Javier Milei: un Presidente que no gestiona y multiplica los problemas

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por Fabián Waldman.

Javier Milei no gestiona y, muy por el contrario, sus definiciones políticas, tanto en discursos como en las redes, generan conflictos en su propia administración. Desde el entorno de Karina Milei deben salir al rescate para impedir que sus manifestaciones sean tomadas en serio por sus destinatarios. Sostener la batalla cultural hoy no trae los mismos beneficios que antes de la salida de Manuel Adorni.

El Presidente visitó por última vez la Casa Rosada el 30 de julio pasado. Desde entonces solo ofreció algunas entrevistas en medios oficialistas, viajó a Colombia y habló el 17 de agosto en el homenaje a San Martín y ayer en el Council de las Américas.

El Vocero Adrián Ravier, quien solo ejerce su cargo una hora y media por semana y contesta cinco preguntas, desconoce la agenda presidencial. En la última de sus presentaciones se limitó a certificar lo que todos sabemos: Javier Milei no gestiona el Estado.

Las pocas actividades que se conocen son a través de terceras personas, como el economista que compartió milanesas en Olivos o los periodistas que ”comunicaron” sus pocas reuniones con Luis o Santiago Caputo y Federico Sturzenegger. Durante 9 días estuvo recluido en la Residencia de Olivos sin aparecer en público, desde el sábado 8 hasta el lunes 17 de agosto.

Los tiros en el pie del Presidente dan en el centro de un gobierno en el cual ningún ministro defiende los dichos del Jefe de Estado. Los funcionarios nacionales nadan contra la corriente para bajar el tono a las declaraciones y los posteos en las redes de Javier Milei. Tanto en ON como en OFF, responden tratando de quitar importancia a cada una de las altisonantes frases del líder libertario.

En estos casos, se reitera la forma de actuar del gobierno. Tratan de escindir la figura de Javier Milei de la responsabilidad de Jefe de Estado. La misma definición adoptada en cada una de las bravuconadas, insultos o desplantes realizados contra Jefes de Estado, empresarios, sindicalistas, políticos opositores o periodistas.

La realidad se ensaña con Javier Milei, quien intenta revertirlas desde el atril con sus exposiciones. La movilización y derrota por la Ley de Tierras y el Manejo del Fuego, la falta de empatía con los argentinos endeudados como fruto de su política económica, la pérdida del salario contra a inflación, el aumento de la desocupación y la caída de 33.000 empresas forman parte de un menú en el cual Javier Milei no tiene elección.

Las declaraciones efectuadas ayer en el Hotel Alvear trajeron al Javier Milei original nuevamente a escena. “Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes”, expresó el mandatario en su disertación.

En Balcarce 50 se esforzaron por desligar esa frase de una posible campaña contra la Ley IVE. Desde un escritorio cercano a Karina Milei trataron de alivianar la carga: “no sobreinterpretes las cosas”, fue la respuesta.

Manuel Adorni en varias conferencias había descartado la posibilidad de arremeter contra esa norma, inclusive desmintiendo en una oportunidad a una diputada. “No forma parte de nuestra agenda por el momento”, dijo en varias oportunidades. Sin embargo, el feminismo es uno de los contrincantes más apreciados para llevar adelante la batalla cultural por parte del mundo libertario. Siempre vuelven sobre el tema.

La situación de Fernando Cerimedo forma parte también de esta película. El Presidente reivindicó la figura de su ex asesor a través de reposteos de cuentas violetas. “Los sicarios estudiaron en la Academia para Copitos ‘Montiel’. No sé nada de Cerimedo hace bocha. Pero veo a la mina y muero de risa”. Este texto publicado por Lilia Lemoine fue retuiteado por su líder. Hizo lo propio con más de una decena de cuentas de sus seguidores.

Desde el Palacio de Gobierno habían asegurado que Fernando Cerimedo no tenía relación con Javier Milei desde diciembre de 2023. Pero a través de un pedido de información pública se comprobó que ingresó 13 veces a Casa Rosada hasta junio de 2024. En las últimas horas, y a raíz del posicionamiento a favor del imputado en Bolivia, tuvieron que cambiar el discurso. Pablo Quirno expresó ayer luego del encuentro con los empresarios norteamericanos: “el gobierno argentino no tiene opinión sobre el caso Cerimedo».

Horas más tarde desde Balcarce 50 también intentaron disminuir el polémico apoyo: «se trató del retuit de un tuit”. A lo cual agregaron, “no pasa nada, no se hagan los rulos diría la Señora”. Con la alusión a la frase conocida empleada por Cristina Fernández de Kirchner trató de patear la pelota afuera, pero el daño autoinfligido por el propio Milei no pudo ser opacado. Quizás habría que tomar más en serio sus definiciones autoreferenciales, como la realizada ayer en el Hotel Alvear, «hay algunas cosas que yo mismo me odio».

 

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