por Fabián Waldman.
La seguridad del Presidente parece ser el único tema en el que invierte el gobierno. La última acción fue la desaparición de una biblioteca en Casa Rosada, cuyo espacio fue reemplazado por la “Dirección de Seguridad Electrónica”. A ello se le suman las múltiples y cada vez más limitadas formas para acceder a una imagen de Javier Milei. Todo ello coordinado y supervisado por Karina Milei, la responsable de la gestión política y administrativa del gobierno y la partidaria de La Libertad Avanza.
El gobierno solo invierte en algunas cuestiones ligadas a la seguridad: la Presidencial y las referentes a comercio con los EE.UU. Los salarios de los uniformados están en su peor nivel histórico, con problemas económicos en sus obras sociales y sin contención psicológica. Los suicidios de miembros de las Fuerzas han sido reconocidos por la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva.
La Casa Militar es la institución dedicada exclusivamente a brindar protección al Presidente de la Nación. La custodia exclusiva del Presidente se conforma con hombres y mujeres mayores de 22 años y que solo pueden permanecer en esa repartición hasta las 28.
Sus salarios son igual de bajos que los del resto de las FFAA, están obligados a realizar horas extras que no cobran y asistir a actos del mandatario en cualquier día y horario. Muchos de ellos son parientes de miembros anteriores de esa repartición.
Desde la llegada de Javier Milei, y bajo la supervisión y control de Karina Milei las acciones para impedir el contacto visual con el Presidente fueron in crescendo hasta la actual imposibilidad de verlo ingresar desde el interior y exterior. Es decir obstaculizar su visualización para todo aquel que no fuera parte de la propia estructura del gobierno.
La primera advertencia fue colocar una barrera de granaderos a su arribo dentro del Salón de los Bustos, imposibilitando registrar su imagen desde el Patio de las Palmeras. Luego impidieron caminar por ese sitio mientras aguardaban su llegada, manteniendo cerrada la entrada y salida del edificio durante 15 o 20 minutos para no verlo llegar.

Finalmente a los periodistas los encerraron en su cubículo sin poder recorrer los mismos sitios que el resto de los funcionarios y empleados del Ejecutivo. Hoy tienen un acceso especial, un recorrido “exclusivo” para el comedor y solo pueden caminar hacia el baño y la cafetería.
La cerrazón sobre la figura del Jefe de Estado es total. La vigilancia sobre sus desplazamientos alcanzó la expresión más extrema: cuando llega a Balcarce 50 desciende del vehículo blindado en que se traslada y una camioneta colocada detrás con su puerta abierta obstaculiza la visión. No se lo puede ver accediendo tampoco desde la explanada de Rivadavia 50 por el Salón de los Bustos.
Las últimas medidas de seguridad incluyeron la desaparición de la Biblioteca de la Secretaría Legal y Técnica de Casa Rosada. El hecho se conoció el 17 de junio pasado cuando estaban desmantelando la misma. Lo realizaba un empleado arrojando los libros desde una escalera al piso. Esos libros eran consultados diariamente por los abogados que integran esa dependencia. Muchos de ellos han sido donados por estudios de juristas a lo largo de la historia.
📚 Así desarman y tiran los libros de la Biblioteca de la Casa Rosada: el Gobierno promete digitalizar todos los archivos.
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— FM La Patriada (@FMLaPatriada) June 17, 2026
Ese espacio fue destinado, como habíamos adelantado, a incrementar el espacio ocupado por Casa Militar. Hoy se encuentra allí la “Dirección de Seguridad Electrónica”. Dentro de casa Rosada coexisten la Casa Militar y la Policía Federal Argentina que cuenta con una Comisaría dentro del mismo edificio.