefe del Ejército entre 2013 y 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, lo sostiene. Aseguró en su cuenta de X que “es falso que esa acción represente un retroceso para la democracia”.

También criticó duramente al peronismo, siendo una decisión que debió tomar hace décadas para “integrar de manera real y orgánica a las Fuerzas Armadas dentro de un Proyecto Nacional”.

Sin embargo, su planteo deja en claro que “lo lamentable es que (Presti) responda al ala liberal que históricamente perjudicó a la institución, replicando la herencia doctrinaria entreguista que el actual Presidente reivindica y que ha sido la marca de todos los gobiernos liberales de nuestra historia”.

En definitiva y según las palabras del propio Milani no están dadas las condiciones para que Presti asuma el cargo pues las definiciones y condicionamientos del mismo no van en la dirección necesaria.

Las políticas que llevaban adelante las dictaduras militares se apoyaron en los EE.UU y en el sector empresario más importante y concentrado. Estas hoy son gestionadas directamente con algunas diferencias por el Ejecutivo.

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